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domingo, 7 de enero de 2018

Los Reyes nos dejan un 3-2 en El Molinón

 Qué gran mentira la de aquel día

Los hermanos Castro: Jesús q.e.p.d. y Enrique


Francisco Javier Gómez Izquierdo
     
        Se reanudó la Liga en Reyes como si fuera regalo para el aficionado, y bien que lo pareció para los del Atlético de Madrid con ese Costa eterno hijo pródigo, pendenciero y resolutivo como ninguno entre los de la tribu rojiblanca y a la que con sus “costadas” enardece y coloca los 90 minutos en preventiva. Como Simeone dispone. A Costa los árbitros lo expulsan ya por cualquier cosa. Ayer mañana, por dar besos y abrazos a la familia. ¡Qué cosas tiene el Reglamento!

     Los Reyes trajeron carbón podrido al Sevilla por la falta de corazón nervionense en fechas tan sentimentales. No entramos en lo procedente del despido de Berizzo, pero el calendario tiene fechas a las que se debe respeto y consideración y el hachazo al Toto es, para un servidor, miserable. Los reyes, conocedores del alma de los sabihondos comisionistas y los deportistas de ley, han procurado el ridículo de los primeros en el partido más importante del año en Sevilla. Joaquín,ese duende verdiblanco, llamó a los béticos a la farra nocturna más colosal del siglo. “Hoy no se acuesta nadie antes de la cinco. El que lo haga tiene multa” ¡Cuánto van a doler este 18 las cinco puñaladas en el corazón palangana!

     Mi equipo, el Córdoba, vuelve como solía. Creíamos los cordobesistas que el club estaba vendido a un señor de Montoro y que éste y su secretario técnico nos traerían, si no un Coutinho, sí al menos dos  centrales decentitos, un lateral “apañaete”, uno o dos medios aparentes y un punta capaz de suplir, en el cansancio o en la enfermedad, al goleador que lo es, Guardiola. Pero, no. El amo del Córdoba, consumada la venta, no suelta el club hasta cuatro días antes del cierre del mercado. Soberbio y con la maldad de los niños malcriados parece buscar la desolación de los que le criticamos (toda la afición de Córdoba y todos los cordobeses no aficionados) y la ruina total del Córdoba CF, al que va a dejar en 2ªB.

    Ayer, el joven entrenador Romero alineó con ánimo de ganar el partido, pero el hombre no tiene responsabilidad en la fragilidad individual de su defensa. La del portugués Joao Alfonso sobre todo, y la del lateral Fernández, en los momentos claves del partido siempre en Babia. El Spórting, al que su público pide el ascenso porque El Molinón es  historia del fútbol, como lo son Quini, Ferrero y Mesa, no me parece que tenga equipo para tan altas pretensiones, pero a falta de guajes asturianos, cuenta con Santos, un goleador uruguayo que nos coló dos, cedido por el Málaga, y con Carmona, centrocampista por el que siento debilidad y que sus méritos se cuentan como relámpagos aislados que iluminan noches olvidables. Es puro talento este Carmona. Da gusto verlo jugar, pero no acaba de convencer a tanto entrenador como ha conocido. En el Spórting siempre hay un Castro a punto. El de ahora juega menos de lo que creo merece y ayer fue una sorpresa en la alineación. Aprovechó su oportunidad y abrió el marcador con la inestimable colaboración de nuestro Joao Alfonso. El lateral izquierdo Isma López, el más profundo de los futbolistas de Baraja, ayudado por la inoportuna caraja de nuestro Fernández, puso dos goles evitables por nuestros centrales, pero es sabido que de donde no hay no se puede sacar. Los gijoneses también tienen portero. Se llama Mariño y a falta de dos minutos salvó los tres puntos ante Aguza, el mejor de los nuestros. Para recortar la precaria y enfermiza plantilla de nuestro equipo, se rompió Jvoanovic, el extremo que corre como Messi, y que puso el el definitivo 3-2 en la bota de Guardiola. Lesión que seguro colmará de alegría a esa desgracia ambulante que hace cinco años tuvo la mala idea de amolar al Córdoba.
      -“Que se jodan...” dirá por lo bajini. Sepa usted, don Carlos, que los Reyes lo apuntan todo.