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miércoles, 9 de agosto de 2017

Agua


Manuel Augusto García Viñolas

Ignacio Ruiz Quintano
Abc
    
Desde que salí de Madrid, y son ya ocho días, no he vuelto a ver el sol, pero es que por eso tira uno hacia el Norte.

    Este año apretó “la calor” en el Centro, y, allá por junio, a todo el mundo le entró la urgencia de un agosto en el Norte, que ha colapsado.

    Para el Norte, el Centro es el Sur, y los madrileños, con su uniforme de bermudas y cangrejeras, pasan aquí por andaluces de Jaén, y en la calle se sienten en la obligación de hablar en ripios, como Sabina. Pero eso era el primer día, cuando creían que el orvallo (orbayu, orpín o prúa, en “paletu”) era broma. Al octavo día, levantan la voz, se encaran con el cielo (que es su forma de hacerlo con el casero, no vaya a ser qué) y sueltan su muletilla mágica:

    –¡Esto no hay quién lo aguante!
    
Que quiere decir que nunca más, que el año que viene se queda en Chinchón y que a él no le vuelven a ver el pelo.

    La lluvia es la forma que tiene el Norte de defenderse del Sur. Si no lloviera, al morir el chon estiraría la pata y sería un jamón: no aquel jamón que Pepe Brageli, que apoderaba a Curro, debía proteger de los amigos en la barra del bar colocando su dentadura postiza sobre el plato cada vez que iba al lavabo, pero jamón, y con el jamón, el flamenquito, y con el flamenquito, “la turistada”.
    
¿Que se disparan los visitantes? Pues se dispara la lluvia. Y el equilibrio queda restablecido, y con él, esa paz que permite oír al musgo crecer entre los dedos de los pies. El Norte es equilibrio, y no hay que confundirlo con las medias tintas. ¡Dosificación! ¿Qué tiene esto que ver con la charlatanería del Cambio Climático?

    Al Gore, el gordinflón del Cambio Climático, se nos quiere hacer católico por amor al peronismo de Bergoglio. No sabe, el pobre, que el catolicismo (en versión de García Viñolas) es una ecuación: la horizontalidad de Roma y la verticalidad de Grecia, resuelta en la cruz. Dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César.

    –Cristo entre Marta y María, entre el buen y el mal ladrón.