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sábado, 1 de abril de 2017

Goodbye



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Los jacarandosos Presupuestos (de año electoral) de Mariano y Albert, ese nadador entusiasmado porque ya colocó en el Estado su “castellet” payés, ayudan a entender el Brexit… y la grosería de la prensa continental despidiendo a Inglaterra con propaganda de guerra: todos los gatos en la barriga de las naciones derrotadas en el 45 contra la única vencedora han salido a relucir en los bombos de los Manolos de la UE, y luego que si el populismo.

Menos “vieja raposa avarienta” en verso, y porque los periodistas ya no leen (ni a León Felipe ni a nadie), a Inglaterra la llaman de todo en España, donde el “patriotismo” que no hemos sacado para casa lo sacamos para el chiringuito alemán, que nos consiente una deuda del 110 por 100 (barra libre hasta septiembre, que son las votaciones de frau Merkel). Precisamente un inglés, Scruton, recuerda que Mahoma previene contra los préstamos porque son deudas para el futuro, que sólo pertenece a Dios, frente al marianismo keynesiano de “a largo plazo, todos estaremos muertos”, es decir, cuanto más demoremos el futuro, menos cuentas tendremos que rendir de él.

Goodbye, Great Britain. It was nice knowing you –tituló TWSJ en 1975, antes de que Callagham, el tipo que negoció el ingreso británico en la UE, sacara del FMI un crédito billonario para pagar las nóminas y los pantalones de campana, aunque no evitó “the Winner of Discontent” del 78, Año Cero del Consenso Español, que es la receta que Mariano (y la UE) tiene para Venezuela, colonia de los Castro.
En el fondo, la UE, que nunca ha conocido al Montesquieu que tanto cacarea, reprocha a Inglaterra su respeto a la voluntad popular (¡populismo!), cuando lo natural, en estos ambientes, hubiera sido marcarse un Santos con Nobel y hasta un Maduro en chándal para saltarse el plebiscito, que bien claro lo dijo Leibholz de su Frankestein jurídico: en el Estado de Partidos, la democracia directa está de más.

De la otra, ni hablamos. Ahí están los medios.