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lunes, 12 de febrero de 2018

No hay disfraz que disimule un 5-1

Callejera Grande. Poco antes de la Calle Ancha


Francisco Javier Gómez Izquierdo
      
    El Carnaval te espabila. Te sacude la modorra y te hace cavilar. Para aprender en tiempo de Carnaval, hemos de acercarnos a Cádiz y allí emborracharnos con el ingenio de una ciudad inundada de arte poética, o a Tenerife, lugar en el que uno no ha estado nunca, pero de donde se dice que su Carnaval rinde honor a la belleza y a la sensualidad homínida. Entiéndase especie humana.
      
Tanto en Cádiz como en Tenerife, creo que sobre todo en Cádiz, el acierto del carnavalero está en la elección del personaje y su disfraz y así, por absurdo que parezca un mariachi disléxico, la carcajada del público convierte en inolvidable “el tipo y la letra” como dicen los entendidos. “..me operaron porque tenía piernas / dentro de la basílica balear”, cantaba Mejinco Lindo y un servidor trataba de no perder el hilo ante unos disparatados “mortificadores del habla”.

      Volví con tiempo a Córdoba para ver a mi equipo por la tele contra el Tenerife y a partir del minuto 45 no se me fue la chirigota con los colores del parchís de la cabeza. Aceptamos que esta familia que ha comprado el club no tiene casi culpa del desastre que se avecina. Pedíamos defensas que modificaran insólitos comportamientos y como no quedaban ya casi existencias en el mercado resulta que se nos sigue mortificando con una falta de atención (¿o es  ausencia de calidad, de comprensión táctica, preparación física....?) impropia en 2ª división. ¿Cómo se puede defender tan mal? Y menos mal que tenemos a Kieszeck. ¿Qué cara poner cuando necesitas ganar y pierdes 5-1? No me quedan ganas para explicar tanta ruina. ¿Tan ciego estoy como para que el domingo pasado me pareciera el Barça B un equipazo? ¿Un equipazo en relación con qué equipo?
       
Sé que no es decente tirar la toalla y abandonarse a la molicie de un sin remedio asumido por casi todos los aficionados cordobesistas, pero me es triste admitir que para lo que se ve no es necesario candil. “Ajolá mesquivoque y me llueven lo contrario...”

       Del Tenerife, decir que el Gallo Etxeberría ha modificado la vestimenta del once con dos flechas -Juan Villar y Alex Mula-  a los costados, delanteros para interpretar el contraataque como dicen los más simples manuales. Si además el rival te facilita la labor y se pone a defender con una línea cojilenta muy adelantada, el sistema pasa por ideal. Juan Villar nos tiene tomada la medida y no hay enfrentamiento que no nos la líe. De este Alex Mula, joven y capaz, no entiendo la poca aceptación en Málaga, aunque pudiera pasar como con los del Barça chico, que parecen mejores contra el Córdoba. Personalmente creo que la defensa tinerfeña, sobre todo los laterales Camille y Cámara, es vulnerable. De hecho nuestros delanteros tuvieron ocasiones claras de gol en la primera parte, pero en el descanso se acabaron las ideas, el aire y la concentración y a los que mirábamos la tele se nos cayó el alma a los pies...

     No digo “más ná”, y “no reírse que soy persiana humana / y este asunto me causa represión. / No pidas perras al horno / etc...”