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domingo, 19 de noviembre de 2017

Domingo, 19 de Noviembre

Valle de Esteban

Hoy, la vida de sociedad sólo tiene un aliciente: comer.
Manuel Halcón

"Allí será el llanto y el rechinar de dientes"

DOMINGO, 19 DE NOVIEMBRE

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

-Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó. El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos. Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: "Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco." Su señor le dijo: "Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor." Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo: "Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos." Su señor le dijo: "Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor." Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y dijo: "Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder mi talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo." El señor le respondió: "Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Con que sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadle fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes."

Mateo 25,14-30

sábado, 18 de noviembre de 2017

La raza latina

Juan Ruiz


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

De Alemania llega la nueva (no sé yo si buena) del cardenal Marx (nombrado por Benedicto XVI) dejando caer que el Papa Bergoglio se plantea nuevas formas de liderazgo, incluida la abolición del celibato clerical, es decir, que los curas, ¡la raza latina! (“¡Viva la raza latina!”, les saludaban el 14 de abril del 31 los bolingas republicanos en la Puerta del Sol), podrían relacionarse como todo el mundo.

Hoy las Ciencias adelantan que es una barbaridad –cantaban ya los “hombres cultos” en “La Verbena de la Paloma”.

El Ayuntamiento de Madrid, con título de excelentísimo, representa el progreso con una joven de acrisolado rahez hispano que se ganó el reconocimiento de las gentes (los medios acuden en grupo a escucharla cuando los cita) cantando en una capilla, durante la misa, “el Papa no nos deja comernos las almejas”.

Bien mirado, todos tendremos algo de Sotomayor (el Maestre de Alcántara, no el Sobrino de Carmena), freire legendario por su colosal riqueza (a pesar de sus votos de pobreza) y su magnífico harén (a pesar de sus votos de castidad).

Pero si se cumplieran los pronósticos de Marx (el cardenal, no el filósofo), quien volvería a “estar en el candelabro” sería el gran Juan Ruiz, que anduvo “faziendo sus deportes” por el Arciprestazgo de Hita un siglo antes que Sotomayor.

Quien no tiene miel en orça, tengala en la boca –aconseja Juan Ruiz, patrón, con eso, de los flabelíferos, y primer apóstol español de la ejemplaridad (se pasa el libro tapando con consejos morales sus revolcones genésicos, y a esto lo llamó Américo Castro “vivir una vida mudéjar”.

Castro veía a Ruiz oriental porque gusta de “los sobacos un poco mojados”, y con eso sostenía que el “Libro de Buen Amor” era la versión alcarreña de “El Collar de la Paloma”. (¡Cela copiando a Gala!) Hubo de salir al corte Albornoz para recordar que mal podía el jocundo Juan Ruiz dejarse llevar por una vida mudéjar si en todo el Arciprestazgo de Hita había… ¡once mudéjares!

Sábado, 18 de Noviembre

Valle de Esteban

Los primeros colonizadores salieron de España a finales del siglo XV y principios del XVI, en la época precisa en que el romance estaba más en boga entre todas las clases sociales de la Península.
Ramón Menéndez Pidal

viernes, 17 de noviembre de 2017

Bélgica y sus cárceles

 Delito: bajo rendimiento en la recogida del caucho
Justicia belga

Francisco Javier Gómez Izquierdo
    
      A veces  llegan noticias que no se sabe cómo tomarlas. Si por tramposas, por falsas, por enredadoras ó ¡válgame Dios!, por ciertas. De camino esta mañana a la mina, la radio del coche decía que la Fiscalía belga pregunta a España ¿? si el fugitivo Puigdemont tendrá celda amplia y comida suficiente en caso de ser encarcelado por sus delitos. Entiende la justicia belga que las provincias del país -flamenco, valón o bruselense- han de considerarse como lugares sagrados en los que tienen acogimiento  delincuentes del mundo en general y de Europa en particular. Templos de la escrupulosidad legal de los que sus jueces excluyen a los delincuentes autóctonos, campeones europeos en pagar prisión preventiva en promiscuo almacenamiento.

      Los fiscales belgas, para no llamarse a engaño, no tienen más que preguntar, un poner, a sus ciudadanos Dries L.Vincent V. recién salidos de cárcel española, dónde prefieren cumplir condena, si en Estremera o Ittre, si en el Puerto o en Hasselt. ¡Increíble la falta de respeto de personas que en teoría tendrían que dar ejemplo de mesura!

      ¡¡Bélgica!! ¿No fue el sistema penitenciario de Bélgica el que tuvo que solicitar hace muy pocos años a la vecina Holanda una cárcel vacía para llenarla de presos belgas? ¿No sigue vigente el acuerdo en este 17 a raíz de 60.000 euros por preso al año a pagar a las autoridades holandesas? Me consta que la prisión está ubicada al sur de Holanda, y aunque no puedo precisar si está administrada por personal holandés o belga; sí que tengo la certeza de que la medida se adoptó ante la superpoblación penitenciaria del país de acogida del golpista Puigdemont. Creo que a día de hoy anda en casi un 120% de ocupación reclusa.

      Curioso el miramiento que se tiene con los enemigos de España en un país en el que creíamos habían cicatrizado las heridas de otros siglos. Un país en el que hasta antier crecieron esbirros que amputaban manos de niños africanos por diversión, un país que presumía de tener zoos de negros, un país que ha dado uno de los mayores genocidas que en el mundo han sido, un país que disimula ancestrales perversidades cultivando como ningún otro lo políticamente correcto.
    Yo creo, como sus presos, que todo es de boquilla y más que nada por aparentar.

Jerez

Niña de los Peines

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Al final, lo que la propaganda oficial llama “el 155” no era otra cosa que la vía jerezana al tabarrón catalán.

La vía jerezana no es, desde luego, Inés Arrimadas (“la pija de Jerez”, en la jerga politológica del periodismo global, oponiéndola al “portero de discoteca” –sicAlbiol).

Tampoco esa vía jerezana es un Primo de Rivera, que en Barcelona se alzó el general que decía haberlo aprendido todo en el casino de Jerez.

Cierto es que se nos ha concedido, como a todos los ciudadanos, la libertad de aplaudir; pero ésta sola, sin alguna expansión para la crítica, no nos sirve a nosotros…–contestaba al golpe José Cuartero, el legendario editorialista de esta Casa–. El coro de lisonjeros y agradadores tiene ya sus voluntarios, algunos de las más extrañas procedencias y del más pintoresco relieve. Ahí, en ese coro, nada tiene que hacer ABC.
Pemán habla de una tía suya, la tía Inés, hermana del dictador, que, al ver al sobrinillo leer, le advertía: “Cuentan que en Trebujena una mocita se murió de la leyenda”. A su hermano, el general, la tía Inés le puso de mote “el loco Patria” (jugando con “El loco Dios” de Echegaray), mientras los prograjos del periodismo madrileño lo tildaban de “señorito aficionado al vino y al cante”, cuando en Jerez había dos abstemios famosos (el general y el marqués de Campo Real) y un antiflamenquista militante, el general, a quien un día acercaron a un tablao del duque de Abrantes (Chacón, Manuel Torres, Niña de los Peines) y salió refunfuñando: “¡Esto es una ordinariez, aquí y en Pompeya!”
La vía jerezana al tabarrón catalán es la que el eximio Fernando Villalón describió para el vino de Jerez:
El vino de Jerez no lo hace éste ni aquel fabricante; lo hacen los dioses.

Después de todo, con el tabarrón catalán ¿cuál es el esfuerzo del hombre (Mariano, como sus predecesores, no es que sea perezoso; es que le sobra tiempo) en este “dejarlo estar”?

Y quítense ya de la cabeza eso de que los dioses son los hackers rusos.

Viernes, 17 de Noviembre

Valle de Esteban

El primer vagido de la lengua española es, pues, una oración.
Dámaso Alonso

jueves, 16 de noviembre de 2017

Hackers

El Rubalcaba de Hillary


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

El berrinche de Bruselas con los hackers de Putin es más falso que las castañuelas de Puigdemont, que también anda por allí. ¿No querían estos “prograjos” Guerra Fría? Amigo y enemigo. ¡Política! Pues ahí la tienen.

Revel cuenta cómo funcionaba esto en los buenos tiempos: en los ochenta, un periódico prosoviético de Nueva Delhi, “The Patriot”, debía publicar un artículo para “revelar” que el virus del Sida era una manipulación genética del Ejército americano para la guerra biológica. Luego, la “Literaturnaya Gazeta” dijo “recoger” la información de “The Patriot” y condenaba las fechorías americanas. (Lo gracioso en este caso fue que a “The Patriot” se le había pasado publicar el artículo, y “Literaturnaya” se columpió.)

Los hackers de Putin es un invento publicitario de Podesta, el Rubalcaba de Hillary, para justificar el batacazo electoral de hace un año, cuando Trump se llevó más de 3 000 de los 3 200 condados de la Nación.

Si Pulitzer hubiera tenido la inventiva de Podesta cuando en 1903 el candidato demócrata a la alcaldía de Nueva York salió elegido contra la unánime oposición de la prensa de la ciudad, y hubiera culpado a los hackers de Putin en vez de a los camareros de las tabernas y sus jefes (“¡inmunes a toda argumentación!”), habría ganado... el Pulitzer.

Los “cheerleaders” de Bruselas acusan a los hackers de Putin de manipular a la opinión pública (“ese señor del universo”, que decía Jefferson) con motivo del golpe de Estado en Cataluña. ¿Y qué hacían los hackers de Merkel y Obama cuando el golpe de Estado en Ucrania?
Es curioso que en Bruselas, capital de una Unión Europea que, salvo en Francia, ignora el sistema representativo, preocupe la manipulación de una opinión pública que, en cualquier caso, como avisa Santayana, es un contrasentido, ya que el público no tiene memoria consecutiva y no puede opinar.

Puede reunirse y gritar, y muchos gritos hacen una demostración pública, pero muchos votos no hacen una idea pública.

En la muerte de Françoise Héritier


Françoise Héritier

Jean Juan Palette-Cazajus

Ayer, 15 de noviembre, ha muerto Françoise Héritier (1933-2017). “Héritier” en francés significa “heredero”. Y de alguna manera fue la heredera de Claude Lévi-Strauss. También renovadora de su universo por la novedad de una mirada antropológica que introducía las perspectivas de sexo y género. Cuando murió Lévi-Strauss, en 2009, perdí un padre espiritual. La sinceridad del sentimiento disculpará aquí la cursilería de la expresión. Mis lágrimas no fueron retóricas. Cuando la vida iba haciendo subrepticiamente de mí un ejemplar normativo y residual de su época, el pensamiento de Lévi-Strauss tanto como la belleza de su estilo, me devolvieron el pan blanco de la exigencia y del compromiso de pensar. Esa idea básica de que toda reflexión filosófica –no digamos ya ideológica– es pueril toreo de salón si no viene anclada en el espesor de la experiencia antropológica.

De Françoise Héritier no llegaré a decir que fue una “madre” espiritual. Mis comillas la habrían sacado de quicio. En filigrana de toda su obra alienta el concepto de “valencia diferencial de los sexos” que ella nombró y explicitó. Le habría encantado mostrar cómo mis reticentes comillas ilustran a las mil maravillas la paradoja etnológica de la mujer. Cómo quedó históricamente asignada  a transmitir los valores de la sociedad en el seno de la célula familiar, pero empezando por los que legitimaban su propia subordinación. Cómo fue en cambio apartada de una actividad considerada tan “varonil” como la propia guerra, la de pensar. Diría más bien que mi percepción intelectual de la labor de Héritier hace de ella una fascinante hermana mayor. Frente a su obra dedicada, directa o indirectamente, a dibujar y revelar la geografía ignota del continente femenino, sentía en primer lugar una mezcla de respeto y de pudor distanciados. En segundo lugar tenía conciencia clara de que todo su trabajo estremecía radicalmente los cimientos de la morada masculina.

El “terreno” de Lévi-Strauss era Amazonia. Françoise Héritier fue africanista. Son fascinantes sus reflexiones sobre el fundamental papel en la cultura de los humores naturales del cuerpo humano: la sangre claro, pero también la leche, el semen, las lágrimas, el sudor. Y sus reflexiones sobre la dialéctica de lo idéntico y lo diferente. Ella hablaba de la “frustración repulsiva” de los humanos frente al exceso de parecido. En cierta consonancia con la frase de Montaigne que venimos ilustrando estas últimas semanas. Hace dos días pude oír a Françoise Héritier en la radio. Su voz era afable y juvenil mientras explicaba que los más recientes estudios etnográficos acreditan la idea de que ni siquiera el hecho de que la estatura de la mujer sea generalmente inferior a la del hombre, es natural. Contaba cómo, desde el paleolítico, la mujer ha venido siendo peor alimentada que el varón, incluso en los períodos en que la propia obsesión de éste por su descendencia estaba en juego, es decir durante el embarazo y la lactancia. La pluma de Françoise Héritier, íntima y empática, también sabía alejarse de la teoría. Mostró su amor de lo cotidiano en dos deliciosos libritos impresionistas, “La sal de la vida” ( Aguilar 2012) y “El sabor de las palabras”.

Creo que aquella gran señora, honrada, entrañable y profunda, llevaba años padeciendo una enfermedad autoinmune. Este tipo de ataque del sistema inmunitario contra el propio organismo es una auténtica parábola de la condición del etnólogo. Lo decía el maestro Lévi-Strauss: nadie elige tan azarosa profesión si no lo atormenta un profundo desajuste interior con el mundo. Por eso tanto la etnología como el síndrome autoinmune son exclusivos de la cultura occidental. Refieren el autoescudriño, la comparación, la relativización, la fascinación por el espejo de la alteridad, la ansiedad de la pregunta y la cautela ante la respuesta, la permanente insatisfacción, la culpabilidad crónica. Sin olvidar la obsesión por el concepto de universalidad que irrradia toda la obra de la autora de “Masculino/Femenino” (Tomo I, Ariel 2002; tomo II, Fondo de Cultura Económica, 2007). Mi tristeza es real y profunda. Le debemos particularmente a Françoise Héritier la conciencia del abrupto camino que espera cualquier portador del cromosoma XY deseoso de llegar a ser algo más que un primate orondo y chulesco.


Con Claude Lévi-Strauss en 1991

Jueves, 16 de Noviembre

Valle de Esteban

Era (la Argentinita) como una pluma en el aire.
Manuel Machado

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Sensibilidad



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Venimos de un pueblo guerrero: no llevamos ni tres generaciones sin llegar a las manos. Por la Crónica de Alfonso el Emperador sabemos que nuestros tatarabuelos “gozaban y reían viendo acuchillarse a un grupo de ciegos que, colocados en el centro de la plaza, se herían entre sí en vez de herir a un puerco que entre ellos corría y que de ellos escapaba”. Es natural, pues, que el ministro del Interior saliera a vocear que el juez de los golpistas catalanes debía tener en cuenta “la ley, el contexto y el entorno”. El “Fiat iustitia et pereat mundus” de Fernando, otro Emperador, ¿a qué desorden (¡la separación de poderes!) no nos llevaría?
Para Zoido, un goethiano de Montellano que prefiere la injusticia al desorden, donde esté un Llarena que se quite un Coke o un Marshall.
Tranquilos, que esto no es la Audiencia Nacional –dicen los golpistas catalanes que les dijo Llarena.

Cuestión de sensibilidad.

En el fondo –decía Ruano de lo suyo–, creo que uno es un hombre bastante hombre y frecuentemente con una sensibilidad histérica de mujer de cabaret.
La vida es un cabaret, cantaba Paco Clavel, y la justicia no es vida. Pero si el Supremo no es la Audiencia Nacional, entonces ¿qué es el Supremo? ¡El “Sancta Sanctorum” de la sensibilidad!

Por la suprema sensibilidad de Bacigalupo, y su doctrina de los estigmas, Felipe González, que no era precisamente el Padre Pío de Pietrelcina, salió tan pichi de lo del Gal.
Esa misma sensibilidad suprema envió a prisión a los gamberros que en la librería Blanquerna berrearon “Cataluña es España”, teniendo en cuenta la ley, el contexto y el entorno zoidianos.

Con los golpistas catalanes lo supremamente sensible ha sido el Acatamiento al 155 (?), algo así como el crucifijo que Pilar Urbano quería que acatara Tierno en su lecho de muerte. Tierno, un pobre socialdemócrata (¡el Julián Andía de los “Cuadernos” de la Cía!) no transigió, pero Forcadell, la Sir William Wallace del “prusés”, firmó el papel de barba.

Miércoles, 15 de Noviembre

Valle de Esteban

Solamente el gato es capaz de divertirse durante años y años jugando con el mismo ovillo de lana.
Miguel Mihura

Felicidades a Ariel


martes, 14 de noviembre de 2017

La gallina



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Por San Antón la gallina pon.

¡La unción y la gallina! –oyó Santayana gritar a su padre (hipocondríaco, pero con gran indiferencia castellana ante las circunstancias y las apariencias) en la agonía.

La extremaunción y un caldo de gallina.

Para hacerle el caldo a España (para la unción se ve que cuentan con el obispo de Solsona), el gallináceo Puigdemont ha puesto el huevo con dos meses de adelanto: “Una solución distinta a la independencia es posible”, ha dicho a “Le Soir”, y con eso delata la tragicomedia que el Régimen se trae entre manos.

Al Régimen se le quedó su Constitución pequeña y lleva años elaborando una excusa para cambiarla. Eso ha sido el golpe catalán: se le pega fuego (profesionalmente: sin víctimas mortales, esto es, “sin violencia”)… ¡y a otra casa!

Si no pensamos en la parte trágica, en la parte cómica Puigdemont y Rajoy se nos presentan como Katie Hepburn y Cary Grant en “La fiera de mi niña”: él le pisa el vestido, le arranca la parte posterior y se ven unas enaguas preciosas; él corre detrás de ella, coge su sombrero (¡el 155!) y le tapa el nalgatorio con él. “¿Se puede saber qué hace?”, protesta ella. Y él responde con un juego de palabras (“Me siento como un idiota”) cuya traducción literal sería: “Siento un culo perfecto”.

El público se reía tanto –recordaba Howard Hawksque los censores no llegaron a oírlo. Luego la pusieron por la tele y ahí fue donde se escuchó por primera vez.
También aquí hay público que se ríe, él sabrá por qué. Se le viene encima una Constitución secreta, hecha por profesionales (ante todo, no caer en el populismo) y que, al parecer, tendrá un solo artículo clavado en un poste totémico: el 155, que, no siendo nada, lo será todo, pues lo mismo servirá para disolver un Parlamento que para fusilar a Torrijos o hacer de la provincia de Madrid una nación de las de quitar el hipo.

Con el hastío comienza la duda.

Bien mirado, ¡qué me han hecho los luteranos a mí! –llegó a escribir Lope un día así.

Martes, 14 de Noviembre

Valle de Esteban

Que la Tierra está tejida como un cestillo de gitanos y que, tirando de un cabo, podemos deshacerla como un chaleco de punto.
Agustín de Foxá

lunes, 13 de noviembre de 2017

La Segunda B del Recre, por ejemplo

Ángel López, nuevo entrenador del Recre

Francisco Javier Gómez Izquierdo

       Para acostumbrar el cuerpo a ese infierno de la 2ªB por el que nos precipita el amo del Córdoba me acerqué ayer a ver a los nenes del filial (los nenes del filial son promesas veinteañeras de diversas geografías con las que barajan su fortuna modernos mercaderes de hombres) que jugaban contra el club mas antiguo de España. El Recreativo de Huelva.

      El Recre, el Rácing, el Murcia, el BURGOS, y si no lo remedia un milagro, mañana el Córdoba, son clubes a los que da cosa verlos en lo que llaman la categoría de bronce contra el Atlético Sanluqueño, Izarra, Coruxo, Lorca B... dicho sea con perdón. El fútbol en 2ªB, si se exceptúa el que intentan los filiales de los cuatro equipos grandes, se juega como entre la niebla. Con mucho choque, mucha mala idea, muchos veteranos de vuelta y muchas posibilidades para los tramposos. El espectador escucha todo: lo que dicen los entrenadores, los jugadores e incluso el árbitro y según vaya el partido una frase tonta se puede tomar a risa o prepararse un Cafarnaún, que diría el gran Josep Pla, morrocotudo. No les digo nada de la que se organiza en la grada cuando un familiar quiere vengar el insulto o un simple menosprecio al pariente futbolista.
      
En 2ªB, a veces el espectador participa en el partido y hasta puede llegar a ser protagonista sin comerlo ni beberlo. En Puerto Real, ante el Portuense, viví hace años un episodio que para mí queda como quedará para un “choquero” ayer en El Arcángel el justificado cabreo de tener que pagar entrada por una niña de cinco años a la que había traído de excursión a Córdoba para pasar un día agradable. El amo del Córdoba obliga a pagar a estas criaturas la misma cantidad que a los padres. No contempla la entrada infantil y a los desplazados los ubica en una esquina de la tribuna alta dejando el resto vacío, obligando a los abonados del Córdoba a ocupar la tribuna baja y sentarnos donde mejor nos parezca. Nos sobra sitio, todo sea dicho, porque al Filial vamos a verlo cuatro pelagatos.

     Muchas de las características de la 2ªB las trajo el Recre, que por cierto lleva errática la temporada. Futbolistas de vuelta: curioso el caso de Núñez (38 años), campeón de Europa con el Liverpool y que empatara un partido que tenía perdido el Madrid en Villarreal después de que Queiroz le preguntara antes de salir que de qué jugaba. Jonathan Vila, Iván Malón, Carlos Calvo... no son quintos suyos pero casi...; un entrenador joven,  Ángel López (sustituto de Javi Casquero)  de la escuela de Bilardo, que tiene aleccionada a la plantilla para perder tiempo con el marcador a favor fingiendo terribles dolores revolcándose en el césped; una bronca a tiempo para cortar ritmo al rival; centrocampistas que chocan sin motivo; defensas que descienden de segadores y en fin... A falta de cinco minutos el entrenador del Recre desencadenó un follón en el que participaron de primeras cinco jugadores, a los pocos segundos los veintidós, luego los banquillos y delegados y por fin toda la tribuna entendió que tenía derecho a señalar al culpable. El míster onubense estuvo en la esquina del área de banquillos sin participar en el lío. Acabó expulsado, pero me malicio que era lo que buscaba. Ángel López es joven, pero hará carrera. De momento y en dos partidos se ha ganado a sus aficionados.

     ¡Ah, de fútbol, nada de nada! Algo de Núñez y un poquito del inquieto Sebas Moyano, un chico nuestro que tiene un contrato extravagante por el que no puede promocionar. 

"Desfascificar" los símbolos




Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Lo ha dicho Carolina Bescansa, la “mamá” de Podemos en el Congreso:

    –Los mundiales de fútbol han hecho un enorme trabajo de normalización y de “desfascificación” de los símbolos. Aprovechemos esa ola. No nademos contra eso, porque actualmente ayudan a reforzar un eje en el que salimos derrotados y volveremos a salir derrotados.
    
Qué cosa sea “desfascificación” ¿quién lo sabe? Lo importante es “desfascificarse”, y a eso vamos al Mundial de Rusia con nuestros amigos Piqué, Canelita y Lopetegui en camiseta tricolor, la de la Republica que nos llevó a la guerra civil, aunque a cierta gente le hace gracia, razón por la cual algún covachuelista no ha resistido la tentación de gastarnos esa gamberrada y nos ha metido el gol.

    De gamberrada en gamberrada hasta la victoria final.

    La camiseta “moraíca” de “la Roja” que enloquece a Pablemos, el jefe de Bescansa, es una gamberrada igual que la declaración de independencia catalana. Camiseta de la RFEF y DUI son símbolos, se nos machaca desde el periodismo canónico. ¿Vamos a llegar a las manos por un simbolín? Los fisiólogos de los colores explican que nuestro aparato visual puede llegar a distinguir hasta diez millones de matices de color. Por eso, en la camiseta “moraíca” de Piqué, Canelita y Lopetegui, unos, pensando en Canelita, han visto un guiño a los nazarenos de Sevilla; otros, una “señera” (en la hombrera) para Piqué; y los demás, un homenaje al “Azul” de Rubén Darío (¡lo dice el Canario Flauta!), que es el libro de mesilla de noche de Lopetegui: “Y así como el del pájaro / Que triste tiende el ala, / El vuelo del recuerdo / Que al espacio se lanza / Languidece en lo inmenso / Del azul por do vaga…”

    No queremos ni pensar lo que ese mismo periodismo andaría diciendo si Piqué fuera Salva Ballesta y al diseñador de su camiseta se le hubiese escapado una pluma del ala del Águila de San Juan.

    A Rusia, pues, hemos de ir, con la camiseta de Azaña, obra seguramente de los hackers de Putin. Si aceptamos sin pestañear que el golpe catalán fue una gamberrada simbólica perpetrada por los hackers de Putin, menos pestañearemos al aceptar esa camiseta del Combinado Autonómico que para algunos futbolistas necesitados de metálico abre posibilidades inmensas descubiertas por Fellaini, el bregador del United.

    Fellaini ha denunciado a la marca deportiva que le proporcionaba las botas porque eran de “mala calidad” y causa de “daños considerables”: antes de los partidos, debía cocerlas, como Charlot en "La quimera del oro", para estirar el cuero y poder calzárselas. Por las botas, sostiene Fellaini, perdió su empleo, y solicita una millonada en concepto de indemnización. ¿A dónde no llegaría la imaginación del abogado de Fellaini con esa camiseta republicana de Lopetegui entallada en un jugador supersticioso?

    Piqué, Canelita y Lopetegui velan armas envueltos en la “azañosa” camiseta para “desfascificarnos” el martes ante Rusia, la Rusia culpable de Serrano Súñer; la Rusia que hizo proclamar a Forcadell, con TV en directo, una Republiqueta en Cataluña; la Rusia cuyos hackers (¡oh, duendes de la imprenta!) nos han trullado la camiseta.

    Para los “prograjos” (progres viejos) se trata de una anécdota sin importancia, pero al filósofo más alto de la Nación (tan alto que Ortega, pesaroso, no lo menciona ni una sola vez en sus obras), Santayana, le afectó mucho que su hermano Robert se comprara un sombrero marinero con cinta azul: “El azul tenía significados, pero en el caso de mi hermano no. Su cinta era algo fortuito, un capricho del fabricante secundado por el descuidado gusto del comprador. Digo descuidado por no decir ordinario, porque yo sostengo una especie de sentido moral respecto a los colores, y en objetos artificiales un azul puro sin paliar me parece vulgar”.

    El fascismo de la vulgaridad, que dijo Steiner. Así que… ¡a “desfascificarnos”!


EL CLAVO DE PEPE

    Pepe ha tenido que irse al Besiktas para decir, con su cara de cascabel pisado, lo que piensa del piperío del Bernabéu, y ha dado en el clavo: “En el Madrid, teníamos que automotivarnos para poder jugar, ya que la afición no era tan emotiva como aquí”. Ésta fue la mayor decepción de Mourinho en Madrid: vino pensando que el estadio estaba cada domingo como lo había visto él en la final europea Inter-Bayern, y se encontró con un muermo de piperos que cantaban himnos como Pomponia en “Quo Vadis?” mientras los leones atacan. Se propuso conquistar aquel ambiente, pero ya era tarde. Mourinho marchó y Pomponia fue reforzada con “kikos”.

Lunes, 13 de Noviembre

Valle de Esteban

En la cocina, una mujer trajina de un lado para otro: destapa una olla, tira unas patatas podridas en la lata del cerdo, mata una cucaracha con el pie.
Camilo José Cela

domingo, 12 de noviembre de 2017

Montaigne y Yugoslavia: QED

 Los Estados actuales

Jean Juan Palette-Cazajus

Todos aceptamos el tópico. Vivimos en la era de la eterna adolescencia, del eterno presente. No existe el futuro y todavía menos el pasado. Sujetos humanos y objetos tecnológicos, sujetos tecnológicos y objetos humanos,  tanto monta ya, interpretamos nuestro papel binario: somos novedad primero, obsolescencia después. Ya no somos seres históricos, sino actores virtuales de una serie televisiva autoinducida. En el último episodio, hace unos días, un frustrado mató a 26 personas en una iglesia americana. Ya teníamos olvidado el anterior episodio, hace poco más de un mes, en Las Vegas. Aquella vez murieron 58 personas y 500 quedaron malheridas. De modo que cabe preguntarse si alguien todavía se acuerda del estallido de Yugoslavia (Mapa 1), hace menos de veinte años, entre 1991 y 1999. Fueron cerca de 150 000 muertos y desaparecidos y más de 4 millones de desplazados. Los que nos acordamos, contemplábamos, incrédulos, el horror en los telediarios. El retorno de los campos de concentración, de la matanzas indiscriminadas, de la limpieza étnica y de los homínidos desalmados.
 En verde, los territorios otomanos

Entre los que se niegan al Alzheimer muchos persisten en considerar que aquello fue el foco donde incubó, antes de propagarse virulenta, la plaga de los neonacionalismos étnicos. Y que la plaga, tras unos pocos años de remisión, ha despertado y ha elegido hacerlo en España. Pero no hay diagnóstico  acertado cuando se equivoca la etiología de la dolencia. Durante aquellos años, los medios salmodiaron obsesivamente el mismo conjuro. Particularmente durante el despiadado sitio de Sarajevo, cuando el enfrentamiento se trasladó a Bosnia: ¿Cómo era posible tanto odio repentino en tierras donde, hace sólo unos años, reinaba la paz y la armonía entre pueblos y religiones? Todas las mitologías históricas bienintencionadas sufren la misma confusión. Servirá la metáfora cinematográfica. Si el fluir de la historia es el de una película, las afirmaciones benévolas como la evocada serán la foto fija, la instantánea que, congelada y aislada de su contexto, permite alimentar el “buenismo” histórico. La experiencia etnológica aduciría que en el trasfondo de las diferencias humanas la misma brasa es la de la paz cuando queremos creerla apagada y la de la guerra cuando la vemos nuevamente incandescente. Durante la corta historia moderna de aquella hoguera balcánica, los escasos momentos de quietud nunca pudieron ocultar la presencia constante de la frustración, del resentimiento y de una obsesiva incertidumbre con la identidad.
 Sepulcro de Franz-Joseph I en la Cripta de los Capuchinos

Captará inmediatamente la realidad histórica de los Balcanes quien se asome a un mapa de la región, anterior al Congreso de Berlín de 1878 (Mapa 2). Hablamos de hace solamente 139 años. La mancha verde de las posesiones otomanas sigue cubriendo el territorio de la mayor parte de los países que nos ocupan hoy. Recordemos brevemente. Tras su victoria aplastante sobre los turcos, en enero de 1878, los rusos les imponen una paz humillante. Las potencias occidentales, alarmadas ante el expansionismo ruso, negocian en Berlín una revisión de aquel tratado. Se trata de garantizar, frente a los rusos, la continuidad de un Imperio Otomano entonces motejado como “el hombre enfermo de Europa”. De modo que se presenció el hecho perturbador, contemplado desde el presente, de unos países occidentales concertados para anteponer a la independencia inmediata de los pequeños estados cristianos la continuidad turco/islámica en Europa.

Aparte del huésped alemán, orgulloso de exhibir sus recién estrenados músculos, las dos potencias más interesadas en los resultados del congreso de Berlín eran, directamente, el imperio austrohúngaro, indirectamente, el británico. En 1878, la “Pérfida Albión” honró su apodo, sembrando las semillas de los actuales problemas y favoreciendo al máximo la aparición de un mosaico de estados pequeños, mal avenidos y reducidos a marionetas en manos de sus patrocinadores. Se trataba de practicar aquello que Rudyard Kipling describió como el “Gran Juego” diplomático, diseñado para impedir el acceso ruso al mediterráneo y contrarrestar el imperio de los zares en el Asia central. Los actuales lodos afganos proceden directamente de aquellos polvos. Llama la atención el paralelismo estructural entre los imperios otomano y austrohúngaro. Ambos regidos por la existencia de comunidades étnicas y religiosas dotadas de cierta autonomía pero casi feudalmente sometidas al poder militar y simbólico del Sultán o del Emperador. De alguna manera las dos entidades compartían una ideología política radicalmente premoderna y despreciaban tanto la existencia del ciudadano a la francesa, el de Rousseau y de los derechos abstractos, como la del individuo germánico, el étnico-cultural promocionado por J.G. von Herder.
 Serbia debe morir

La carcoma iba royendo las vigas maestras de ambos imperios. Tras los horrores yugoslavos, algunos nostálgicos vindicaron el modelo austrohúngaro. Era el último avatar de la famosa instantánea, la que  sirve para tapar un instante el curso inexorable de la peli.  El mito le debe mucho a la inaudita duración -¡68 años!- del reinado de Franz-Joseph I (1848-1916). El viejo emperador era la viva metáfora de su imperio: pétrea estatua de sí mismo, sepultado bajo el protocolo. Ligereza, sentido estético y goce de la vida  fueron “el arte particular”, decía Stefan Zweig, con que el escritor y sus amigos silenciaban los crujidos de aquel viejo mundo. Milan Kundera evocó un “laboratorio del crepúsculo”. Nada mejor que la lectura de dos novelas de Joseph Roth (1894-1939) para entender la realidad postrera de aquel gigante con pies de barro. Empezando por “La marcha de Radetzky” (1932) y siguiendo con “La Cripta de los Capuchinos” (1938). La primera describe las dolencias mortales del imperio. El protagonista de la segunda sobrevive a su desmoronamiento pero, incapaz de asumir “la pérdida de la patria”, termina buscando refugio simbólico en aquella vienesa Cripta de los Capuchinos, donde reposa la dinastía de los Habsburgos. Zweig como Roth eran judíos y habían tenido tiempo de ir advirtiendo como el único punto común entre los nuevos nacionalismos era el antisemitismo.

El peor problema que enfrentaba la doble corona era el de las llamadas “nacionalidades”, sobre todo el caso de los “eslavos del sur”. Intentaremos lo imposible: resumir mínimamente el inextricable embrollo balcánico. Empezaremos con Bosnia y Herzegovina, la que fue y sigue siendo la cenicienta y el rompecabezas de la región. Allí la arbitrariedad y el horror alcanzaron las peores cotas entre 1992 y 1995.  El mayor problema fue desde el principio la realidad ineludible de la comunidad “bosniaca”, casi una mitad de la población, convertidos al Islam durante la larga ocupación otomana y objetos de hostilidad o recelo por parte de las otras dos principales minorías, la serbia ortodoxa y la croata católica. Atribuida su administración a Austria-Hungría por el congreso de Berlín en 1878, siguió siendo posesión otomana de iure. Tan extraña situación  se explica por el temor a anexionar una provincia con semejante potencial explosivo. La anexión se produjo solamente en 1908 ante la amenaza del gobierno de los llamados “Jóvenes turcos” y de las ambiciones serbias.
 Monumento a la Batalla de Kosovo Polje

La corrección lo desaconseja pero diremos que la Serbia ortodoxa fue la “mosca coj...era” del imperio austrohúngaro terminal.  Siempre se vio y sigue viéndose como guía y gallito de los eslavos meridionales. “Serbien muss sterbien” clamaba la prensa vienesa en 1914, “Serbia debe morir”. Apadrinada hasta 1940 por Francia, hoy como antes protegida por la hermana mayor rusa , su historia fue siempre turbulenta y combativa. Entender a los serbios supone tener presente el sueño de la “Gran Serbia” secularmente alojado en las cabezas y desempolvado por Slobodan Milosevic (1941-2006), último presidente yugoslavo y primero de la actual Serbia. Es el recuerdo siempre latente del efímero imperio medieval de Esteban Uros IV Dusan que, entre 1331 y 1355, reinó sobre un territorio casi equivalente a la futura Yugoslavia, más la mayor parte de la Grecia actual. La referencia simbólica y el trauma fundador de la identidad emocional -el equivalente del sitio borbónico de 1714 para los catalanistas-  nacieron ellos con la memoria dolorida de  la batalla de Kosovo Polje (“El Campo de los mirlos”) en 1389. Allí, los serbios fueron derrotados por los turcos y murió el mítico príncipe Lazar, posteriormente canonizado por la Iglesia Ortodoxa. Serbia empezó a sacudirse el yugo otomán a partir de 1804 y en 1816 se creó un pequeño Principado autónomo todavía bajo protectorado turco. Ampliada, consigue la independencia en el Congreso de Berlín de 1878 y se convierte en Reino de Serbia. Duplicará su superficie y población durante las dos Guerras balkánicas entre 1912 y 1913, antes de alcanzar su máxima extensión al final de la Primera Guerra Mundial con la incorporación de la provincia norteña de Voivodina.
 ¿Alemania, 1942? No, Bosnia, 1992

El extraño mapa de la muy católica Croacia dibuja una tosca uve invertida que encierra Bosnia. De las tres principales provincias históricas que constituyen el país, Eslavonia, Croacia y Dalmacia, solo la primera, la más oriental fue ocupada por los otomanos hasta 1698. Pero habrá que esperar el año 1868 para ver la aparición de un Reino de Croacia-Eslavonia. Dalmacia no completará la terna croata hasta 1918. Comparada con una Serbia tirando a “autista”, Croacia aparece algo más heteróclita y cosmopolita. La historia de Dalmacia vino ligada a la de la República de Venecia, mientras Croacia y Eslavonia absorbieron respectivamente influencias germánicas y húngaras. Eslovenia es la nación más pequeña, discreta y espabilada de todas.  Heredera de la provincia Austriaca de Carniola, su historia resultó menos azarosa que la de los vecinos y tenía uniformidad étnica. Por ello su independencia, por supuesto sangrienta, lo fue dentro de un orden ( 19 muertos eslovenos, 44, serbios). Ni los eslovenos, al norte, ni las poblaciones albanesas, al sur de la ex Yugoslavia, hablan el llamado “serbocroata”. Pero la diferencia lingüística es más radical en el caso de las segundas que no son eslavas.

¡El famoso "Serbocroata"! La palabra -¡evidentemente inventada por los serbios!- empieza a emplearse en el siglo XIX, cuando  los eslavos del sur piensan en invertir por un tiempo la famosa sentencia de Montaigne y tratan de anteponer sus semejanzas a la máxima diferencia, en este caso la dominación de Viena. Dicen los sociolingüistas que es una lengua “Abstand” o sea que los locutores de los dialectos regionales se entienden perfectamente unos a otros. En 1945, el croata Josip Broz “Tito” (1892-1980) llega al poder y el serbocroata pasa a llamarse, esperadamente, el croatoserbio. Hoy la corrección política ha alumbrado el “BCMS” (Bosniaco, Croata, Montenegrino y Serbio). ¡Mala jugada del alfabeto a los serbios! En la actualidad, los nuevos países proceden frenéticamente a devolverle la razón a Montaigne. Se acuerdan: “La semejanza une menos de lo que separa cualquier diferencia”. Es decir que están practicando la purificación étnica del idioma, persiguiendo y eliminando despiadadamente cualquier palabra, cualquier estructura procedente de los dialectos  “hermanos” o depositada por la historia, en la “lengua auténtica”, forzosamente la propia. Algo parecido hacían los lingüistas catalanes de la “Renaixença”, cuando trataban de sustituir cualquier palabra que sonara “castellana” por otra más catalana.
 El "Srbosjek", cuchillo "degollador de serbios" de los ustachis

En el Tratado de Trianon (1920), Francia “recompensa” su fiel aliada en la “Mitteleuropa” contribuyendo a crear, en beneficio de Serbia, el “Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos” que pasa a llamarse Reino de Yugoslavia después de que, en 1928, un diputado serbio asesinara en pleno parlamento a Stjepan Radić,  líder croata hoy legendario y opuesto al estado unitario. La peor pesadilla llega en 1941, cuando Yugoslavia es invadida por alemanes e italianos. El país se convierte en el patio de los horrores. En Croacia, se lucieron particularmente los famosos “Ustachis”, sicarios del dictador Ante Pavelic y de la tremebunda “Ustacha” nacionalcatólica. Frente a su sadismo y su crueldad los padrinos nazis parecían filántropos. Un ejemplo entre miles de aquel frenesí asesino fue el de Miroslav Filipovic, monje franciscano apodado “Fray Satanás”, que disfrutaba degollando serbios y bosnios a centenares.

En cambio, la original técnica de los “infoibamenti” era especialidad de los partisanos titistas. Llaman “foibe” en el noreste de Italia, unas grietas kársticas que se abren en el suelo de Istria. El litoral de esta pequeña península dálmata, atribuida en 1920 a la contigua Italia, era históricamente poblado por italianos mientras el interior era croata. Para adueñarse de Istria, los partisanos recurrieron al viejo deporte balcánico de la limpieza étnica. Entre 10 y 15 000 italianos, mussolinianos algunos, simplemente opuestos a la expulsión la mayoría, fueron despeñados, vivos o muertos, en las “foibe”. Por su parte, los “chetniks” serbios tampoco fueron unos angelitos. De modo que la pausa pacífica, entre 1945 y 1990,  sirvió sobre todo para rumiar frustraciones y rencores. Edvard Kardelj, el cerebro esloveno del titismo y el disidente montenegrino Milovan Djilas, alertaron sobre la fragilidad de la “yugoslavidad” y la persistencia nacionalista.
 Mapa étnico de las ronteras actuales

En 1991 resucitaron los peores fantasmas de la Mitteleuropa. Vimos la Alemania de Helmuth Kohl presurosa de reconocer la independencia de Croacia y la Francia de Mitterand valedora de Serbia, la vieja aliada. Admito que en su momento no entendí nada de una guerra que me pareció absolutamente loca e irracional. Solo tras asomarme a los mapas de población entendí que, al revés, reinaba la lógica férrea de la recomposición étnica. Aquí falta para el duro la pequeña República de Macedonia, independiente en 1991. En un diccionario francés del siglo XIX, se define “Macédoine” como “un país donde se enfrentan pueblos muy diferentes y de procedencia diversa”. Es lo que corrobora la macedonia de frutas. La excepcional diseminación étnica de la región se explica por sus largas vicisitudes históricas y económicas. Cada país aparecía salpicado  por núcleos, a menudo simples motas, de comunidades diversas, serbias, croatas, bosniacas, albanesas, también húngaras, valacas, roms, sin hablar de mínimas y exóticas “subminorías”.

La guerra sirvió para “limpiar” y “fijar” las poblaciones. “Dar esplendor” quedará para otro momento. Primero exterminios, luego expulsiones y concentraciones de población  unificaron la trama de los actuales países de la región confiriéndoles una cohesión étnica que no habían tenido nunca pero todavía relativa (Mapa 8). En Bosnia, ni siquiera la desatada violencia (100 000 muertos, 1800 000 desplazados) pudo acabar con el problema. Tras los acuerdos de Dayton, en 1995, la República de Bosnia quedó dividida entre la Federación de Bosnia y Hercegovina (51% del territorio, 70% de la población) y la República serbia de Bosnia (49%; 25%), ella misma partida en dos entre el norte y el sur del país. Pero hay en Hercegovina una mayoría croata y no cabe excluir su próxima voluntad de independizarse. Bosnia sigue siendo, para mal, “la pequeña Yugoslavia”.

“La semejanza une menos de lo que separa cualquier diferencia”. Los eslavos del sur se esmeraron en ratificar a Montaigne. La sumisión a los otomanos les frustró la posibilidad de la historia. O los tuvo sobresaltados en la “krajinas”, las marcas militares entre ambos imperios, con la amenaza como único porvenir. En aquella región “nosotros” y “los otros” se parecían demasiado para no suscitar voluntad de afirmación y diferenciación. Qué mejor para ello sino la hostilidad y el enfrentamiento. Nunca tuvieron la seguridad de las fronteras reconocidas ni el tiempo de alcanzar la evidencia serena de un pueblo anclado en su memoria. Se refugiaron en la querencia étnica o religiosa. Cuando, en algún momento, la vida de un pueblo gira alrededor de la propia identidad y de la hostilidad hacia el otro, quedan secuestrados el espesor de la vida y la densidad de los individuos. Llega la hora de los lobos. Los hay en toda sociedad. A veces se los conoce. En la mayoría de los casos pasan desapercibidos. Ante nosotros y a sus propios ojos. Cuando la historia descarrila y se abre la veda de la depredación del otro, descubren su vocación los lobos crípticos. En el fondo ni Yugoslavia ni aquellas masacres tenían que haber advenido nunca. Advinieron. La única lección es que lo peor será siempre posible.
Pasaron los lobos

Domingo, 12 de Noviembre

Valle de Esteban

"Sí, era fea, pero muy simpática", me dice el gran domador Jesús Vargas, a quien se le acaba de morir su famosa chimpancé Chita en la Feria de Córdoba, o para ser más exactos, en el tren, al llegar a Baeza.
Alfredo Marqueríe

"Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora"

DOMINGO, 12 DE NOVIEMBRE

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

-Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: "¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!" Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: "Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas." Pero las sensatas contestaron: "Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis." Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: "Señor, señor, ábrenos." Pero él respondió: "Os lo aseguro: no os conozco." Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora.

Mateo 25,1-13

sábado, 11 de noviembre de 2017

Hundidos en la miseria

Mi Osasuna:
Roberto, Unzúe, Vicuña, Ziganda, De Luis, Rípodas y Pepín. En medio: Goiko,
 Martín González, Robinson, Iñaki Ibáñez, Castañeda y Bustingorri
Debajo: Lecumberri, Sabido, Nartin Monreal, Sola, Pérez Benegas, Sarabia y Sammy Le
 El entrenador Pedro MariZabalza
¡Tiempos aquellos!


Francisco Javier Gómez Izquierdo


           Un servidor es aficionado al fútbol. Muy aficionado. De ese tipo de aficionados a los que pese a su veteranía no se les agota la infantil esperanza de una próxima reacción de su equipo. Padecí las desapariciones del Burgos, el declive de Osasuna y Real Sociedad y noto que no estoy preparado para regresar a la oscuridad de la 2ªB con el Córdoba. Anoche salí de El Arcángel desolado con una sensación de absoluta impotencia y con la certeza de que al menos 20  equipos de Segunda son mejores que el Córdoba.

        La gangrena homicida de mi equipo no es achacable a entrenadores, a pesar de que ayer me pareció que Juan Merino planteó el partido desde un  insólito desquiciamiento. Ni de futbolistas. Los futbolistas serían de nivel medio en Segunda B, excepto el portero Kieszeck, el medio centro Aguza y el interior Javi Lara. El amo del Córdoba ha exigido a los entrenadores Carrión y Merino milagros tan imposibles que me da la impresión que  les ha ocasionado a ambos una pérdida de salud y equilibrio mentales harto evidentes.

      La alineación ayer ante Osasuna quizás se pueda explicar, pero es imposible que sea entendible.  Estoy seguro de que ni los especialistas saben cómo catalogar al alto medio Vallejo, casi debutante, de central. El entrenador Merino, al que le he perdido la fe, sigue cabezota con sus dos delanteros, que le han dado un gol de penalty, y empecinado en no contar con Javi Lara, el único jugador de la plantilla capaz de poner el balón donde apunta. Supongo que habrá algo que se me escapa.
   
Queden estos apuntes técnicos como ínfima explicación de la descomposición del Córdoba CF.  El problemón del club nace y muere en un amo insolente con alma del peor mercader fenicio que imaginarse pueda. El Córdoba CF es un negocio al que  se le agota el maná quinquenal que la diosa Fortuna tuvo a bien regalarle por insospechado capricho: Paco Jémez, la Copa, ascender a 1ª siendo séptimos y sin ganar partidos, peloteros que se venden por lo que parecen y no por lo que son, uso y abuso de mobiliario e instalaciones ajenas. Todo sin poner un duro. Con jugadores que casi han tenido que pagar por tener una oportunidad garantizada, ¡no faltaría mas!, mientras otros nos abandonaban al cumplir contrato por no aceptar renovaciones miserables. Es larguísima la lista de futbolistas de notable rendimiento en 2ª e incluso 1ª que dejaron el Córdoba con el desprecio del propietario al que escuchamos sus asquerosos regüeldos ante los tribuletes locales de natural sumisos y obedientes: “¿Con quién ha empatado éste Charles?”  “...no encajan en mi proyecto ganador”, soltó por Deivid, los hermanos Cruz, Pedro, goleador del Zaragoza ayer y Granada hoy, los laterales de ayer mismo Antoñito y Bíttolo.. Del Xisco que nos goleó anoche, cola de león en Primera pero cabeza de lobo en 2ª y al que tanto defendimos desde Salmonetes... se negó a renovarlo porque cobraba muchos euros. Creo que no llegaban al medio millón.
    
“¿Sabe usted como llaman a Xisco? –chuleaba farruco un mediodía por la radio, después de cargarse al delantero- Le dicen Xisco jotabé..”  Y el tío se reía, como si con semejante gansada su veredicto estuviera cargado de razones. 
     
¿Y Osasuna, club al que fui abonado a mediados de los 80?. Su época de mayor gloria. Pues nos ganó 0-1 con un gol de Xisco de cabeza. Nos pudo meter otros dos pero tenemos un buen portero que lo evitó. Me gustó Roberto Torres, pero tiene arrebatos que le restan. Al lateral izquierdo Clerc me sigue pareciendo que no hay poeta que le cante. Fausto Tienza es incansable en el centro del campo, mientras Coris y Torró procuran un ritmo cansino al partido para no tener sobresaltos en defensa. Arriba Quique con su velocidad, y Xisco con sus remates cada año mas limpios, brillantes y decisivos están para ganar partidos. Además tiene un portero burgalés, Sergio Herrera, capaz de parar tres penaltys en un sólo partido. Dicen que Osasuna es favorito para subir. Puede que adolezca de austeridad por su escasa brillantez técnica, pero da sensación de equipo muy serio. Una seriedad que nada tiene que ver con la desesperante tristeza del Córdoba. Mi equipo.

Del regeneracionismo en una tasca murciana



Honda tan anacrónico como la reforma del Carmelo 

Vicente Llorca

Comiendo con un amigo el otro día en un local murciano del centro de Madrid éste se empeñó en defender, una vez más, la tradición de los intelectuales regeneracionistas, que, según él, viene de la obsesiva preocupación por el tema de la nación desde la ruina de Castilla en el siglo XVI. Y que, insiste, aparece ya en el célebre soneto de Quevedo

Miré los muros de la patria mía
Si un tiempo fuertes ya desmoronados
De la carrera de la edad cansados
Por quien caduca ya su valentía


O incluso antes.

Mi amigo no lo sabe, pero no está nada a la moda. Se ha empeñado últimamente en hablar a sus alumnos de la polémica entre Américo Castro y Claudio Sánchez Albornoz sobre la esencia de la historia medieval en España –polémica que a él le tiene ocupado hace varias décadas. En ocasiones se sorprende de que nadie le haya refutado aún.

-A veces me miran un poco raro.

Está dando clase en un instituto de la Alcarria manchega, rodeado según cuenta por las primeras fundaciones de la reforma de los carmelitas, incluido un convento teresiano. Es el lugar perfecto para meditar sobre la crisis espiritual de la Contrarreforma, según afirma.

-Pero no sé si a veces se dan cuenta.

Ellos se lo pierden, pienso yo. Alguna vez he pensado en apuntarme a las clases del centro alcarreño en el invierno meseteño, sólo para oír hablar por fin de asuntos reales, como la literatura arbitrista de los ilustrados. En lugar de las banalidades y fantasías que en el resto del país abundan.

-Estoy leyendo estos días a Ángel Ganivet. He encontrado en él un hilo de reflexión que enlaza con el pesimismo de la Restauración – me cuenta luego.

-Yo de Ganivet sólo recuerdo algún poema sin esperanzas y su figura un tanto desgarrada en la triste Letonia.

-Tú eres un frívolo.

Ganivet, me recuerda luego, hablaba de la abulia como uno de los principales problemas del fin de siglo. En esto no era original, por supuesto. Todo el 98 se dedicó a escribir sobre la abulia, con un entusiasmo y profusión que la refutaban, por cierto.

Me cita un texto belga del cónsul español en Riga, que de pronto –como todo lo que me está contando– me parece extrañamente oportuno.

Si el fin de un período de reformas va a ser llegar a equipararnos, por ejemplo, a Bélgica, mejor es curarse en salud, es decir, mejor es no curarse y morir como hombres, borrarnos del mapa sin hacer nuevas contorsiones.

-Tengo la sensación de que últimamente se lee poco al 98.
 
-Puede ser. Toda la energía y el presupuesto oficiales se fueron hace años en celebrar los juegos verbales de la Generación del 27, que era para lo que daban las portadas.

Yo había regresado esos días de un viaje por Castilla. El campo seco, los pueblos, las tierras, esperaban el agua. Recordé unas páginas, excelentes, de Azorín sobre la sequía –situadas en su caso en el paisaje del levante del interior.

-El campo está esperando el agua. Hasta las casas la esperaban, me dio la sensación cruzando Ávila.
 
-Pues anda que tu Azorín es un escritor también actual...
 
-Es el único que ha descrito con precisión esta sequía.

El café era muy bueno, con cierto regusto a puchero. Del interior de Murcia, nos contó el dueño, traían un aguardiente que en nada tenía que envidiar al de Potes, el mejor que habíamos tomado los dos, convinimos ambos. Está bien que alguien del lugar defienda el interior de Murcia. Y la sierra de Alcaraz, más adentro aún.

-Tráiganos esa esencia de Yecla – le rogamos.

A esas horas se hizo la tarde un tanto espesa y municipal. Mi amigo, con la segunda copa, se puso a hablar a los presentes de la reforma de la orden del Carmelo, tema que, le dijo al camarero, le interesaba especialmente.

-Es un placer hablar de asuntos actuales –le expliqué entonces yo, envalentonado con los postres–.  Ahí afuera peroran sobre cosas inexistentes.

Cisneros



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Cisneros representa todo lo contrario de cuanto tenemos hoy por aquí, y por eso el silencio del Régimen al cumplirse los quinientos años de su muerte: ni siquiera una estampilla de monja como la que El Vaticano de Bergoglio ha dedicado a Lutero (¡el amigo de frau Merkel!), habiendo pasado por alto a Teresa de Ávila… ¡y al primer reformador de la Iglesia!, este Cisneros, hijo de criado y labradora, que anduvo tres o cuatro años reformando su orden por España a lomos de un asno, y que sólo dejó de andar en él porque una vez saltó en mitad de la calle sobre una borrica que pasaba, “y por poco le matara de la caída”.

Copiamos de la Historia: saliendo el Cardenal a ver un alarde que se hacía en Madrid, fuera de la Puerta de Moros, hiciéronle salva los arcabuceros, y como se levantó mucho humo, un caballero le dijo: “Apártese vuestra señoría de este humo, que es muy dañoso y hiede”. Y respondió (¡con un Bill Kilgore!) el Cardenal: “No le hace al caso, que mejor me huele que incienso”.

Es el Cardenal que, siendo gobernador de España, asió su cordón y dijo: “Haga el Rey de Francia lo que quisiere, que a tres cordonadas que dé con este cáñamo, le tomaré a toda Francia”.
Cuando el Rey Francisco de Francia (prosigue la Historia) tomó Milán y se confederó con el Papa y con venecianos, vino de aquellas partes el Doctor Agreda, gran médico, que después fue canónigo de Toledo, y visitando un día al Cardenal preguntóle éste en qué estado quedaban las cosas de Italia, y él respondió: que se temía de Nápoles, según la pujanza de Francia, por ventura, la tomasen. Y respondió el Cardenal: “¿Qué será entonces de París?” Éste fue “uno de los mayores fieros que hizo”, dando a entender que si fuesen a Nápoles, él entraría en Francia hasta París.

Descanse en paz Cisneros, primer español que pudo decir “Yo sé quién soy”, como el apaleado Don Quijote a su vecino Pedro Alonso al volver a su aldea montado en su jumento. Cuando todos los españoles sabían quiénes eran.

Sábado, 11 de Noviembre

Valle de Esteban

La novia de la boda en que conocí a Cholete (¡perdón!), a Rocío Ramos, estuvo a punto de firmar el acta de esponsales con su motecillo familiar: Pita Marín. Por fortuna se acordó a tiempo de que se llamaba Pilar.
Joaquín Álvarez Quintero