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domingo, 26 de marzo de 2017

Domingo, 26 de marzo

Valle de Esteban

El principio es la fe. Y el final es la caridad.
San Ignacio de Antioquía

"¿Crees tú en el Hijo del hombre?"

DOMINGO, 26 DE MARZO

En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo:

-Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado).

Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: «¿No es ése el que se sentaba a pedir?» Unos decían: «El mismo.» Otros decían: «No es él, pero se le parece.» Él respondía: «Soy yo.» Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo.» Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.» Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?» Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?» Él contestó: «Que es un profeta.» Le replicaron: «Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?»
Y lo expulsaron.  Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:

-¿Crees tú en el Hijo del hombre?

Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?» Jesús le dijo:

-Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es.

Él dijo: «Creo, Señor.» Y se postró ante él.

Juan (9,1.6-9.13-17.34-38)

sábado, 25 de marzo de 2017

El Torete

 Por qué daba la impresión de que era bizco, y no lo era


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

España afronta la semana del Presupuesto bajo el “shock” de la nevada en Madrid (un prodigio como la “Nieve en Cádiz” que le valiera el Cavia a Pemán) y la grosería en el Congreso de Pablemos, que debía hacer el papel de El Torete y ha hecho el de Tourette.
¡Qué modales! ¡Qué lenguaje! –se santiguaba el beaterío, como hacen las monjas con los niños en esos colegios españoles que castigan la grosería y pasan por alto la crueldad.
Hombre, bastante peor hablado que Pablemos era Indalecio Prieto, quien, además, iba al escaño con pistola, y hoy tiene en la Castellana una estatua más gorda que la de Castelar. Madariaga supone que “Don Inda” cultivaba la rudeza por darse perfil y relieve, pero también por mero placer de niño juguetón que se divierte asustando a sus tías, y la tía, para él, era Fernando de los Ríos, alias Don Suave, por su atildamiento como de liberal del Consenso barajando con el meñique emparedados en Embassy.
Prieto se regodeaba soltando en presencia de Don Suave las palabrotas más obscenas y blasfemas.
El chinche era Casares Quiroga (el de ahí tenéis las armas, cuando el 18 de julio, que yo marcho a La Coruña), pulcro de aspecto, pero aficionado al lenguaje vitriólico: donde Prieto dejaba la obscenidad, Casares la recogía doblando la apuesta sobre el tapete de Don Suave, que, acaso por este “mobbing”, daba la impresión de que era bizco, y no lo era.
Por entonces (y esto lo habrá oído contar Pablemos en su casa), José Antonio, admirador de Prieto, en su parlamento sobre la Reforma agraria mentó el caso de una cacica de Narros del Puerto que a las causas de desahucio del Código Civil añadía: “La dueña podrá desahuciar a los colonos que fuesen mal hablados”.
La continuación de la oratoria soez de Prieto por otros medios fue Queipo en Radio Sevilla. Cómo sería la cosa que Franco ordenó a los académicos enterrar sus tacos en cursilería radiofónica. El resultado, entre Torete y Don Suave, es la generación de Pablemos.

Sábado, 25 de marzo

Valle de Esteban

¡No hay más que un solo médico!
San Ignacio de Antioquía

viernes, 24 de marzo de 2017

La justicia

Rabelais
“Si una quimera, bamboleándose en el vacío, puede comer segundas intenciones”



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

La justicia española es una mezcla de Afrodisio, el maestro de esgrima, y de Ben Johnson, el recordman canadiense: ágil en el Supremo y veloz en lo Social.

Al Supremo entraron los profanadores de una capilla laica (centro cultural) con ocho meses de condena por el grito “¡Cataluña es España!” y salieron con cuatro años bien corridos por la agilidad de los juristas en apreciar “catalanofobia”, pues donde esté una intención que se quiten los hechos. (Aquí, la broma de Rabelais citada por Borges: “Si una quimera, bamboleándose en el vacío, puede comer segundas intenciones”). Por allí pasaron luego las autoridades estatales que organizaron por su cuenta un referéndum separatista: para un lego, la agilidad de la lógica, en este caso, hubiera sido cambiar “desobediencia” por “sedición”, pero ¡quia!, y prevaleció la agilidad del Consenso setentayochista de no apreciar “hispanofobia”, que en España tiene rango de derecho constitucional.
En cuanto a lo Social, ¿qué no se dijo ya? “Lo Social” es la forma laica como fingimos creer de lunes a viernes lo que antes sólo fingíamos creer (en misa) los sábados y domingos: que los pobres heredarán un día la tierra. Cuando Cristina Cifuentes, Cecé, dice que Errejón es el hijo que todas las madres quisieran tener, es porque ese becario “black” posee un don de “lo social” que le lleva a decir que las colas de Venezuela obedecen al exceso de dinero de bolsillo de los venezolanos, cosa que a ninguna madre le dirá su “Tamagotchi”.
Y precisamente un Juzgado de lo Social, el 31 de Madrid, ha recibido el premio de Calidad de la Justicia por la cantidad de sentencias que despacha, seis, y de diez folios la unidad, por día (hábil), algo así como Roy Bean en un Burger al este del Pecos.

Yo no soy empresario, yo soy productor –presume el nuevo Teodulfo, Roures, basilisco de la lucha de clases, olvidando que “productor” era el nombre franquista de “obrero”.
Hombre, producción, la de la jueza del 31.

Viernes, 24 de marzo

Valle de Esteban

¿Habéis visto acaso a un ratoncito construir una iglesia? ¿A una mujer tan humilde?
Anne-Marie Corot Santa Sura

jueves, 23 de marzo de 2017

La felicidad

Jeromín


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Según las encuestas de la Onu, los países más felices son los nórdicos, que, vistos desde España, nos parecen de rumiantes.

El Norte, señores, rebosa de aquella dicha franciscana que, pintada por Santayana, consiste en que, en una borrascosa noche invernal, que allí dura media vida, luego de un largo viaje, le cierren a uno en la cara la puerta de un convento en medio de un coro de refunfuños, amenazas y maldiciones.
Ya lo dice un curita holandés de los de Bruselas, Jeroen Dijsselbloem (para nosotros, Jeromín), presidente del Eurogrupo, que no es curato pequeño:

El Sur se lo gasta en copas y mujeres.
Sin salirnos de Santayana, la ética de Jeromín es una física sentimental que le hace creer que la felicidad es producto del trabajo y que la libertad se sustenta en actividades obligatorias, correctamente ejecutadas.

No, Jeromín: eso de las copas y las mujeres sería antes, cuando teníamos hijos, que lo uno llevaba a lo otro, y lo otro, miren a dónde. Miren a ese ministro del Interior francés obligado a dimitir por haber colocado a sus chiquillas. ¿Cómo no entenderle? Aquí, cuando se puso de moda la corrupción, muchos aguantaron como San Antonios el primer envite, el del dinero de bolsillo, pero en cuanto los chiquillos crecieron y hubo que colocarlos sucumbieron todos.
Hoy, sin hijos, nos lo dejamos todo en coches y perros, únicos gastos que no nos duelen, o al menos yo no he visto a nadie porfiar por una factura con el mecánico o el veterinario. La alcaldesa de Madrid, que es una lechuza fijándose, lo vio en seguida, y va a extender la socaliña del estacionamiento a la noche y los festivos. De hecho, aquí ya nadie te pide para comer (¡el comunismo municipal cerró todas las bocas!), para el bus o para el metro; todo el mundo te pide… para el parquímetro, que ya es la principal unidad de mansedumbre del tonto contemporáneo, feliz con su socialdemocracia de prozac donde todo (Jeromín en Bruselas, el Seat León en Zona Azul) está en orden.

Jueves, 23 de marzo

Valle de Esteban

En Ingres ya se ve que va a pasar algo.
Ramón Gómez de la Serna

miércoles, 22 de marzo de 2017

La gente

Indios navajos, que a sí mismos se veían como "La Gente"


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Cuando Pablemos, que juega al fútbol como un indio pide la lluvia, propone cambiar la Copa del Rey por una “Copa de la Gente”, piensa, ay, en la Copa del Generalísimo que copan Athletic y Barça, cuando en su casa (¡tres generaciones ya viviendo en el “establishment”!) todo iba dabuten, como cantaban los Glutamato, bajo la protección de los Vázquez-Prada de “Arriba” y los Puig Maestro-Amado de abajo, don Ezequiel, el del loden verde del “Gregory’s”, matemático y concejal interminable de Madrid.
No es que ahora Pablemos viva mal (beca de Blesa, nómina del Estado…), pero, si va en el tren (aquel tren de Gamoneda, ex pobre gracias a Zapatero), los niños le pintan la cara, y si dice que es profesor universitario, la gente (¡la gente!) se descojona, razón por la cual se mueve en la política con una neolengua que parece, hablando, la caricatura de un viajante navajo, tribu, por cierto (como a propósito del buen salvaje recuerda María Elvira Roca Barea), que se hacía llamar “dineh”, que significa “la gente”, “el pueblo”.
En España, al hilo del “hit” de “Up With People”, los españoles pasamos a llamarnos (exigencias del Consenso) “la gente” en el 78, cosa que a lo mejor no saben los atlantes del 78, como dice Hughes (¡atlantes del 78!).
Los españoles, “la gente”, y España, “Estepaís”, para redondear el mito del antifranquismo.

Con más gente a favor de gente / en cada pueblo y nación… /  Viva la gente… Etcétera.
Hasta hoy, que somos una “nación de naciones” (no porque lo diga Pablemos, sino porque fundamos naciones, como decían los americanistas que entrevistaba Alberto Guillén en “La linterna de Diógenes”). La “nación de naciones”, hoy, con más políticos por habitante, y nadie se cansa, que ahí está Savater fundando otro conventillo de nombre “Ahora” (para el himno siempre tendrán a Gilbert Becaud) en auxilio… ¡de la socialdemocracia! Tanto libro y tanta carrera (de caballos) y no ven que la socialdemocracia, aquí y “Ahora”, es… Mariano.

Miércoles, 22 de marzo

Valle de Esteban

Volveré a ser Notario, Padre.
Alberto Guillén

martes, 21 de marzo de 2017

Heredar en Andalucía

 En el callejón

 La gente expulsada -con buenos modales- del callejón

¡Manos arriba / esto es un atraco!

Francisco Javier Gómez Izquierdo

   Volvía esta mañana de hacer unos “mandaos” a mi doña, cuando, al pasar por Capitulares, me he topado con unos cientos de personas preparados para acercarse hasta la puerta del Ayuntamiento con ánimo de protestar, sin tener muy clara la estrategia a seguir, pues hay allí un corral hecho con vallas que si los “protestantes” fueran rebaño de la tetrarquía que manda en Córdoba lo hubieran resuelto, de momento, con un derribo inmediato sin precisar deliberación.

     Los manifestantes de este mediodía era gente sencilla, trabajadora y educada. No había más que verlos, oírlos y charlar con ellos. Cómo serían que yo, que llevo años sin protestar en público por nada, me he unido a su petición y a sus palmadas y pitos porque pedían algo que me tiene encabritado desde hace mucho tiempo. Pedían el fin del impuesto de sucesiones, que no sé si saben ustedes es un sistema  por el que la Junta de Andalucía se lleva un dinero que el sentido común entiende como robo. No te intimida con caballo y trabuco. Te desnuda con un funcionario de hacienda armado de un papelito con cien filos heridores.

    Uno de los convocantes, decían que un particular arruinado, porque allí no había partidos, ni sindicatos, ni buscavotos, ni emblemas, ni Cristo que lo fundó, hizo con la mano un “seguidme” y el personal pasó en fila india hasta la puerta del Ayuntamiento donde ha pitado y aplaudido pareados contra el impuesto. Alrededor de 500 gargantas, sin exagerar -la convocatoria creo que ha sido espontánea a través de un matrimonio embargado por una herencia-, han llamado atraco y robo al acto que comete la Junta de Andalucía contra el peculio por lo general exiguo de los huérfanos que viven en una Comunidad arrebatacapas.

    A los cinco minutos han aparecido los guardias de la señora Ambrosio por el pesoé, del señor Pedro García por el pecé y de doña Vicky por el Podemos, que aquí se dice Ganemos. Se ve que no esperaban el acto, pero se han organizado con la prepotencia y tranquilidad que da tenérselas con ciudadanos formales pagaimpuestos. Han copado el callejón que formaba la valla con la fachada del edificio municipal por las dos entradas y no han dejado pasar a nadie. A los que ya estaban a la puerta los han invitado, con palabras educadas, que conste, que se trasladaran al otro lado de la valla. Como ya digo que los manifestantes no eran del perfil que acostumbra a romper lo que ni paga, ni pagará nunca con el sudor de su frente, han obedecido a la autoridad uniformada y han procedido a gritar y pitar hacia las cristaleras  de las que ha asomado un joven con barbitas de psicólogo y una chica con felpa y una gran camisa de color morado. Reían el par, como si la cosa no fuera con ellos y fuéramos tribu insensata.

     Mi padre q.e.p.d. murió hace un año en Burgos. Ni mis hermanos ni yo tuvimos que tributar un céntimo a la Junta de Castilla y León, porque mi padre no tenía ni por asomo 600.000 euros a repartir entre los herederos. Si mi padre hubiera sido andaluz, la Junta nos llamaría a la prole y nos diría lo que vale el piso de Gamonal y la casa del pueblo. La valoración de la Junta es caprichosa y arbitraria muy lejos del precio en el mercado. El piso de mi padre lo tasaría en unos 130.000 euros, sino es en más. La del pueblo en otros 100.000 como poco y la cuenta corriente la tendría vigilada la ministra de doña Susana desde que cumplió 80 años y acudía al médico con asiduidad. No exagero, fiscalizan los movimientos bancarios en  los últimos años del difunto. Bien, con estos datos de la herencia de mi padre, más lo poco que había en las cartillas, doña Susana y los suyos, que también son los que se dicen Ciudadanos de Rivera, los podemitas y comunistas de las Andalucías, confiscarían para sus gastos no sé si personales o de personal, 50.000 euros en efectivo por la cara. En Burgos, no nos ha costado nada. ¿Y por qué no ha de ser Córdoba de la misma España que Burgos?

La estiba




Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    En América la inmigración, le dice Trump a una encogida frau Merkel (la líder del mundo libre, la llamaba Obama el Deportador), es un privilegio, no un derecho. Como la estiba en España, un privilegio que viene de Girón, el león de Fuengirola, que era de Herrera de Pisuerga, capital del cangrejo, animal heráldico (por su marcha atrás) de nuestros liberales.

    En las partidocracias, la representación no es electoral, sino teatral, como hemos visto en Holanda. Asustar con Wilders para dar votos a Rutte, que hace suyo con la boca pequeña (boca de piñón) el programa de Wilders (¡recuperar los valores morales!), o asustar con Pablemos para dar votos a Mariano, que hace suyo en la letra pequeña (letra de monja) el programa de Pablemos (memoria histórica e ideología de género).

    Nuestra clase estatal ha aprovechado el decreto de la estiba para montar un entremés que prepara psicológicamente al rebaño sobre la necesidad de convocar votaciones, como conviene a riveras y marianos, que sumarían una mayoría suficiente para hacer vicepresidente a un nadador y ministros de cualquier cosa a Girauta y Villegas, para que de una vez descansemos todos, menos el Bobo Solemne, que, antes turcos que papistas, ha de ajustar su Alianza de Civilizaciones con su compadre Erdogan.
    
Loada, pues, sea la estiba.

    Al poner los tertulianos “negro sobre blanco” la estiba se le mezclan a uno Tom de Finlandia y Ortega, el Félix de la filosofía, a cuya forma de presentar a los marineros, plantados en el muelle con las manos en los bolsillos del pantalón y pipa entre los dientes, se agarra Rivera para votar por los estibadores.

    –“Deporte” procede de la lengua gremial de los marineros mediterráneos, que a su vida trabajosa en la mar oponen su vida deliciosa en el puerto: deporte (¡y “deportar” a lo Obama!) es estar “de portu” –explica Ortega, y Rivera es un nadador a quien, vale, no le suena Kant, pero sí Ortega, de cuyas ortegadas, por cierto, repetidas sin ton ni son, vive.

Martes, 21 de marzo

Valle de Esteban

La Primavera

lunes, 20 de marzo de 2017

Ya no follo más (Je ne baise plus)

 Je ne baise plus

Jean Palette-Cazajus

¡Nadie se acalore antes de tiempo! No tengo ninguna retorcida propensión a la procacidad linguística ni a las provocaciones de poca monta. En cuanto a la proclamación de intenciones que parece desprenderse de una apresurada lectura de nuestro título, digamos que cualesquiera que sean mis intenciones reales, sería harto presumido, a estas alturas, pensar que tan amenas prácticas dependen exclusivamente de mi voluntad y no de la improbable indulgencia de una necesaria e hipotética copartícipe.

Aclaradas las cosas y serenados los ánimos, diremos primero que el verbo “baiser” es la palabra más utilizada en francés, equivalente a su traducción al español, para referirnos a la actividad aludida. No he forzado la traducción. “Besar” se dice “donner un baiser” o “embrasser” lo cual, como se darán cuenta, nos viene planteando otro problema de deriva de la significación que me permitirán no lidiar de momento. Un “je ne baise plus” es una cinta de tela negra, generalmente de seda o de   terciopelo, a veces adornada con algún tipo de perla o un colgante, que ciertas  mujeres llevaban alrededor del cuello para dar a conocer la referida intención.
 
 Madame de Sorquainville por J-B. Perronneau (1749)

El duque de Saint-Simon (1675-1755), excelso memorialista, alude al “ya no follo más” describiéndolo como “reservado a las señoras de edad avanzada y a las jóvenes duquesas indisponibles”. Me atrevería a decir que este tipo de cintas se expandieron durante el reinado de Luis XV (1715-1774), un reinado particularmente libertino. Entendiendo la palabra a la vez en el sentido actual y en el que se le daba preferentemente en la época, que aludía a la voluntad de pensar fuera de los dogmas. Pero en aquellos años, solían coincidir los dos significados, aunque sólo fuese porque a nadie le amarga un dulce. Es decir que cuando la carcundia de tiempos pretéritos se refería al libertinaje como exceso de libertad, trastocaba la realidad histórica del Siglo de las Luces que vio, al revés, el libertinaje anticipar las futuras libertades.

En realidad quienes ostentaban un “ya no follo más”, en muy pocos casos pretendían seguir al pie de la letra tan catastrófica decisión para el resto de sus vidas. Había de todo en la viña de aquellas señoras, lutos y desengaños amorosos, claro, pero sobre todo venganzas, provocaciones, tentaciones, cabreos, castigos tipo “Queda usted castigado sin postre, tendrá más apetito la próxima vez”. Y seguramente simple picardía como parece significar la deliciosa mirada de Madame de Sorquainville pintada por Perronneau.
 
 La lavandera coqueta por H. R. Morland (1719-1797)

Hablamos hace poco de las llamadas “maravillosas”, aquellas mujeres de particular elegancia y sensualidad que florecieron tras la muerte de Robespierre y sus amigos, durante el Directorio (1795-1799). Algunas, como era el caso de Teresa Cabarrús, se habían librado in extremis de la guillotina, mientras otras habían perdido un deudo, descabezado por la “corbata del Capeto” durante el “Terror”. En el cuello lucían a veces un particular “ya no follo más”. Para algunas, la cinta era roja en lugar de negra para mejor evocar el corte sangriento de la fatal cuchilla. Las más originales llevaban colgada de la sugestiva cinta de terciopelo negro una pequeña guillotina de plata. Una de ellas es la protagonista de la novela de Alejandro Dumas titulada “La mujer del collar de terciopelo”. Todo el mundo lo sabe, nada como la aleación de Eros y Thanatos para conturbar los corazones humanos. No sé si Luis Buñuel llegó a saber de aquellas costumbres.
 
 Olympia por Edouard Manet

El caso más espectacular de exhibición de un “je ne baise plus” en la historia del arte es, evidentemente, el que lleva, fino y descarado, la famosa “Olympia” de Edouard Manet, pintada en 1863 antes de armar la marimorena en el Salón de 1865. La decisión significada por la delicada cinta parece corroborada por la aparente firmeza con que la protagonista obstaculiza con mano perentoria las posibilidades de acceso a una mayor intimidad. Pero, si por otro lado nos dejamos llevar por los simbolismos interpretativos tan paladeados por los historiadores del arte, convendrá fijarse también en el gato negro de la derecha, símbolo del pecado y de la lujuria a lo cual conviene añadir el carácter indudablemente eréctil de su posterior apéndice. De modo que ¿prohibición o instigación? La pataleta que se apoderó de numerosos filisteos de la época, frente al cuadro, deja pocas dudas sobre las reales intenciones atribuidas a la provocadora Olympia.

Ya son pocas las mujeres que llevan hoy este tipo de cintas al cuello, por otra parte tan favorecedoras. Para mí que muy pocas de ellas conocen el nombre y la historia del “Je ne baise plus”.
 
La mujer del collar de terciopelo

La humildad del Madrid

Marcel Domingo

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Si será humilde el Madrid que, pudiendo perder en Bilbao, ganó. Y con todo en contra.

    Lo primero, la hora. Con lo bien que se come en Bilbao (¡pichones de Zuloaga!), no se puede poner un partido a la hora de la siesta, un vicio, por otra parte, del carácter español, detalle que debe de habérseles escapado a los nacionalistas del lugar.

    El nacionalismo catalán, que cree que la historia es diseño, convocó para un 12 de octubre una “Siesta por la Independencia” (“Al sofá, sense desplaçaments, o al llit: pack pijama més orinal estelats”). No es la Declaración de Jefferson (“The unanimous declaration of the thirteen united States of America”), pero tampoco L’Esquirol, en la comarca de Osona, es Filadelfia, y aquí estamos. 
 
El nacionalismo no quería verse mezclado en el descubrimiento de América, riesgo que ciertamente no corre, y se agarró a la siesta, que mantiene el prestigio de la españolada. Por no saber, los nacionalistas catalanes ni siquiera saben que el secreto del nacionalismo está en el despertar. “Deutschland, erwache!”

    Para despertarnos (de la siesta), precisamente, la TV decidió amenizarnos el partido de San Mamés con Valdano y Segurola, lo más granado (o purpurado) del clero futbolero, que es un clero socialdemócrata “ad nauseam”, y la sensación era estar viendo el partido en un curato gallego de los que habla Camba, pero en sobremesa con el Papa argentino y un obispo de Bilbao después de haberse metido entre pecho y espalda una bandada de pichones de Tierra de Campos estofados. La inane doctrina del lugarcomunismo al servicio de la nada, pues hasta Guardiola le ha dicho a su biógrafo (y su biógrafo se lo ha ratificado a Jorge Sanz Casillas) que el tiquitaca (invento de Marcel Domingo para los entrenamientos, de donde lo tomó Luis Aragonés, que fue quien lo puso en marcha con España como último recurso para una generación de enanos) “es una mierda”, cosa que todos vimos desde el principio, aunque muy pocos se atrevieron a gritar que el rey iba desnudo.
    
De la religión (una religión es una secta con poder político, y aquí estaban todos: Pep, Zetapep, Roures, Valdano, el marqués de salmantino luto…) del tiquitaca ya sólo queda el clero, cuyos popes se dedican ahora a jerigoncear sobre el fútbol del Madrid, que es el club que, como Alberti decía del ABC, otorga la inmortalidad.
    
Si quitabas el sonido (¡fútbol de pecera!), el Athletic-Real era un hermoso teatrillo de sombras chinescas, con Lecue hecho un Chechu Rojo del centro, Raúl García hecho un Julio Prieto del terrazo (“competitividad”, para los comentaristas) y Navas hecho, otra vez, un “My Keylor is rich”, después del Arconada que se marcó en el gol del Betis en el Bernabéu. Enfrente estaba Arrizabalaga, a quien los cronistas, por esas cosas de la ley de la pereza cósmica, prefieren llamar Kepa, privándole del respeto de ese chorro de piedras que supone su apellido. No es lo mismo hacerle un gol a un tío que atiende por Kepa que a otro que lleva escrito en la espalda “Arrizabalaga”.

    El tío del partido fue Casemiro. Del partido y del zidanismo, pero a Casemiro le pasa lo que a Castillejo, el mejor boxeador español de la historia, que carece de percha literaria. A Casemiro lo trajo Mourinho, que mediáticamente resta. Y es feo (parece un nieto de Claude Atkins, el camionero de “Movin’ On”). De su parte, entre los cronistas, sólo ha tenido a Hughes, porque los demás estaban vendiendo llaveros de Isco. Pensando en Munich, Zidane, que teme a Ancelotti, escondió en Bilbao a Modric y a Cristiano, pero todos sabemos que en esta eliminatoria la llave del calabozo la tiene Casemiro.

Antonio Pérez

DEL BOSQUE CULÉ

    El marqués de Del Bosque, que entrenó en Turquía y, sin embargo, niega la contribución del simpático turco Aytekin en la clasificación del Barça en Champions, ha recibido un premio que la Generalidad de Puigdemont le concede por su “labor de promoción de Cataluña” en el mundo cuando era seleccionador español. El acontecimiento tiene contrariado al piperío madridista, que no entiende que el hombre que ahorraba dinero al club recorriendo las instalaciones de la Ciudad Deportiva de Bernabéu para apagar las bombillas que los jugadores se dejaban encendidas rechazara públicamente la Medalla de Oro del Real Madrid con el pretexto de que “uno tiene sus rarezas”, como si fuera la muchacha rubia de Eça de Queiroz. Seguro que el piperío tampoco ha oído hablar nunca de Antonio Pérez.

Lunes, 20 de marzo

Valle de Esteban

Yo solo llevo toda la tierra, 'de un polo al otro polo!
Alberto Guillén

domingo, 19 de marzo de 2017

Trump & Chuck Berry

Dr. Marty Fox‏ @DrMartyFox
 The #Racist President

Holds Hands In Solidarity With A Black Man
Chuck Berry

The #Left Will Say This Was Photoshopped By #RussianHackers

Obama's Legacy

Sarah Abdallah‏ @sahouraxo
 Russia has the best Anti-Smoking Ad ever: "Smoking kills more people than Obama, although he kills a lot. Don't smoke, don't be like Obama"

Domingo, 19 de marzo

Valle de Esteban

Dile que maté la Serpiente.
Alberto Guillén

Festividad de San José

Salmonetes... le desea Feliz Día del Padre

"Dame de beber"

DOMINGO, 19 DE MARZO

En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el manantial de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al manantial. Era alrededor del mediodía.  Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dice: 

-Dame de beber.

Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida.  La samaritana le dice: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» Porque los judíos no se tratan con los samaritanos.  Jesús le contestó:

-Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva.

La mujer le dice: «Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?» 
Jesús le contestó:

-El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna.

La mujer le dice: «Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla. Veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén.»  Jesús le dice:

-Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén daréis culto al Padre. Vosotros dais culto a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que le den culto así. Dios es espíritu, y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad.

La mujer le dice: «Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo.» 
Jesús le dice:

-Soy yo, el que habla contigo.

En aquel pueblo muchos creyeron en él. Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer: «Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo.»

Juan 4, 5-42

Suna a las veinticuatro


 Y la casualidad, que es la décima musa, quiso un hermoso final (un fue, un es y un será fordiano) para la historia de Suna.

sábado, 18 de marzo de 2017

En la muerte de Chuck Berry


Córdoba-Numancia. Cero a Cero. Nada de nada

Para el amo del Córdoba: gentes indeseables


Francisco Javier Gómez Izquierdo

      Nada.  Esta tarde en El Arcángel no ha pasado nada. Absolutamente nada. Un ridículo tirín de nuestro Rodri que más pareció cesión de defensor propio y un lanzamiento desviado del numantino Valcárcel tras timorato avance. Eso ha sido todo y lo especifico más  para que no me tachen de mentiroso que por que las dos situaciones hayan sido capaces de suspender  el general bostezo. El partido ha sido  un continuo yerro en el pase, en el despeje, en el centro, en el control, en la visión, en el desmarque. En fin, un soporífero simulacro en vez de un partido. Ya saben ustedes de mi inclinación por el Numancia, capital de mi patria pelendona, y por el veterano venezolano Julio Álvarez, capitán de un equipo simpático donde los haya, pues bien, no tengo nada que contar. ¡Qué partido, Dios mío!

   El poco personal que se acercó al campo estaba con la oreja en San Mamés y con la vista brincando del palco al fondo Norte, porque ante la ausencia de fútbol, al amo del Córdoba le ha dado por satisfacer sus bajos instintos y molestar a los sufridores aficionados que a veces osan criticar sus insólitas y caprichosas decisiones.

   Ahora el amo del Córdoba no es Carlos González. El amo del Córdoba es el hijo de Carlos González que creo se llama Alejandro ó Álex ó Alexis. No lo sé muy bien. Verán, no es que yo tenga manía al amo del Córdoba. Vino a Córdoba a enredar y a hacer como que sacaba la cartera. Con sus mañas -sin poner un céntimo-  y una fortuna enloquecida ha convertido al Córdoba en su boyante e insospechado negocio y, en lo que es más peligroso, su particular ínsula Barataria.
     
Creo que lo que pongo en Salmonetes... le llega de algún modo, y como no le gusta, se venga con la ruindad propia de las gentes sin dignidad. La pancarta de nuestra peña que siempre ha lucido en señalado lugar la quitó porque molestaba  la transmisión de la tele ¿? A unos mocetes que, sin insultar, criticaban su avaricia en el túiter ése les quitó el carné y el derecho a entrar en SU reino particular porque lo de el  “..y El Arcángel nuestro reino”, como dice el himno, es pecado en su presencia.  
    
Hoy, al amo padre y al amo hijo, les habrán llamado “bajitos” (me han dicho que el amo padre no soporta que le llamen enano) por el móvil, los muchachos desde el Fondo Norte y allá que han mandado a varios de sus empleados  escoltados por la policía armada para confiscar un bombo de animación porque los reflejos ¿? “molestaba a la transmisión televisiva”. Hago constar que los ultras del Córdoba están en el Fondo Sur, pero el atropello -se podía haber acercado un empleado al músico e invitarle a que se moviera de asiento pues estaba el fondo prácticamente vacío- ha generado el lógico enfado de todo el estadio. Entenderán con un servidor que la disculpa de la tele no es que sea  torpe por ser socorro repetido, sino que es de una insospechada mezquindad y de una soberbia propia de petimetres.

    A la espera de que alguien sensato y con dinero compre el Córdoba CF, aquí quedo temeroso de verme  en junio en el infierno de la 2ªB.

La Academia



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Un camello es un caballo diseñado por una comisión, nos decía en la escuela un fraile de Lengua.

Ahora, para canjear barbarismos del Imperio y tabas de lechazo en Casa Azofra, los académicos de la Comisión Internacional del Diccionario (“¡unidad, no pureza!” insistió siempre Dámaso Alonso) han ido a Burgos (“osamenta de piedra abandonada en el camino”), que es mi pueblo, el último pueblo, por cierto, donde debe de hablarse hoy el español.

¿Y Pucela, qué? –protestarán los tudescos múridos de mi José María Nieto.
Pucela, sí, pero menos, pues arrastra el acento catalán de María Soraya, de efecto tan cómico como el acento alemán del inglés, según Santayana, de la Reina Victoria. ¡La Reina Victoria de Valladolid!
María Soraya es como la Reina Victoria, y la Academia, como “La Roja”, que nunca juega en Barcelona o Bilbao, donde tampoco se come mal, aunque, yendo por lo español, se está menos a gusto, y Darío Villanueva tampoco es Blas de Lezo, que sin ojo ni brazo ni pierna hizo comerse a Jorge II las medallas de “The pride of Spain humbled by Ad. Vernon” para que en América siguiera hablándose el español.

Villanueva ha ido a Burgos a poner “en negro sobre blanco” la “problematicidad” del español… ¡con Trump!, un personaje sin la “sutileza” de Obama, el tipo que en Viena pidió perdón por no hablar el austríaco. Trump, señores, dice Villanueva, no sabe decir “almóndiga”, y si dice “problematicidad”, se queda un rato sin ver nada, como aquél, según Ramón, que dice “Edelmira”.

¡Pero lo grave para el español es que Trump anuncia un muro con México!
A diferencia del de Clinton (y de Obama), el muro de Trump llevaría una borra (espuma de poliuretano) para impedir el paso a las palabras españolas, cosa que no ocurre con la valla de Melilla, porosa al español de guineanos y tangerinos o tingitanos, que lo aprendieron capturando la señal de “Barrio Sésamo”.

Claro que, una vez que pasan, Villanueva, ¿dónde pueden hablar español en España?

Sábado, 18 de marzo

Valle de Esteban

Dile que voy creyendo en Jesús y que ahora / lloro por cada estrella engañada que llora.
Alberto Guillén

viernes, 17 de marzo de 2017

Holanda

Antes turcos que papistas


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Con lo que leemos por ahí, la cosa está clara: Putin fracasa en su “hackeo” de las votaciones holandesas, con lo que Holanda (¡obra del Taciturno, un Artur Mas que fue compañero de pupitre de Felipe II!) “derrota al populismo”, ismo que, ¡ay, Jesús!, gana en Róterdam, cuna de Erasmo, un buen tema de estudio para los erasmus, si supieran quién fue Erasmo.

Los españoles creen que Erasmo es holandés, pero que el erasmismo es español. Como Cruyff y el cruyffismo.
Erasmo pedía la “Universitas Christiana”, un cuerpo místico, o unión europea, de dos velocidades, pues rechazó una cátedra en Alcalá porque “Hispania non placet”, mientras sus paisanos gritaban “¡Antes turcos que papistas!”

Holanda, en fin, es otra prueba de que las revoluciones democráticas sólo son posibles en las naciones con sistema de representación: Estados Unidos, Inglaterra y, desde De Gaulle, Francia, cuya mentalidad, sin embargo, es la partidocrática del “atado y bien atado”, con las presidenciales para Macron, el candidato de Rothschild, es decir, la socialdemocracia, el sistema que en el 45, y para que estuviéramos algún tiempo sin matarnos, nos impuso la 101, más los botes de leche condensada y los Cuadernos del Congreso por la Libertad de la Cultura.

La UE del chisposo Juncker y el bizarro Tusk, a quienes, por cierto (¿para evitar el populismo, quizá?), nadie de a pie ha votado, caerá por las deudas, pero no por las urnas, que en las partidocracias son ruedas de hámster.

Compárese este deprimente cuadro de dirigentes de la UE con la grandeza de los padres de la Unión Perpetua americana, que se ganó su libertad política ganándole una guerra al parlamentarismo inglés, y que en cinco años, viendo que la Confederación no daba ni para hacer cobrar una deuda, siendo primero hombres de acción, se reunieron en Filadelfia, convocados por Hamilton, para desdecirse de su propia obra fallida y crear la Federación que a todos, libres sin interrupción, los ha traído hasta hoy.

Viernes, 17 de marzo

Valle de Esteban

Saluda a mamá. Dile que voy siendo humildillo, / mas que al darme ella el seno criaba un leoncillo.
Alberto Guillén

jueves, 16 de marzo de 2017

El Mónaco, la alegría de cuartos

Dinamo de Lobanovsky
  Con el portero Chanov, Kutznesov, Mihailichenko, Zavarov, Belanov, Vassili Rats....


Francisco Javier Gómez Izquierdo

    La segunda sesión de octavos se presentaba como mero trámite para el Atleti y la Juve, tan discretos y sobresalientes en la ida como serios en la relajación de la vuelta ante sus aficionados. No vi sus partidos por estar el martes pendiente del Sevilla con el Leicester y atento ayer a la ebullición de un Mónaco que de momento anda comiéndole las tostadas en Francia al hasta antier incontestable PSG.
     
Al Mónaco suelen  ir muy buenos futbolistas de jovencitos. No estoy ya tan al tanto de cómo estaba hasta hace unos años, escribo fiado de mi ya traidora memoria, pero recuerdo a Weah, Barthez, Thuram, Márquez, Ettori, Henry, los comienzos de Evra, James o ese Martial casi juvenil que nos maravilló hace dos años. Esta temporada no sólo destacan dos o tres talentosos objetos de deseo para los clubes ricos de Europa. Esta temporada, en el Mónaco de Jardim, todos son músicos tan excelentes -bueno, menos el portero Subasic, pero ya les tengo dicho que no hay portero que me convenza- que a mí ya me han ganado para su causa, como me ganó aquel Dinamo de Kiev del gran Lobanovsky o la maravillosa juventud del Ajax que de modo tan sensacional disciplinó mi admirado Van Gaal
      
Bernardo Silva no lleva la batuta con el  virtuosismo del Zavarov que enamorara a Luis Aragonés y goleara al Pato Fillol. La lleva con cierta anarquía y con esa alegría que suele incomodar a los entrenadores, pero que entusiasma a los aficionados. Al capitán Germain quizás le falte talento para llegar al Rats ucraniano y la negritud de Mbappé no guarde semejanza con la palidez de Belanov, pero el delantero monegasco tiene la juventud y creo que mayor calidad del Kluivert que Van Gaal  entrenó para ser campeón de Europa. Me gusta este Mónaco de centrocampistas jugones y laterales tan a lo Gordillo que ha presentado en sociedad a un Mandy sensacional, al que imagino veremos el año que viene en la plantilla de uno de los cuatro grandes de Europa. 
    
El Mónaco ha sido más vistoso y más atrevido, sin necesidad de Falcao, que el City de Guardiola y como además es el enamorado de un príncipe de los de verdad ha llegado a cuartos con todo merecimiento y a pesar de que en el fondo es, junto al Leicester, el equipo preferido en el sorteo para los tres grandes, no me extrañaría que se le atragantase tanto al Madrid, Bayern o Barça.
    
¿Y el Sevilla? Pues el Sevilla es mejor equipo que el Leicester, juega mejor que el Leicester y debió eliminar al Leicester, pero el Sevilla tiene  un entrenador obsesionado con el fútbol que acierta casi siempre, pero al que a veces le traicionan sus obsesiones. No voy a juzgar la tontería de Nasri ante Vardy, pero para mí, un aficionado que opina como aficionado, el francés sobraba en el once palangana. ¿Por qué? Porque es medio que parece más de lo que es y engaña más de lo soportable.  Nasri para el juego, entretiene el balón y su fútbol carece de la precisa profundidad que requieren las grandes noches, por más que se aplaudan sus virguerías ante el Spórting o el Osasuna, pero el fútbol no es como uno lo ve y luego pasa lo que pasa. 
    
Creo que el Leicester es el “chollo” del sorteo, pero no me negarán que  Zidane, Luis Enrique o Ancelotti sentirán un nuevo y extraño respeto cuando se enfrenten a un colega llamado Shakespeare

El estoque



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

El mismo día que un juez imputaba al jefe de seguridad de Adif por el accidente del Alvia en Santiago de Compostela, Renfe impedía tomar un cercanías en Sevilla a un novillero con el estoque de mentira. No sabemos si Renfe, como cualquier aficionado cabal, exigía el de verdad.
El estoque es la heráldica de España. “A Juanillo le han dado / con un estoque: / ¿quién le manda a Juanillo / salir de noche?”, era la seguidilla popular a la muerte en la calle Mayor del poeta Villamediana (¿sátiras al valido o amores con la reina?) a manos (a estoque) de un Méndez de Illescas, ascendido por Olivares a guarda mayor de los bosques reales y luego envenenado por su esposa Micaela.
Y la Renfe, antes que empresa, es tradición. Franco le rió francamente a Pemán el chiste de moda en la posguerra: Eisenhower quiere saber cuánto tardaría Stalin en invadir Alemania: “Una semana, estamos desarmados”, contesta Adenauer. ¿Y Francia? “Unos veinte días, estamos reponiéndonos”, contesta De Gaulle. ¿E Italia? “Otra semana”, contesta Badoglio. ¿Y España? “Cinco o seis meses de Irún a Gibraltar”, contesta Franco. “¿Y ese optimismo?”, pregunta Ike. “Mi general, cuento con la Renfe”. Y de ahí el antirrenfismo. Y el antifranquismo, claro.

“Costumbre, ley y estoque de madera”, es una Tercera de Pemán en la Edad de Oro del tercerismo. Con el permiso de la autoridad, Manolete, con una mano rota, toreó con un estoque de madera, y se hizo costumbre. Que fuera un estoque con su puño de bayeta roja y su hoja de purpurina de plata le parecía a Pemán un homenaje conmovedor de la mentira a la verdad en su intento de legalizar la (mala) costumbre del estoque de madera, el kilo de 800 gramos y la leche con agua.
Al novillero de Sevilla, la Renfe, pura tradición, le ha pedido lo mismo que Pemán: una excusa reglamentaria. La pizarrita de “Previo examen facultativo, se le ha autorizado a usar el estoque de madera”.
Después de todo, en la vida todos tenemos que torear con estoque de madera.

Jueves, 16 de marzo

Valle de Esteban

A pesar de las hambres, no lo he vendido, padre; / primero empeño el alma cuando el hambre me ladre.
Alberto Guillén

miércoles, 15 de marzo de 2017

El turco





Ignacio Ruiz Quintano
Abc

César no quiso cuidarse de los idus de marzo, y ahí tenemos ya al turco.

El turco, en Europa, no es Aytekin, sino el turco de toda la vida, que viene con Erdogan a desquitarse de Lepanto en el bullarengue de frau Merkel, que no es De Gaulle, como ella se ve, sino otra víctima del folletín moral alemán, necesitada de justificar constantemente los barrotes mentales detrás de los cuales vive su generación. Para Sloterdijk se trata de un fenómeno de autoconfinamiento: no han querido comprender la diferencia entre culpa y responsabilidad, y creen que ganan crédito comportándose de manera más culpable que responsable. Medio siglo después de que (“con melancolía”) reparara en ello Friedrich Sieburg, los alemanes no sólo no se habrían adentrado en espacios libres, sino que habrían preferido “llevarse el calabozo” consigo.
En cambio, en España, el turco, hoy, es Arturo Mas, escogido por la sinjusticia, que decía Fray Luis, como cabeza de turco de la sedición catalana, camino de convertirse para los magos del Consenso en “derecho constitucional”, y perezca el mundo.
El triunfo del turco barcelonés con su sentencia, no por sedición, sino por niño trasto (en la teoría schmittiana, “el ‘protego ergo obligo’ es el ‘cogito ergo sum’ del Estado”) es absoluto: la sinjusticia jugaba a españolizar Cataluña, pero Mas ha catalanizado España.

Sin coacción no hay ley y sin protección no hay Estado.

Mas debe de venir de Rivas, el catalán que Camba encontró en Constantinopla montando una plaza de toros, hermano espiritual, a su vez, de aquel otro que en la guerra civil de Marruecos, con Abdelaziz y Hafid luchando por el sultanato, fue a Rabat a poner una casa de préstamos.
¿Matar toros? –se mosquearon los turcos, que “por aquel entonces se dedicaban a matar armenios”–. ¡Jamás!
No hubo corrida. Y los toreros se paseaban, dice Camba, haciéndole quiebros a los famosos perros vagabundos sin que nadie los tomase por sacerdotes, sino por unos monstruos de crueldad.

Miércoles, 15 de marzo

Valle de Esteban

Aún conservo el anillo de Virrey con que un día / el derecho me diste de hacer la Tierra mía.
Alberto Guillén

martes, 14 de marzo de 2017

Versalles



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Miras con tiempo la foto del trío de Versalles (Hollande, Gentiloni y Mariano en las faldas de frau Merkel) y ves el futuro de la Unión Europea.
¿Seríamos los mismos, con el trío de Versalles al frente del desembarco de Normandía y Juncker & Tusk al mando de la 101, ésa a la que Obama, como los malos cazadores con los lebreles que ya no cazan, tenía pasando necesidad?

De la UE ha salido corriendo “la vieja raposa” de León Felipe. El mundo, como profetizó Tocqueville, está hoy en manos de Trump y Putin, los dos toros de la fábula de Fedro (“Las ranas y los toros”), que, como novedad, querrían dejar de pelear, y, sin embargo, son las ranas quienes los excitan a seguir peleando.

Afrancesada por La Fontaine y relatinizada por Fenelón, la fábula va de unas ranas asustadas en su pantano viendo la lucha de dos toros por una novilla blanca: otean que el perdedor será desterrado y querrá reinar en el pantano, aplastándolas a ellas. Moraleja: los pequeños sufren las tonterías de los grandes.
Pero frau Merkel se niega a verse pequeña, y, atizando el fuego, juega a ser la novilla blanca por la que se peleen los toros. El trío de Versalles, que cree que Alemania, en vez de oficialismo, pedantería y loca vanidad, es uniformes, música y cerveza, asiente.
La sociedad alemana –tiene dicho Sloterdijkreivindica rutinariamente su derecho al bienestar, pero estas almas bellas nada quieren saber de qué fuentes han de extraerse las riquezas.
El trío de Versalles ha ninguneado a Polonia para imponer a un tal Tusk, y, en palabras de Tom Paine, el gobierno con insolencia es despotismo; si se le añade desprecio se hace peor, y el pagar por el desprecio es el colmo de la esclavitud.

Esa especie de gobierno procede de Alemania, y me recuerda lo que me contaba un soldado de Brunswick tomado prisionero en la guerra americana: “América es un buen país libre, merece la pena que el pueblo luche por él; en mi país, si el príncipe dice ‘a comer paja’, comemos paja”.

Martes, 14 de marzo

Valle de Esteban

No creas que me burlo. También cogí una estrella / con el lazo celeste de mi espejo. ¡Era bella!
Alberto Guillén

lunes, 13 de marzo de 2017

Leyenda blanca, leyenda negra



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Leyenda es lo nunca visto.

    Lo nunca visto fue la “levantá” (¡al cielo con ella!), o “remontá” para el periodismo oficial, que el Barcelona le hizo al Paris París Saint-Germain en los octavos de la Copa de Europa.

    Yo, al menos, nunca lo había visto. Y resultó fascinante: como la serie de “Los Soprano”, con el fútbol totalmente en segundo plano.

    Los niños del fútbol quedaban bautizados como aficionados el día que se aprendían una delantera, su delantera favorita, a modo de jaculatoria. Los del Madrid tenían un Quinteto Mágico: Kopa, Rial, Di Stéfano, Puskas y Gento. Mi infancia burgalesa fueron Arráiz, Olalde, Mendiolea, Requejo y Angelín. En Zaragoza presumían de los Cinco Magníficos: Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra. También el Atleti podía poner sobre la mesa un cinco fabril y manufacturero: Ufarte, Luis, Gárate, Irureta y Alberto. Y Serrat incluyó en uno de sus motetes de lo cotidiano una mano de futbolistas fantásticos que hicieron época en el Barcelona: Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón. Hoy, sin embargo, cualquier niño que se acerque al fútbol culé verbalizará el glamour de sus colores en una letanía única: Ovrebo, De Bleeckere, Bussaca, Stark... ¡y Aytekin!, el más grande.

    –Fuck you! –dicen los jugadores del PSG que les decía, al decir de “Le Parisien”, Aytekin en el césped de Barcelona donde una noche así regaron al Inter de Mourinho con aspersores.
    
Un árbitro es un estilo. El estilo viene dado por el número de reglas que sea partidario de aplicar al juego, pero, eso sí, para los dos equipos por igual. En el instante en que el árbitro decide aplicar a un equipo una regla y al otro no, deja de ser árbitro para convertirse en un mago de Oriente.
    
Aytekin es un alemán de origen turco, y, por lo visto en el Barcelona-PSG, no es un árbitro, sino El Turco del húngaro Wolfgang von Kempelen, que se hacía pasar por autómata que jugaba al ajedrez. Aytekin actuó de tal manera en Barcelona que de sus actos se puede deducir que se hizo pasar por autómata (árbitro) y consiguió (“Fuck you!”) dar jaque mate al PSG.
    
Lo más parecido a la actitud (no al resultado) del turco Aytekin en el Campo Nuevo sería lo del belga Schoeters en una eliminatoria uefera del 84 (veníamos del 12-1 de España a Malta en el 83) en el Bernabéu: el Madrid, que jugaba con Lozano, necesitaba marcar dos goles para eliminar al Rijeka, y consiguió tres, con la estimable ayuda de Schoeters, que expulsó a tres croatas, uno de ellos, de nombre Desnica, que era sordomudo, por insultar al árbitro.
    
Lo del PSG en Barcelona fue para el espectador una mezcla de leyendas: la de la fe clasificatoria de España en Malta en el 83, la de la expulsión del sordomudo en Madrid por hablar y la de la fantasmada de Helenio Herrera en Granada (“¡Este partido lo ganamos sin bajarnos del autobús!”) en los tiempos de Miró Sans, pero todo en el mismo partido… y de Champions.
    
Esa noche, en la misma medida que engordaba la leyenda culé del remonte, encogía el CV del pequeño Messi, el Potele rosarino, condenado a hacer carrera únicamente en el Barcelona, en cuya leyenda dorada (Ovrebo, De Bleeckere, Bussaca, Stark... ¡y Aytekin!) no figura su nombre, Messi, que, sin los marcajes de Maradona, no ha podido hacer campeona a Argentina.
    
¡Ellos tenían un plan! ––dijo del PSG el pobre Busquets en París.

    –Si ellos nos han metido cuatro, nosotros podemos meterles seis –contestó, enigmático, Luis Enrique.


LA LIGA DE BALE

    No tiene la historia numérica de Cristiano ni la potra milagrosa de Ramos, pero Bale es el jugador más valioso del Madrid y ha dicho en Inglaterra una cosa terrible: la Premier es más competitiva que la Liga. Bale cree que en España, para ganar, basta con currar la mitad del partido, y eso hace que los equipos españoles rindan mejor en las competiciones europeas. Es el modo de verlo desde el puesto de un futbolista-caballo, que vive de la forma física. Bale, además, forma parte de la BBC, un triángulo tan misterioso como el de las Bermudas, pues defensivamente desaparecen sus tres elementos (Bale, Benzema, Cristiano) como barcos y aviones lo hacen en el triángulo atlántico. Este detalle aumenta la felicidad del galés y también sus expectativas de vida deportiva, que quiere completar en el Madrid.

Una peripecia histórica para la "Tauromaquia" de Goya

 Castillo de Montigny

Jean Palette-Cazajus

Curiosa noticia en la prensa, este pasado domingo, que nos informa del hallazgo, en un castillo francés, de una primera edición de la Tauromaquia de Goya. El castillo es el de Montigny-le-Gannelon a unos 100 kms al sureste de París, bonito edificio tardorrenacentista que pertenecía desde principios del siglo XVIII a la aristocrática familia de los Montmorency-Laval

Hace unos días hablábamos de la palpitante travesía de la Revolución Francesa efectuada por Madame Tallien, nacida Teresa Cabarrús. Recordábamos que el padre, Francisco Cabarrús, había tenido una brillante trayectoria económica y política durante tres reinados, los de Carlos III, Carlos IV y José Bonaparte. Fallecido en 1810 en Sevilla, siendo ministro de Hacienda del Hermanísimo, había sido sepultado en la capilla de la Concepción de la catedral. Pero en 1814, con el retorno de Fernando VII y la coincidente represión contra los “afrancesados”, parece que sus huesos fueron quemados o -la cosa no está clara- arrojados al Guadalquivir.


 Francisco Cabarrús, por Goya

Pues bien, parece que la trayectoria del dueño del castillo de Montigny, Anne-Adrien-Pierre de Montmorency-Laval, duque de Laval (1768-1837), fue inversa de la del progenitor de quien fuera conocida como “Nuestra Señora de Thermidor”. Huido a Inglaterra al principio de la Revolución, solo regresó a Francia tras la caída de Napoleón y fue nombrado, precisamente en 1814, embajador en Madrid por el recién restaurado rey Luis XVIII. Cargo que ejerció hasta 1823 y aparentemente con un éxito total. Puesto que, no contento con hacerlo caballero del Toisón de Oro, Fernando VII lo ascendió, en 1816, a Grande de España de Primera Clase, creando para él el título de duque de San Fernando Luis

Al ser transmisible la Grandeza de España, a diferencia de lo que pasaba en Francia, a través de las mujeres, el título de duque de San Fernando Luis lo heredó el yerno de nuestro embajador, el duque de Lévis-Mirepoix, otra vieja familia que presumía de que su ancestro había sido nada menos que el segundo franco en convertirse al cristianismo tras el rey Clodoveo. En 1916, Alfonso XIII confirmó a los Lévis-Mirepoix aquella Grandeza de España. Pero la ley republicana francesa prohíbe la creación de nuevos títulos, considerando como tal la adquisición de un título extranjero. La única excepción se hizo con esta Grandeza española de San Fernando Luis cuyo derecho fue confirmado a Antoine de Lévis-Mirepoix (1884-1981) por decreto presidencial, firmado por  el general De Gaulle el 24 de agosto de 1961. Parece que sigue disfrutando del regalo el descendiente actual. 


 Montmorency-Laval, Par de Francia y Grande de España

El 31 de diciembre de 1816, es decir en pleno ejercicio de la embajada de Montmorency-Laval, se podía leer en la Gaceta de Madrid el siguiente anuncio: “Colección de estampas inventadas y grabadas al agua fuerte por D. Francisco Goya, pintor de cámara de S. M., en que se representan diversas suertes de toros, y lances ocurridos con motivo de esas funciones en nuestras plazas, dándose en la serie de las estampas una idea de los principios, progresos y estado actual de dichas fiestas en España, que sin explicación se manifiesta por la sola vista de ellas. Véndese en el almacén de estampas, calle Mayor, frente a la casa del conde de Oñate, a 10 rs. vn. cada una sueltas, y a 300 id. cada juego completo, que se compone de 33." Cabe pensar que el ejemplar de esta primera edición, hallado en el castillo, fuese un regalo del propio monarca al embajador. 

Es curiosa la función didáctica y utilitaria que la redacción del anuncio parece asignarle a la serie de grabados. Por aquellas fechas la economía del genio aragonés no andaba en sus mejores momentos y es muy posible que Goya esperase así llegar a un público más amplio y sacarse un buen dinerillo con los grabados. Podemos imaginar que tenía en la cabeza el recuerdo de la serie de estampas que Antonio Carnicero (1748-1814) dibujó y grabó entre 1787 y 1790 bajo el título de Colección de las principales suertes de una corrida de toros. Aquello fue por lo visto un gran éxito popular y económico, siendo la serie de Carnicero reproducida en numerosas ocasiones tanto en España como en el extranjero.  

 Una estampa de Carnicero

Lo que pasa es que los grabados de Carnicero son insípidos, asépticos, indoloros. Los de Goya irrumpen como Miuras. Cualquiera de ellos nos trasfunde sangre y  brutalidad, truculencia y carnalidad. En ellos palpita la vida y se estremece una época. En los grabados de Goya todo es percepción inmediata de una temporalidad abrumadora. El presente de Goya es nuestro largo ayer ,pero los toros de Goya nos están clavando en la ingle el pitón del orgánico presente y la temeridad estúpida de chulos y chisperos es la de nuestra cotidianidad .

Hace menos de un año, en Abril y Mayo del 2016, algunos se sacaron de la manga malévola una exposición titulada Otras tauromaquias. En el 200 aniversario de la Tauromaquia de Goya. Esta exposición la engendró una entidad autodenominada “Capital Animal”.  La mayor parte de lo expuesto no pasaba de una patética exhibición de estalinismo animalista y de pataleta virtuosa. Algunas obras rozaban el esperpento. La motivación inicial había sido el presunto descubrimiento de que Goya, en el fondo, era antitaurino. En la época de Goya la tauromaquia apenas si sabía que lo iba a ser un día, pero Goya ya era lo que hoy debe ser un aficionado ejemplar. Sabía evidentemente que la corrida de toros es una cosa muy seria y que no puede ser inocente, como no lo suele ser ninguna existencia humana. Entre el salvajismo avinado de las turbas y la perversión fundamental del animalismo, Goya practicaba  una peligrosa lidia, intentaba entender la vida.

Grabado 26, Tauromaquia de Goya