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viernes, 12 de enero de 2018

Golpe de timón

 Herrero

Dama


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Hoy, igual que con Camba, Madrid invierte todos los días tres o cuatro horas en abrirse el apetito y cuatro o cinco en cerrárselo: es el almuerzo, que siempre hay que pasearlo como quien pasea a un sobrinillo durante un par de horas por la Carrera de San Jerónimo, donde ayer confundí el Palacio de las Cortes con el Museo Arqueológico, cuya Dama de Elche tiene pinta de ser más joven que Herrero, “padre” de la Constitución española del 78 e “hijo” de la guineana del 68.

Un viejo puede hacer lo mismo que un joven, pero más despacio –dijo Machado (Manuel) a Ruano en un duelo de copas.

Al parecer, el tema de conversación en el Parlamento (donde una vez se definió la política como “una mezcla de p… de Hamburgo y de serpiente de circo”) no es el “Me Too”, que eso, según el Guzmán de Alfarache del liberalismo pasado por Embassy, es cosa… ¡de Trump!, sino el “federalismo constitucional”, con Herrero, Llorca y Roca, que firmaron una Constitución para librarse de los de dentro, en el papel de Hamilton, Madison y Jay, que firmaron una Constitución para librarse de los de fuera.

El federalismo es una perra que ha cogido Pedro Sánchez, que tiene en el partido a un gallego que al emigrar de Puebla del Brollón prometió a la familia que no regresaría sin haber hecho de Madrid una nación. Y Llorca, el “Zorro Plateado” del suarismo, habló el otro día del federalismo como si lo hiciera del “fauvismo”, y la peña echó el rato, ajena a eso que Tarradellas llamó “golpe de timón”.

El felipismo nos colocó las “autonomías”, pero las “nacionalidades” fueron cosa del suarismo, y ya hemos llegado: última estación, Cataluña.

En junio del 77, en el comunicado conjunto Suárez-Tarradellas, el de Cebreros quiso que el de Cervelló diera su conformidad expresa al “café para todos”:

No acepté, y no porque los demás españoles no tuvieran los mismos derechos que Cataluña, sino porque con aquel principio España se desmembraría, convertida en Estado ingobernable.