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domingo, 8 de octubre de 2017

Victoria insospechada. 3-0 ante el Alcorcón.

Sergi Guardiola vestido de azulgrana con el Eldense


Francisco Javier Gómez Izquierdo

         No creo necesario recordar la igualdad, tirando hacia bajo en cuestión de calidad, de la 2ª División. Un servidor, que en ocasiones se cree muy listo analizando plantillas, les iba a hablar de esos defensas vallisoletanos, Antoñito, Kiko Olivas y Deivid, nuestro capitán, que antier fueron cordobeses, y que hoy defienden un equipo que el otro día nos coló cuatro goles. El jueves nos veremos en Lugo ante el portero J. Carlos y uno de los hermanos y centrales Cruz, el más joven,  traídos aquí desde que los echara de su casa el amo del Córdoba. Hay delanteros en Granada (Joselu), Almería (Fidel) Osasuna (Xisco)... que podrían haber seguido con nosotros porque son futbolistas adaptados al medio de la Segunda, donde se mueven con solvencia y autoridad, pero no hay jornada en la que no se nos derrumbe una certeza inamovible. Hoy mismo.

         Al ver esta tarde la alineación de mi equipo ante el Alcorcón se me ha ha caído un poco mas el alma que tenía ya por los suelos a causa del racismo catalán contra todos nosotros y contra sus mismos vecinos. ¿Cómo se puede ganar con este equipo que pone Carrión? Pues se ha ganado. Y 3-0. El cómo es difícil de explicar pero lo voy a intentar.
         
Imaginen un gas invisible y entontecedor que de repente se posa en el fondo sur de El Arcángel y paraliza al lateral derecho, al lateral izquierdo y hace dar patadas al aire a los centrales del Alcorcón. El fenómeno no duró ni diez minutos, pero al Alcorcón le costó tres goles. En ese ratín el equipo madrileño me pareció frágil como el cristal y aturullado como bandada de chorlitos. Corría la hora de partido más o menos y no habían llegado ni una vez ante nuestro portero polaco. Fue verse con el 3-0 en contra y la familia alfarera empezó a buscar un gol que no pareció cuestión prioritaria en toda la primera parte. Tendido todo el muestrario futbolístico en la ribera del Guadalquivir, el material no me pareció nada relevante y ni siquiera el pequeño e inquieto Pereira, nómada inasequible al desaliento, amagó el mínimo sobresalto. La plantilla alfarera, ya sin David Rodríguez, es más que modesta y todo lo fía a la dirección de un Dorca que ni enmascarado intimida. Lo va a pasar mal el Alcorcón. Muy mal. Estoy por asegurar que es peor equipo que el nuestro, pero vamos a dejarlo en modesta impresión.

       Mi equipo no jugó bien. Ocupada la grada en solucionar el problema catalán ninguno de los dos equipos se preocupó en llamar la atención hasta que llegaron  ésos diez minutos misteriosos.  Markovic y sobre todo Sergi Guardiola aprovecharon el desbarajuste momentáneo para colar cada uno un golito. El primero y el tercero. El segundo se lo clavó a sí mismo Hugo Álvarez en calamitoso despeje, dando pie a que Sergi Guardiola pensara que todo el monte es orégano y echara una carrerita a David Navarro -el que partió la cara a Cristiano- para certificar la decadencia del central.
      Este Guardiola es delantero centro al que hace unos años los técnicos del Barça ficharon para  salvar al filial en 2ªB. Al mozo le recordaron unos mensajes en el Twiter ése donde el año anterior había puesto tontadas tales como “pu... Cataluña” y “pu... Barça”, manifestaciones que le valieron para ostentar el récord de mínima permanencia en un equipo. Le ficharon a las seis de la tarde y lo echaron a las nueve. Hora arriba u hora abajo, que no tengo tiempo ni ganas de mirarlo. El chico puede ser válido para Segunda División. Ganas y goles pone... pero que conste que mi equipo sigue pareciéndome peor que regular. Ojalá me siga equivocando.