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lunes, 17 de abril de 2017

Faltan diez puntos


Francisco Javier Gómez Izquierdo

           Dan ustedes fe de que sin encomendarme a Dios ni al diablo me meto a agorero a principios de cada temporada con tan indiscreta alegría que a veces me cuelo estrepitosamente en alguna de mis apreciaciones. Si les digo la verdad no me acuerdo, y tampoco lo voy a mirar, pero un vigilante que lee lo que aquí pongo me echa en cara que coloqué al Mallorca entre los favoritos al ascenso. No me extraña que lo hiciera, porque en agosto entrenaba Fernando Vázquez, y  una plantilla que cuenta con Salomao, Juan Domínguez, Juan Rodríguez, Brandon, Yuste, Culio... no puede descender a 2ªB. Pero tiene toda la pinta de que lo va a hacer. De todos modos, no se tomen en serio lo que un servidor diga, porque un servidor no es más que un simple aficionado que habla como tal y que cae en la tentación de imaginar jugadas, goles y comportamientos ajenos. Eso sí, aficionado veterano.
         
El meticuloso vigilante tiene un pariente que juega en el Mallorca que en verano apostaba por el ascenso de su equipo ó al menos estar clasificado al asomar mayo en el puesto del Cádiz o el Tenerife, pero ya se sabe que la Segunda División es Liga de la que no te puedes fiar y creo que esto sí que se lo dije a la cara. En Córdoba, con bastante peor plantilla, andamos un poquito mejor que el Mallorca, gracias al triunfo, esta vez merecidísimo, ante el Almería, y si la próxima jornada puntuamos en la isla, el naufragio mallorquín será escandaloso y definitivo. Pero no sólo son los históricos Mallorca  y Córdoba los amenazados de ruina. ¿Qué decir del Almería? Pésima impresión la de ayer en El Arcángel. Sin Fidel, expulsado, todo sea dicho. Se salva Puertas. ¿Y el Rayo?  Seguro que en verano no imaginé los sonoros  estertores con los que estos históricos angustian a sus aficionados. A la que estoy seguro que apunté al descenso fue a la UCAM Murcia, conjunto sacrificado y voluntarioso, méritos de antaño que siempre han sido alabados, pero que me da que no van a servir. En el  Mirandés ni había ni hay y me da que desgraciadamente ni habrá. Lo veo como uno de los fijos a bajar. Otro apunta ser el Alcorcón, al que se le ha abierto una herida que no deja de sangrar. Del torbellino ahogador no salvo al Gimnástico, para mí el equipo más extraño y anarquista de la temporada. Del Reus no digo nada, pero un once en el que el más imprescindible es López Garay no puede vivir sin sobresaltos. Mayo lo dirá.
      
Quedan ocho partidos. Veinticuatro puntos. El Córdoba, el que más me interesa, tiene cuarenta. Creo que ganando tres partidos de casa de los cuatro (Mirandés, Oviedo, Reus y a un Gerona ascendido en la última jornada) bastaría para salvarnos. La tarea no la entiendo como desproporcionada, pero alguno habrá, que si, Dios no lo quiera, descendemos, me lo reprochará por no atinar en los pronósticos.