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domingo, 22 de octubre de 2017

Chinchón'17 El rabo de David Mora

 ¡A los toros!

 ¡A la taquilla!
(Ni un periodista en la cola)

 ¡A la Plaza!

 ¡A España!

 Gran Angular

 La Castilla de Azorín

 Toro del Frío

 Gobernaculo teste

 Bañuelos y arena

 El ojo de Frascuelo

 Abellán

 Abellán

 Otero

 Mora

 Mora

 Mora

 Mora

El rabo de Mora

Tarde y mal




Hughes
Abc

En un mundo de politólogos y de constitucionalistas casi parece posible atreverse a dar una opinión sobre cosas tan serias como el artículo 155.

En los días previos, en los medios circuló la idea de un 155 suave y otro duro. Lo explicado por Rajoy es más duro que lo duro. El gobierno catalán es cesado, la administración intervenida y el parlamento acotado, limitado en sus funciones y sometido a un derecho de veto.

Son medidas muy duras que fuerzan el entendimiento del tenor literal del artículo 155 que habla de «obligar a dar cumplimiento forzoso» y de «dar instrucciones».

En mi insignificante opinión, Rajoy llega tarde y mal. O llega mal por llegar tarde, y va más lejos de lo que iría con la aplicación de alguno de los artículos del artículo 116 porque la medida es de medio plazo (no está sometida a plazo aunque se habla de un límite de seis meses) y porque va a representar la usurpación diaria y efectiva de la autonomía catalana. Es verdad que los primeros en lesionarla y herirla de muerte han sido los gobernantes golpistas encabezados por Puigdemont, pero el efecto que cada medida administrativa y técnica tendrá sobre la opinión púbica catalana es de difícil cálculo.

Creo que Rajoy ha podido cometer un acto de chapucería, como chapucero y dañino fue el proceder el 1-O. Me hago cargo de que su decisión no era fácil.

No sé si el gobierno pondera bien la mentalidad del catalanismo, seguro que sí, pero esta medida, como la intervención aparatosa del 1-O, le da argumentos, razones, victimismo y socava al Estado en esa región.

¿Qué alternativas había? Esto es un galimatías, esto es un trauma generacional.

Instar desde el principio la aplicación judicial del código penal. La sedición, no tanto la rebelión. Desde la nueva tipificación del delito de rebelión en el año 95 por la reforma del Código Penal de Belloch (éxito de las mociones nacionalistas), el tipo penal exige violencia, que no la ha habido. Esto despenaliza la secesión, y obliga a medidas jurídicas distintas.

La accion judicial, bien protegida y animada, y la prontitud y acotamiento (un mes) del 116 en su debido momento quizás fueran los instrumentos menos discutibles.

Es un ordenamiento con fallas aplicado con falta de diligencia y un extraño y sospechoso sentido de la prudencia por este gobierno (eso que Rajoy llama «sentido común» y que nunca sonó tan mal).

Pero ya no hay tiempo. Oportunidad perdida. El 155 se ha tratado todo este tiempo como un artículo amuleto, como una especie de comodín mágico. El bisturí definitivo. Y ahora uno se explica la razón: se ha entendido como una puerta abierta al espacio jurídico exterior. Un permiso de la constitución para irse fuera de ella. El gobierno rediseña de un plumazo lo que puede y no puede hacer el Parlament, cesa al gobierno y responde al golpe con algo excepcional, sin marco y sin limitaciones. Algo casi discrecional. El 155 como el fondo mágica de una chistera jurídica. La «excepcionalidad» está bien tasada en el 116 y en su ley de aplicación. La excepcionalidad del 155 es un saco sin fondo.

Pero los expertos dirán, aunque los expertos nos han traído hasta aquí.

Esta medida parece ya el inicio de un deterioro imparable del régimen del 78. Nada bueno saldrá de aquí, porque si se convocan elecciones en unos meses volveremos a una situación similar. ¿Y se piensa alargar la intervención? Eso sería aplazar sine die una forma de excepcionalidad.

El pesimismo es absoluto. Sólo el hastío popular hacia tanto desvarío puede tranquilizar las cosas. No hay que olvidar que Cataluña ya ha visto intervenida y limitada su autonomía financiera, y no ha pasado nada, o, mejor dicho, no ha pasado nada más. Las medidas de Hacienda ya suponen una intervención no tan visible de la Generalitat. Paga Madrid, paga el gobierno y los catalanes, milagrosamente, cobran antes.

El hastío es la gran esperanza.

Pero política (y supongo que también jurídicamente) este 155 es otro paso más en la degeneración de un régimen constitucional en descomposición.

Obviamente, la solución no es el golpismo nacionalista.

Pero el régimen de partitocracia y estado autonómico del 78 ha acabado con Pujol votando un siniestro simulacro y con la autonomía catalana intervenida por la tecnocracia sorayomontoril.

Se parece mucho al principio de un fin. A un acabose.

Nota: El 155 ha servido ya para alinear claramente a Podemos junto a los golpistas nacionalistas. Ah, de aquellas cenas...

Domingo, 22 de Octubre

Valle de Esteban

Fue soberbio el homenaje funerario rendido a Zorrilla; tomó en él parte España entera.
Francos Rodríguez

"Allí será el llanto y el rechinar de dientes"

DOMINGO, 22 DE OCTUBRE

En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:

-El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: "Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda." Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: "La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda." Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?" El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: "Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes." Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.

Mateo 22,1-14

sábado, 21 de octubre de 2017

Aitor



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

La historia, dice Ortega, quien siempre parece escribir en la barra de Embassy, es, como la uva, delicia de los otoños. Y achaca la peculiar idiosincrasia española… a la “alcoholización romanística de los godos”, y me figuro a Juncker, el chisposo ordenanza romanístico de la goda Merkel, cantando “Soy de la raza mora, vieja amiga del sol” en El Garlochí de la sevillana calle Boteros.

“¿Raza mora?”, protestaría Albornoz: “No. Sevilla fue vaciada, así, vaciada por San Fernando. Lo declara Al-Himyarí. Y fue poblada… ¡por gallegos! El sol andaluz y el correr de los siglos los ha hecho… ¡sevillanos!”

Madame Curie, de regreso de un viaje a Andalucía, confesó que de haber nacido allí no habría descubierto el “radium”.
Ni el genetista Arzallus el RH negativo de su tierruca, Caristia y Vardulia, a cuyos caristios y várdulos predicara Sabino Arana la mala nueva de llamarse Pérez (“De su alma y de su pluma”, 1932):

A los catalanes les place que hasta los municipales aragoneses y castellanos de Barcelona hablen catalán; aquí padecemos muy mucho cuando vemos la firma de un Pérez al pie de unos versos euzkéricos, oímos hablar nuestra lengua a un cochero riojano, a un liencero pasiego o a un gitano, o cuando al leer la lista de marineros náufragos de Bizkaya tropezamos con un apellido maketo.
Por eso la extrañeza del grito del hombretón del PNV en el Congreso, Aitor Esteban Bravo (Bravo por mamá, natural de Soria), contra el valenciano Cantó, que denunciaba el adoctrinamiento separatista de los niños en la escuela.

¡Rashista!
Lo gritó con la “vehementia cordis” española que enamorara a Plinio, la misma con que, de chico, un confesor de Pamplona te gritaba “¡Onanishta!”

Parece ser que don Aitor, que tampoco es el abate Sieyes, figura entre los cocinillas de la partidocracia en la comisión constitucional de constituidos metidos a constituyentes que se lo montan de constitucionarios para acometer la cuadratura del círculo en la Carta Otorgada del 78.

Sábado, 21 de Octubre

Valle de Esteban

Cuando le incorporaron, José me miró con cara de angustia, y me señaló con la mano la ingle, al mismo tiempo que se recogía los intestinos, que le asomaban. Al Cuco, que le llevaba a la enfermería, le dijo: "A Mascarell, que avisen a Mascarell". Y ya no habló más. Le dio el colapso.
Gregorio Corrochano

viernes, 20 de octubre de 2017

El City de Guardiola


Terry Venables, sobre Migueli y Clos en tarde de gloria del Barça
 El niño Guardiola en éxtasis


Francisco Javier Gómez Izquierdo

         Aquéllos que se molestaron en leer lo que puse ayer sobre el ecuador de la Champions echarían de menos al City, uno de los favoritos al título. Lo dejé para el final en honor a Guardiola, pero como tenía que preparar la comida a la familia y noté que me alargaba, mandé lo escrito sin mencionar el bólido aparcado. Hace un rato me ha reprochado la ausencia Rafael y le he prometido las aclaraciones y disculpas pertinentes a la mayor brevedad. Son la una y cuarto y para que no me pille el toro traigo del mercado unas caballas de ración para hacerlas a la plancha.

         El Manchester City, como el Madrid y casi el PSG,  tiene  plantilla capaz de hacer perder el sentido a cualquier entrenador. El club pertenece a un hombre riquísimo que se llama  como un personaje de cuento, Sulaiman. No sé si es jeque, emir o las dos cosas. El rico Sulaiman, a pesar de creer que el dinero todo lo puede, es de los potentados que caen en gracia, porque a sus ubres acuden los mercaderes más lisonjeros y de más sibilina parla. El hombre, todo un demócrata en los mentideros de la corrección política, anda empeñado en hacer al Manchester City más grande que el Madrid y al otro Manchester juntos. Por eso fichó a Guardiola y le dio todo lo que le pidió. Dicen que incluso más.

       Guardiola, además de Agüero, Gabriel Jesús, ¡qué bueno es!, David y Bernardo Silva, Sterling, De Bruyne, ¡oro de ley! el peludo y exquisito Sané, el carísimo Stones, mi lateral izquierdo favorito Mandy, Danilo, o el portero Claudio Bravo, que va para reserva, se rodea de una corte no sé si de asesores o ayudantes en busca de la excelencia que le facilitaron Xavi y Messi, posiblemente el mejor futbolista de todos los tiempos. Arteta, Buenaventura, Estiarte, Carles Planchart, Rodolfo Borrell, Xavi Mancisidor cobran, en libras, los petrodólares de los emiratos. Todos están en Inglaterra para dar gloria al capricho de un multimillonario, pero el entrenador del que se dice mea colonia, no está dispuesto a relajar su fanática condición catalana. Aquélla que le llevó de recogepelotas a profeta, y dedica los goles del brasileño Gabriel Jesús a sus delincuentes amigos  en vez de a los aficionados del club que le paga. Con los Jordis en el talego, no nos extrañaría que el entrenador Guardiola  tome una de las valientes decisiones  que practicara en Múnich con el bajito Kimmich, recoja el megáfono jordista y se suba él mismo en el todoterreno de los pikolos. Llamará franquistas a los españoles porque así se lo enseñaron en la escuela y de paso, en un lapsus, exigirá la desaparición de Cataluña de toda huella franquista. El pensará en la Guardia Civil y yo en la SEAT.
      
Equipazo el Manchester. Al nivel de Madrid y PSG.

Desobediencia civil, dinero público



Hughes
Abc

El proceso separatista catalán está inspirándose en los movimientos de resistencia pacífica. La ausencia de violencia es un elemento de sus elementos, el otro es la desobediencia civil. Gandhi es un referente usado en ocasiones, pero las movilizaciones catalanas se han relacionado ya con las más modernas tácticas revolucionaras de Gene Sharp. Jordi Sánchez, líder de la ANC, llamó hace días a la “movilización permanente”.

El 1-O, además de un intento de referéndum, puede considerarse la primera acción no violenta coordinada y masiva del proceso. Una movilización de resistencia que calculaba estratégicamente la posibilidad de su represión. Hay elementos suficientes para acreditar su planificación previa en este sentido. La creación de una red de observadores, o la difusión de una “guía para la acción no violenta”.



La utilización de las masas como fuerza de resistencia pacífica enlaza con una determinada fase del proceso, la que iría desde la declaración de independencia hasta la hipotética desconexión, que pasaría por la ocupación masiva de la calle y las instituciones para hacerse con las estructuras básicas de Estado. La “ocupación del territorio” que la diputada de la CUP, Eulalia Reguant, ya explicó hace semanas.

El Libro Blanco Para la Transición Nacional de Cataluña de la Generalitat detalló la importancia. “Respecto de las posibilidades de actuación de la Generalitat, una vez producida la negativa del Estado y la situación de bloqueo político que se deriva, esta podría intentar forzar la negociación con el Estado, acudiendo a actores diversos (en especial internacionales) que actúen como mediadores ante el Estado. El apoyo de la sociedad civil movilizada podría constituir igualmente un factor decisivo para este objetivo”.

En los días anteriores al 1-O se publicó la “Guía De Acción No Violenta” con difusión en las redes sociales y webs del tejido de organizaciones y asociaciones humanitarias catalanas vinculados con la realización y defensa del referéndum, y también por parte del Consell Nacional de la Joventut Catalana (CNCJ), uno de las entidades que figuran como creadoras de la guía.

Se trata de una entidad de derecho público que agrupa a todas las asociaciones juveniles de Cataluña, y su presupuesto viene recogido en de la Generalitat, de la que recibió en 2017 370.000 euros; otros 33.023 euros de la Administración del Estado.

EL CONTENIDO DE LA GUÍA

La Guía va más allá del derecho a la huelga para hablar de la realización de “acciones”. Hace mención explícita a la desobediencia civil. “Dentro de la acción no violenta está la desobediencia civil”. Y también da consejos para afrontar las consecuencias: “La desobediencia civil puede comportar represión, has de acordar con tu entorno mecanismos de apoyo en caso de detención”.
La guía ofrece detallados consejos para lo que llama “acción no violenta” y ofrece una muestra de ellas:

“El entorpecimiento. Nos plantamos y no dejamos pasar a los opositores (…) Haremos una resistencia ligera y tranquila para no ser desalojados; si nos echan intentaremos volver a recuperar la posición inicial, con alegría humor, sonríe”.

También mediante las barreras de obstaculización, “una acción de confrontación pasiva, de grupo, no individual, en la que somos conscientes y comprometidos asumimos un riesgo de represión física o jurídica”.

Otra de las técnicas es el cordón de interposición: “Cogidos de la mano o con los codos entrelazados, de cara a los agresores, separados unos 40 centímetros, en silencio, expresión serena y mirada inexpresiva pero de inequívoca determinación”.

El antecedente inmediato de esta guía lo tenemos en la que publicó en 2011 el colectivo Aturem el Parlament y Acampada Barcelona, con consejos para la “resistencia activa no violenta” cuando rodearon el Parlament mediante una cadena humana.

Años después, una guía similar en espíritu es difundida por el Consell Nacional de la Joventut Catalana en sus plataformas digitales como mínimo desde el 26 de septiembre.
Es el viaje al presupuesto del activismo del 15M.

Junto al CNCJ figuran como autoras dos asociaciones, Novact e Iridia, que reciben parte de su financiación de instituciones públicas. Una de ellas, Novact, ONG definida como “Instituto internacional para la acción no violenta” está especializada en “ofrecer apoyo, formación y asesoramiento a movimientos noviolentos o de resistencia civil pacífica que trabajen por la transformación de conflictos”.



Novact ha trabajado “promoviendo acciones internacionales de construcción de paz en situaciones de conflicto” en territorios como Palestina, Sudán, países árabes, y también ha tenido contacto con organizaciones del activismo ucraniano. En su web explica que “Novact abre su área de acción a la región del Este de Europa y Cáucaso. Una región que ha vivido algunas de las revoluciones noviolentas más masivas y eficaces de los últimos años (…) NOVACT participó en un encuentro de jóvenes activistas en Chernivtsi, al sur oeste de Ucrania, para identificar potenciales partners. Uno de ellos ha sido el grupo OPORA formado por activistas y organizadores de la revolución naranja”.

Un tuit de febrero de 2014 de la asociación lo explicaba: “Un equipo deNoavct está trabajando con OPORA diseñando acciones no violentas #Ucrania #Euromaidan”. En sus redes sociales, Novact dio consejos explícitos para la “ aplicación de la noviolencia en las movilizaciones catalanes”.

NOVACT, creada en 2012, es un proyecto de Nova-Innovación Social, registrada como organización no gubernamental con la que comparte sede en una oficina en la Plaza Catalunya. En 2012 ofreció un curso sobre acciones de desobediencia (la huelga, el boicot, la objeción fiscal o el sabotaje) en el que figuraba como ponente Ada Colau dentro de la jornada “Acciones de desobediencia”. Otro de sus proyectos fue la “Universidad Indignada del 15M”.  En su web, Novact muestra la memoria económica de 2016, con unos ingresos totales de 1.130.266 euros, subvencionados en un 95%. Los orígenes de la financiación recorren todo el espectro público. La Agencia Española de Cooperación al Desarrollo aporta un 35%, el Ayuntamiento de Barcelona un 18%. La otra asociación autora de la guía es Iridia. Se autodenomina “Centro para la defensa de los derechos humanos”. En 2017 recibió por parte del Ayuntamiento de Barcelona 20.000 euros para subvencionar su “Servicio de Atención y Denuncia de situaciones de violencia institucional” y, en el cuarto trimestre de 2016, otros 30.000 euros, para los “Derechos civiles y libertades públicos en el espacio público”. El proyecto más importante de Iridia es el servicio SAIDAVI, un servicio de denuncia de la violencia institucional creado en 2016 con el apoyo del ayuntamiento de Barcelona. Si Novact está especializada en el diseño de la acción, Iridia aporta la especialización en el registro de la respuesta policial, es decir, una organización especializada para recoger y denunciar cualquier violencia que se produjera durante el 1-O.

SEGUIMIENTO Y ACTUACIÓN EL 1-O

Las anteriores y otras asociaciones como el Istituto de Derechos Humanos de Cataluña o Lafede.cat (red organizativa de asociaciones que en 2013 –últimos datos que ofrece su web– financiaba la mitad de su presupuesto de 408.000 con convenios con el Ayuntamiento y con la Agencia Catalana de Cooperació) formaron en septiembre la plataforma SomDefensores para, entre otras cosas, organizar una red de observadores durante el referéndum y un “informe sobre violación de derechos civiles y políticos”.

El abogado encargado de presentarlo esta semana fue Jordi Palou, que fue director del Memorial Democrátic, institución creada por el tripartido para la recuperación de la memoria histórica. Se define como “mediador y consultor nacional e internacional en resolución de conflictos” y es vocal de la Junta Directiva de Novact. En 2014 ya pedía en el diario Ara mediación internacional para el “procés”.

Otra de las organizaciones participantes de SomDefensores en la “Associació Catalana per a la defensa del drets humans”, cuya representante, Laia Serra, abogada de los acusados por el Aturem el Parlament, presentó una guía de consejos jurídicos para los participantes en el 1-O.

SomDefensores y sus asociaciones integrantes habilitaron teléfonos de asistencia “psicosocial” y una red de decenas de “observadores de derechos humanos” para dicha jornada. El 22 de septiembre, presentaron un manifiesto condenando como represiva cualquier acción del Estado contra la celebración del referéndum.



El trabajo final de SomDefensors y sus observadores se plasma en el mencionado informe, con un uso en varias direcciones. Por un lado, se dirigirá a varias organizaciones internacionales –la ONU y el Consejo Europeo entre ellas–. El objetivo es denunciar internacionalmente la actuación del Estado español y presentar Cataluña como zona de conflicto en materia de derechos humanos. Esto contribuye a la estrategia de internacionalización de la hoja de ruta del secesionismo. La incidencia en la limitación por parte del Estado de derechos y libertades básicos.

Volvemos al Libro Blanco para la Transición Nacional. “La posibilidad de oposición del Estado tiene límites, tanto en relación con los medios utilizables como a su probable eficacia a medio plazo. El Estado, en efecto, no podría adoptar medidas que supusieran una limitación, y menos aún una suspensión o una supresión de los derechos y libertades de las personas. Si éste fuera el caso, podría incluso intervenir la Unión Europea, a través de los mecanismos previstos en el art. 7 del Tratado de la Unión, destinados a velar por el cumplimiento por parte de los Estados de los valores en que se fundamenta la Unión7, que permiten que ésta reaccione frente a situaciones de riesgo de violación grave o de violaciones graves y permanentes de estos valores fundamentales por parte de los estados miembros, y que conllevan colocar el estado en cuestión bajo observación y la posible imposición de sanciones”.

Hay, por último, un uso doméstico de los datos de ese informe. La portavoz adjunta de Ahora Podemos, Ione Belarra, afirmó el compromiso de su organización “En convertir las denuncias en iniciativas parlamentarias”.

Cuando una iniciativa acaba, otra empieza. El miércoles se presentó Enpeudepau, “En pie de paz”, una red para “extender y promover la resistencia civil” a la que asistieron, junto a representantes de diversas organizaciones, el exmiembro de la CUP David Fernández. Uno de los objetivos manifestado será la formación en protestas y acciones no violentas. Horas después, Òmnium activa la “acción directa pacífica”.

Monereo

Jefferson

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Cuando un pobre come raón ibicenco (antes, merluza cantábrica), uno de los dos está malo. Y lo mismo pasa cuando un comunista cita a un “Founding Father”: lo ha hecho Monereo, citando a Jefferson en el Parlamento, para pasmo intelectual de Pablemos y sus analfabetos.

¡Una Constitución debería durar lo que dura una generación!

Los comunistas, que fueron los primeros en traicionar sus propios cuentos, llevan cuarenta años de cucañistas del Estado monárquico, y en su tiempo libre juegan a la revolución, como quien juega al tresillo, en el Congreso.

Jefferson es un demagogo encabronado por la envidia al verdadero arquitecto de la nación americana, Hamilton, cerebro político, militar y económico de G. Washington. A Hamilton lo acusa de monárquico que quiere ser rey de América. Y a Washington (“carecía de ideas y de fluidez verbal”), de Rajoy chocho. Pero la demagogia sirve a Jefferson (terrateniente y esclavista) para ganar en la posteridad la batalla de la imagen a Hamilton (expósito y antiesclavista), quien, huyendo del parlamentarismo inglés y de la democracia asamblearia, crea con la Constitución del 87 la “democracia representativa”: las reglas de juego de la libertad política conquistada con el rifle (¡qué cosas, Lassalle!) por cada vecino (¡Segunda Enmienda!). Felizmente, Jefferson, en París, no participa en la Constitución, de la cual nunca ha entendido nada, y ¡en 1810!, en carta a un abogado virginiano, expresa la majadería que fascina a Monereo: la injusticia generacional que supone “gobernar desde la tumba”, y que lo ideal sería una Constitución cada 19 años.

Incapaz de concebir la democracia representativa cuya constitución se reduce a las reglas de juego (¡siete artículos!), Jefferson está, como buen demagogo, en la democracia ideológica que produce constituciones ideológicas: cartas socialdemócratas a los reyes magos más los dos huevos duros de Groucho que acostumbran pedir los chicos de Monereo. Lo que hoy tenemos en Europa.

Viernes, 20 de Octubre

Valle de Esteban

Nos esperaba Trotski: "Conozco España; es un hermoso país del que tengo buenos recuerdos, aunque la Policía 'comme de raison' me trató mal. Mi amigo Pablo Iglesias estaba a la sazón en un Sanatorio".
Sofía Casanova

jueves, 19 de octubre de 2017

Ecuador en la liguilla

Pata de cabra acecinada


Francisco Javier Gómez Izquierdo

       La liguilla de la Champions está pensada en primer lugar para ganar dinero. Mucho dinero. En segundo para clasificar a los 16 equipos de casi siempre. En la categoría de los de casi siempre,  a pesar de sus puntuales carajotadas anuales, ya  había entrado el Atleti junto al Madrid, Barça, Bayern, Juve..., pero esta temporada, además del físico, parece que a las legiones de Simeone se las ha espesado la lucidez. El Atleti juega trabado, horizontal y como si sus jugadores se aburrieran. El partido ante el Qarabag pareció una de esas sesiones soporíferas que solemos soportar en Segunda División. Cuando expulsaron al negrito Dino desperecé del sofá para cortar un poco de cecina de cabra curada en Palacios de la Sierra, obsequio de mi primo Agustín que sabe lo que me gusta, para cenar en la mina. Mal el Atleti. Hasta el lanzamiento de la falta en el minuto 94, parecía un castigo en vez de una oportunidad. Pasadas las diez, gozando la cecina y oyendo llover por fin, la radio cantaba los goles de Dzeko ante el Chelsea para desesperación de la parroquia rojiblanca, que sueña con un Costa que arregle los asuntos del gol. Para mí, ojalá me equivoque, que va a llegar tarde y contagiado. En la cadena Gol he visto hace un rato los goles del Barça ante un Olympiakos sin argumentos y sin intenciones para tareas mas allá de las domésticas y también he visto esa niñería permanente de un Piqué obsesionado con pisar todos los charcos del patio y perorar para demostrarnos que semejante estupidez es saludable y no mancha. Barça y Juve parecen fijos. Y Piqué.

     La debacle sevillista tenía que haberse producido ante el Liverpool y no en Rusia. Aunque no lo veo eliminado, la diferencia de goles contra el Spartak va a hacer mucho daño. Confío en una machada ante el Liverpool porque los futbolistas del Sevilla son talentosos y sobre todo muy capaces de brindarnos mágicas noches.

     El empate del Madrid creo que quedará en anécdota y que en Londres no va a perder. Me gustó el Tottenham porque me pareció  un equipo de autor, como se dice ahora de los cocineros. Pochettino, a pesar de ser argentino pone mas hechos que palabras en las balanzas que miden el rendimiento de los equipos y a veces decide como lo que es: un virtuoso de la táctica. De todos modos, al Madrid le falta ésa chispa genialoide que rompe los partidos y los vuelve trámites cuando a Isco, Benzema, Marcelo, Asensio... les da por materializar obras de arte.  
     
El PSG es el enemigo. La tropelía del año pasado no creo que pueda repetirse y estoy convencido que el bueno de Emery, al que tanto aprecio, va a repartir mucho juego a poco que le sonría el sorteo de octavos. De  momento librará al Bayern, regularizado tras despedir la insólita comodidad del ocupador de su banquillo. Mourinho, que ha hecho un equipo sobrio y rocoso al que le falta talento (a mí me gusta Martial) tiene el pase casi hecho y animará desde la sala de prensa sus eliminatorias que seguro escandalizarán a los puristas si son más de dos. Curioso el rendimiento del Besikitas, equipo hecho con prejubilados despedidos de ligas europeas mas competitivas, dicen,  que la turca: Pepe, Medel, Adriano, Negredo, Babbel... emigraron desde la española, por ejemplo. El flaquito Talisca, brasileño que vi en el único gran día, al parecer, que tuvo con el Benfica y que me tiene ganado, está subiendo su cotización (creo que aún pertenece al United) en Estambul haciendo pareja con el gitano Quaresma. En éste grupo G, ni el Mónaco ni el Oporto parecen hacer sombra a Besiktas y Leipzig, uno de esos convidados al que esperan los grandes en octavos. Otra perita en dulce para deleite de abusones podría ser el Basilea en el grupo A o el Shaktar del F. De entre las impresiones más pesimistas a mitad de la liguilla, queda la mala salud del Atleti, al que queremos engancharnos con mejores argumentos que los demostrados en los tres primeros partidos. 

Capa

Las Torres Blancas de Sáez de Oiza, que sólo es una y de color gris


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

A un cortesano que le reprochaba errores en la construcción de El Escorial preguntó Felipe II: “¿Qué es arquitrabe?” Y ante la perplejidad callada del plasta, el Rey (¡un flamenco de Valladolid!) que firmaba “Yo, la Muerte” remató con una media a lo Antoñete:

Arquitrabe es hablar de lo que no se sabe.
Aquel plasta bien pudo ser, por las fechas, Manuela Carmena, que ahora ha paralizado el derribo de la “casa de Capa” en Vallecas. Es la “solución habitacional” que los comunistas, siempre sentimentales para la mentira, han encontrado para el “miliciano de Capa”, tan falso como “la casa de Capa”.

En Madrid, donde echamos abajo sin pestañear la pagoda de Fisac, hemos pasado del “aquí cenó Hemingway” al “aquí merendó Capa”, el Münchhausen de la Leica, para desarrollar una red municipal de merenderos de protección comunista que quitarán el hipo.

Capa, pues, es “el arquitrabe” filipino de la parlera Manuela Carmena (¡esposa, ay, de arquitecto!), cuyo guerracivilismo Bauhaus nos invadirá como aquel orientalismo árabe con que se construyó en Madrid todo lo que los árabes nunca concibieron: teatros, plazas de toros, estaciones, cervecerías y urinarios. Después de todo, como en el 69 nos avisó Ignacio Olagüe, compañero de cine-club de Gecé, “Los árabes no han invadido jamás España”, que la mayoría eran berberiscos.

¡La casa protegida de Capa!

Un amigo mío de Rock-Ola, en Padre Xifré, 5, tenía el sueño de abrir oficina en las Torres Blancas de Sáez de Oiza, que no es más que una y de color gris. Cuando lo cumplió, puso de recepcionista a una doble de Marilyn Monroe, pero con complejo de superioridad (Marilyn, según Howard Hawks, lo tenía de inferioridad: la asustaba ponerse delante de las cámaras), de quien se enamoró locamente un mensajero que, cohibido, anotó en el pasamanos de skay rojo de la escalera: “Te quiero”, y el número de móvil. Pero el pasamanos de Oiza está protegido, y la única llamada que recibió el mensajero fue la del guarda con la multa.

Jueves, 19 de Octubre

Valle de Esteban

Cuando el español marcha al extranjero, casi siempre tiene que soportar algún desdén y, lo que es más desagradable, alguna explicación acerca de la psicología española.
Pío Baroja

miércoles, 18 de octubre de 2017

Los Jordis, entalegados

Misa en la cárcel


Francisco Javier Gómez Izquierdo

 Alguno de los monaguillos del independentismo catalán encargado de explicar historia nacional en las escuelas contará hoy a sus alumnos el martirio de los Jordis y la obligación, bajo peligro de morir en pecado mortal, de hacer algo en contra de España. Machacará los cerebros de tiernos infantes como tenemos leído se machacan en Palestina, Siria y por ahí.. y el monaguillo soñará con tener méritos suficientes para ascender a sacerdote y con otro mártir más, pongamos que Trapero, incomprensible hombre en libertad, hacerse cargo de una parroquia. En dos años, obispo.
        
Personas con muchos conocimientos nos lo tienen advertido: el nacionalismo es una religión que manejada por fanáticos es catastrófica. Para mí, que no tengo estudios, el nacionalismo es un racismo que ojalá se quedara con aquél que aún avergüenza a los blancos de Suráfrica y no alcance el nivel del racismo entre tribus africanas. Ustedes recordarán a aquel Amín Dadá que cenaba corazones humanos, y si quieren hacerse una idea de la bestialidad humana no tienen más que analizar el diálogo machete en mano de los tutsis y los hutus en la película Hotel Ruanda... y es que da pena comprobar que Cataluña lleva cuarenta años maleducando criaturas -tengo tíos, primos e hijos de primos cuyo cerrilismo no tiene remedio- y tiene ya crecidas dos generaciones de racistas convencidos de su superioridad. Sobre todo si se comparan con españoles.
       
¿Qué pensarán los Jordis entre tanto ser inferior? ¿Cómo reaccionarán al verse tratados como lo que son, delincuentes, y nunca sospecharon? ¿O sí?
     
 Cuentan que los han separado en Soto del Real y que han puesto a cada uno un preso-sombra como al filicida Bretón, en prevención de cualquier tentativa suicida. ¿Cómo pueden sospechar los psicólogos de Instituciones Penitenciarias tanta debilidad mental en cardenales de tan buen comer?  Imagino que el primer mal momento de los Jordis tendría lugar en el rastrillo de ingresos cuando el funcionario les dijera que se quitaran la ropa porque se procedía a su cacheo. Intentarían alegar verbalmente la estupidez que se ha hecho norma no sólo en Cataluña sino también entre diputados de Madrid, de considerarse presos políticos, y se derrumbarían ante la respuesta escueta del funcionario que les enseñó el papel del juzgado y les dijo: “Miren ustedes. Esto lo firma un juez. Todos debemos obedecer los mandatas judiciales. Sobre todo un servidor. Ustedes son internos mientras estén aquí y tienen los derechos y obligaciones de los presos preventivos. Ni nosotros ni el Gobierno los tenemos aquí. Es un juez y sólo un juez les secará. ¿Les queda claro?” 

      Los Jordis, más que cardenales, ya profetas en su secta, sabemos que no reconocían ni autoridad ni leyes humanas, por lo que la aclimatación al régimen carcelario ha de parecer humillante a su raza aristocrática cuando el preso-sombra, que puede ser boliviano o de Puente Genil, les suelte con displicencia de años pagados a pulso: “ ...oye Catalán, levántate que han tocado diana. Hasta que no acabe yo de desayunar no se te ocurra salir del comedor. Por la tarde se ve el telediario y esta noche una película de Rambo que ponen en el vídeo comunitario y ya sabes, págate un cafelito.” Los Jordis, sin saber por qué, harán caso a su compi de chabolo y hasta le dirán “lo que tú digas, tío”. Luego, cuando salgan,y las turbas los aclamen, proclamarán su religión como la más verdadera porque han visto en la cárcel que los españoles, carceleros de Cataluña,  no tienen alma: “¡Cómo serán de represores, que no podemos ver la tevetrés!”

La "sinjusticia"

Fray Luis


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Nunca tantos debieron tanto a tan pocos. He ahí la descripción que hace Churchill de la RAF.

Nadie ha tenido nunca tan fácil evitar que se aplique la Constitución.
He ahí la mejor descripción del Estado de Partidos, obra (la descripción, no el Estado de Partidos), sin saberlo, de María Soraya, abogado del Estado y vicepresidenta del gobierno de España (la institución que desde Zapatero está al alcance de cualquiera). Esa descripción debió hacerla Manuel García Pelayo, que sí sabía del asunto, pero le faltó valor.

La Constitución, según María Soraya (quien de haber leído la solapa de Montesquieu sabría que un poder no se detiene hasta que otro lo frena), es la “sinjusticia” de Fray Luis: “Adonde la azucena / lucía y el clavel, do el rojo trigo, / reina agora la avena, / la grama, el enemigo / cardo, la sinjusticia, el falso amigo”...

Los poetas que la redactaron en “Casa Manolo”, un ingeniero agrónomo y un director teatral, pusieron que la justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey, pero en la vida real la justicia emana de la ley y se administra en nombre de la ley. Si emanara del pueblo, Puigdemont estaría en prisión, con Borrell de baladista por las calles cantando “The Rising of the Moon”, como en la película de Ford.
La “sinjusticia” va más allá de la injusticia.

Injusticia es echar cuatro años de chabolo por gritar “Cataluña es España” en una librería catalana: el doble de los que les cayeron a las Pussy Riot por cantar en la catedral de Moscú y que le valió a Putin el título de Tirano Universal.

“Sinjusticia”, en cambio, es que un mayor al mando de 17.000 tíos armados y acusado de sedición siga en la calle al mando de lo suyo en plena rumba alrededor de un jamón, que eso es el 155 español, traducido en jarchas del 37 alemán por aquel hermano de Juan Guerra que alcanzó el mismo cargo que María Soraya, que presumía de que nunca le merendarían la cena.

La injusticia, dice gaditanamente Pemán, es concreta y pasa. La “sinjusticia” es vaga y queda.

Miércoles, 18 de Octubre

Valle de Esteban

Dos no hablan: parecen en la agonía; el tercero grita en un delirio de locura combativa: "Sie kommen nicht durch!" (No pasarán) Sie kommen nicht durch!
Antonio Azpeitua (seudónimo de Javier Bueno)

martes, 17 de octubre de 2017

La venada

Marañón, Ortega y Ayala
De la Agrupación al servicio de la República a la Agrupación al servicio de las Rectificaciones


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Ortega es un gran escritor y un pésimo político que de la Agrupación al servicio de la República pasa a la Agrupación al servicio de las Rectificaciones. “No es esto, no es esto”, dice en diciembre del 31. Y en mayo del 32 echa en las Cortes su discurso de Cataluña (de “Delenda est Monarchia!” a “Delenda est Hispania!”), un problema, el problema catalán, que no se puede resolver: “Sólo se puede conllevar”.

Es un caso corriente de nacionalismo particularista: un sentimiento de dintorno vago, de intensidad variable, que se apodera de un pueblo y le hace desear ardientemente vivir aparte de los demás pueblos. Mientras unos anhelan integrarse en una gran nación, otros sienten, por una misteriosa y fatal predisposición, el afán de quedar fuera, señeros.
El señerismo (¡apartismo!) de Cataluña, “pequeña isla de humanidad arisca”, sería como una venada temperamental.

A mediados del XV, representantes de Cataluña vagan como espectros por las Cortes de España y de Europa buscando algún rey que quiera ser su soberano; pero ninguno acepta alegremente la oferta, porque saben muy bien lo difícil que es la soberanía en Cataluña.
Nada de curar lo incurable, avisa el filósofo (acongojado por la frivolidad con que la República emplea estos vocablos: soberanía, federalismo, autonomía, y se confundían unas cosas con otras, siendo todas ellas muy graves), que aconseja… conllevar, eso sí, sin aceptar nada que pueda parecer amenaza de la soberanía unida, camino que lleva derecho a una catástrofe nacional.

Para Ortega, el resto de españoles son paletos sin experiencia política; para remediarlo, propone montarles autonomías, para que de ese modo no envidien la autonomía catalana.

Un Estado en decadencia fomenta los nacionalismos: un Estado en buena ventura los desnutre y los reabsorbe. 
Ante la venada temperamental de Cataluña se han probado todos los enjuagues, menos el único que funciona desde Roma: la aplicación, como a todo el mundo, de la ley.

Martes, 17 de Octubre

Valle de Esteban

En mis tiempos -dice Benedicto XV- había excelentes periódicos en Madrid. Recuerdo "La Época", un diario ultraconservador, muy simpático; "La Correspondencia de España", noticiero y oficioso; "El Imparcial", un periódico de información, importante, bien hecho. ¿Qué más? ¡Ah, sí! "El Liberal", un poco así, así... Y un periódico revolucionario que se llamaba... ¿Cómo se llamaba? ¡Ya sé! "El Progreso". ¡Ah, éste era terrible.
José Juan Cadenas

lunes, 16 de octubre de 2017

Sábado de glorias




Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Se anunciaba un sábado de fútbol (“el opio del pueblo”, cuando los progres no controlaban el negocio), y lo fue: Liverpool-United, Getafe-Real y Atleti-Barça.

    Lo de Liverpool salió un muermo para fumar hierba (ni un jugador capaz de combinar con pases de más de dos metros), a pesar de Klopp y Mourinho en los banquillos. Mourinho es arisco como un Afonso de Maia, pero Klopp es simpático como un alemán en Es Cubells, la cala ibicenca donde uno lo encontró este verano devorando un raón (un raón es un salmonete pasado por el “Wish You Were Here” de Pink Floyd). Un “remake” insufrible de la guerra de posiciones (¡tempestades de tedio!) en pantalón corto.

    Getafe, siendo lo mismo, fue otra cosa. Getafe es el helipuerto de Dios en la “tournée” de Jardiel y el fusilamiento miliciano del Corazón de Jesús. Camba se comprometió a hacer de Getafe una “nación” como la catalana a cambio de un millón de pesetas. Y el sábado, con el Real, Getafe fue la épica de Canelita “ensuerado” (¡el sargento Arensivia de la Roja!) y fue el debut golero de Cristiano en la Liga. Allí estaban los “Oceans Eleven” de Telerroures con sus trajes de delegación soviética en Yalta, que hasta Valdanágoras se confunde con el señor de negro de Mingote, una progresía antigua, triste y cansada. En el Getafe jugaba Juan Cala, cuyo nombre amenizaba con resonancias volterianas la siesta rouresiana de diálogo y tolerancia.

    Parece ser que Roures es rico por seguir el consejo que Engels recibió de su mamá: acumular algo de capital, en lugar de escribir sólo sobre él. Unos dicen que es trotskista, y otros, que masón, pero he conocido a tantos masones tontos que con la masonería uno tiene las mismas dudas que Fernández Flórez: si no es la masonería la que recluta tontos, sino los tontos los que se alistan en la masonería, ¿cómo alcanza ésta a ser una sociedad poderosa, capaz de torcer el destino de los pueblos?

    No sé si Roures será masón, pero, desde luego, tiene pasta. Habla bien de Flóper y mal del Rey Felipe. Su negocio es ideología servida en copa de balón por unos imitadores de caballeros de San Wenceslao en traje de enterrador soviético. Podrían hacerse suyas las declaraciones de Marínez Sierra a Alberto Guillén:
    
¿Mi fortuna? Es verdad. Yo he hecho una fortunica, dándome de mojicones con la suerte. Yo soy obstinado. Tengo mucho carácter. Tengo que intentar una cosa mil veces, pero la consigo, siempre la consigo. No, no tendría miedo de repartirla a los pobres. Yo la volvería a hacer, aun bajo los comunistas (…) El Rey me ha hecho llamar varias veces a su palco y yo me he negado a ir. Cuando me han nombrado en comisión a Palacio tampoco he ido. Yo no soy monárquico. El Rey lo sabe.
    
Más entretenido que los otros dos fue el Atleti-Barça, con el Wanda atestado de banderas españolas, espectáculo que obligó al realizador a emplearse a fondo en el arte de la evanescencia.
    
¿Y los pitos a Piqué? ¿Es que los atléticos van a ser como los madridistas? –interrogó milicianamente la Anablanco de Telerroures (dicen que cubrió en directo la presentación de Di Stéfano como jugador blanco) al pobre Clemente Villaverde, delegado de la cosa del cerezismo, que sólo consiguió balbucear un “¡Hombre, yo…!”
    
Y en el Barça se estrenaba como portavoz Guillermo Amor. “O tempora, o mores”.


Melonada calixtina

EL SÍNDROME CALIXTO

    Se coge algo sublime y se le hace lo que Calixto Bieito ha hecho con todas las obras maestras del teatro: destrozarlas. Es su forma de “épater le bourgeois”. En ese síndrome incurrió el Bayern cuando entregó el mejor equipo que había en Europa, el Bayern de Heynckes, a los limpiaparabrisas tiquitaqueros de Guardiola, el hombre que susurraba a Roures. ¡El Calixto de Sampedor! (Algo parecido a lo que Mendoza, bajo los trinos pajaroideos de Julio César Iglesias, hizo con Floro, el artífice del Queso Mecánico). El Bayern se desgermanizó y fue arrollado espectacularmente por el Madrid de Ancelotti, que tampoco era una cosa del otro mundo. Los alemanes despidieron a Guardiola y contrataron a Ancelotti, “el arrollador”, cuya “dolce far niente” ha llevado a los directivos bávaros a comerse su orgullo para regresar al punto de partida: ¡Heynckes!

¿Centrípetos y centrífugos? Francia y Cataluña en la Edad Moderna

 Francia: lenguas y dialectos en 1789 

Jean Palette-Cazajus

El pasado 4 de octubre, hablábamos, muy sucintamente, de las consecuencias históricas de la batalla de Muret, en 1213, cerca de Toulouse. Las huestes coaligadas de Pedro II de Aragón y de Raimundo VI de Toulouse fueron derrotadas por Simón de Monfort, caudillo de las mesnadas venidas de “Francia”, es decir, grosso modo, el norte del país hoy así llamado. La batalla se producía en el marco de la llamada Cruzada contra los Albigenses. Pero detrás de la Cruzada latían ambiciones geopolíticas cuyas consecuencias, quise explicar, se hacen sentir hasta los difíciles días de hoy. De la posibilidad de un reino catalán-occitano, en ambos lados del Pirineo, que podría haber condicionado el devenir de las entidades llamadas hoy España y Francia, se llegó a una situación muy contrastada: Cataluña, subsumida en la Corona de Aragón encontró el camino de su “especiación” histórica a través de la reconquista peninsular y posteriormente la asombrosa aventura mediterránea culminada durante el reinado de Alfonso V el Magnánimo (1416-1458). El Condado de Toulouse, que en los meridionales territorios de lengua de Oc podría haber desempeñado un similar papel protagonista, iba a quedar primero desmembrado y luego anexionado, en 1271, por la monarquía francesa. 

Posteriormente, durante la Guerra de los Cien Años, los territorios de la Occitania lingüística quedaron divididos durante generaciones entre súbditos del Rey de Inglaterra y del Rey de Francia. Todo contribuía a la imposibilidad de construcción de una entidad política meridional. Entiendo que las vicisitudes francesas no tienen por qué interesar a unos españoles harto preocupados, hoy, con lo suyo, pero siempre he creído en los beneficios de la “mirada alejada” cara al maestro Lévi Strauss, para entender lo inmediato, y en la consiguiente eficacia del método comparativo.

 Sobre la necesidad de aniquilar los dialectos

Cuando llegó la Revolución, Francia era un mosaico de lenguas y dialectos (Mapa 1) y sólo una minoría hablaba el “buen” francés, el de la Corte. Oigan a Bertrand Barère de Vieuzac, unos de los protagonistas de aquellos acontecimientos: “¡Cuántos gastos no habremos hecho para traducir las leyes de las dos primeras asambleas nacionales a los diversos idiomas de Francia! ¡Como si fuese nuestro papel mantener estas jergas bárbaras, estos idiomas groseros que sólo pueden favorecer a los fanáticos y los contrarrevolucionarios!”. En 1794, el Abad Grégoire, católico, masón y revolucionario, tras larga y laboriosa encuesta, publica su “Informe sobre la necesidad y los medios para aniquilar los dialectos y universalizar la lengua francesa”. Según él, sobre 28 millones de habitantes, sólo tres hablaban el francés con “pureza”; seis millones lo hacían con torpeza y otros seis no lo hablaban en absoluto (Vascos, Catalanes, Bretones, corsos, Alsacianos, flamencos, muchos occitanos y provenzales, etc.). Otros datos hablan de un 50% de desconocedores del francés por un 12/13% que lo hablaban bien. El 28 Prairial, Año II (16 de junio de 1794) dice un decreto de la Convención: “En una República Una e Indivisible, la lengua debe ser Una. La variedad de dialectos es un federalismo que hay que romper enteramente”.

Todavía en 1863, una estadística afirmaba que 7,5 millones de franceses (de un total de 38) seguían sin hablar la lengua nacional. Y muchas fueron las voces que se levantaron tras la desastrosa guerra contra Prusia (1870-1871) para achacar la derrota a la pésima comprensión del francés por parte de muchos reclutas. La definitiva universalización de la lengua francesa se debe a la escuela pública, laica, gratuita y obligatoria instaurada a partir de 1881 por la Tercera República y a la labor abnegada de los llamados “húsares negros de la República”. Quienes así fueron apodados por retóricos literatos no llevaban sable de caballería, sólo eran los maestros de escuela con su prosaica bata negra. Los maestros que a mí me enseñaron, eran probablemente los últimos herederos de aquellos “húsares negros”, si bien su bata ya era gris. Como un signo premonitorio de la decadencia de tan admirable institución.


 Unité, Indivisibilité de la République

La Revolución francesa fue un cataclismo. Ni sus protagonistas más conspicuos se pudieron permitir el lujo de hablar de ella en primera persona. Arrolló, manipuló, cambió y determinó definitivamente tanto a sus partidarios como a sus enemigos. Tan absurdo resulta decir que sólo fue una catástrofe telúrica como exhibirla como un regalo de la providencia y del “sentido” de la historia. La historia carece evidentemente de sentido. Sus vicisitudes pertenecen a la realidad de los accidentes. Si comparamos la Revolución francesa a una central nuclear es evidente que el reactor estaba en París. Los ecos que le llegarían de tantos acontecimientos, digamos a un campesino bearnés, poco más que analfabeto y desconocedor del francés, serían vagos y borrosos. Pero también le llegó la noticia de la abolición de los privilegios estamentales. Convendría mejor hablar, de una vez por todas, de sociedad de castas en el sentido indio, para referirnos a la realidad de aquellas vivencias. Pero también quedó proclamado el abstracto concepto de igualdad fundamental de los individuos. Era una asombrosa novedad, pero la metabolizaron inmediatamente muchas conciencias de Hendaya a Dunkerque. Pero también se impuso con rapidez, en Perpiñan como en Estrasburgo, la percepción de la Nación, como Una e Indivisible, una conciencia ya no vertical y descendente, del rey abajo, sino horizontal y ascendente, del pueblo arriba.

Claro que la realidad profunda fue más compleja y contradictoria. El mejor ejemplo fue la terrible guerra civil llamada de Vendée (1793-1796). Iniciada en aquella pequeña provincia al sur de Bretaña, su extensión geográfica correspondió en realidad al territorio histórico del antiguo ducado bretón. Opuso oficialmente “blancos” (católicos y monárquicos) y “azules” (republicanos). El resultado fue de unos 200 000 muertos, de ellos 25 000 a 35 000 republicanos. Las llamadas “columnas infernales” del ejército revolucionario, así bautizadas por los propios documentos gubernativos, se cebaron con la población civil, mujeres y niños. Algunos historiadores hablan de genocidio. Digamos, simplificando demasiado, que los insurrectos defendían el orden social tradicional. Sin duda era latente, detrás del conflicto, la especificidad bretona. No fue reivindicada en ningún momento.

 El pueblo que tiene las mejores escuelas es el mejor pueblo

Como se lo pueden imaginar, la política lingüística de la Tercera República (1871-1940) suele ser calificada por los nacionalistas periféricos de “represiva”, cuando no de “colonial”. Pero la inmensa mayoría de los padres y de los hijos la vivieron como la milagrosa puerta abierta al porvenir. Así, la pobreza y el atraso de Bretaña eran legendarios. Las poblaciones rurales vivían sometidas a una iglesia retrógrada. Ésta siempre defendió, hasta la Segunda Guerra Mundial, tanto el particularismo cultural como la práctica del bretón que garantizaban la perennidad de su control sobre las almas. En los púlpitos se denunciaba la escuela pública como “escuela del diablo”. El escaso impacto del nacionalismo bretón se debe en gran parte al recuerdo consciente de aquel atraso secular, comparado con la situación actual, una de las más satisfactorias de Francia. Por su parte, lejos de Bretaña, en el Bearn, mi abuelo paterno mandaba cartas desde el frente de 1914-18, con una calidad ortográfica casi impensable en los patéticos pupilos de la actual y malherida escuela pública. Hablaba luego en bearnés con su esposa e hijos. En francés, sólo con sus nietos para demostrar que podía hacerlo.

Podemos decir que la política lingüística de la Tercera República correspondió a lo que Germá Bel, eminente cabeza económica de “Junts pel Sí” llamaría “submersión lingüística”, cuyo objetivo, dice, es «la asimilación a la lengua mayoritaria, y la pérdida de la propia lengua y cultura». Él defiende, teóricamente, el sistema opuesto, el de la “inmersión” supuestamente destinado a favorecer el bilingüismo y “fomentar actitudes de respeto hacia ambas lenguas”. Sólo que hay motivos para pensar que, en Cataluña, tal política es cada vez más la de una “submersión” encubierta. Las citas figuran en un libro de 2013 cuyo título, por otra parte, es edificante: “Anatomía de un desencuentro. La Cataluña que es y la España que no pudo ser”. El caso es que si la política lingüística de generalización del francés pretendía y consiguió unir y dinamizar comunidades aisladas y estancadas, la política catalana tiene el objetivo confeso de separarlas. Admito que esta afirmación sea discutible. Ninguna nación puede presumir de una verdad de esencia. Todas son producto de la contingencia. De lo que fue y de lo que no pudo ser, de lo que fue pero pudiese o debiese haber sido de otro modo, de lo que fue apareciendo y de lo que anda desapareciendo. Referida a la escala de los tiempos evolutivos, la vida de las naciones solo habrá sido un poco más larga que la de sus naturales. Los ciudadanos de las grandes naciones europeas hemos apostado ciegamente por un inexorable proceso de desconstrucción de nuestras identidades históricas. Somos hijos de demasiadas tragedias.  La anomalía de la reconstrucción separatista, en cambio, es impensable sin un concepto posmoderno y cinematográfico del tiempo: nos están imponiendo la “speedy” historia, pura rapidez e intensidad de las sensaciones pasajeras. La realidad cotidiana del culebrón catalán es la historia vista a través del smartphone. Pero detrás, subyace la rendición del intelecto ante la fascinación regresiva por el calor del viejo clan primitivo.

 Frédéric Mistral

En la Revolución francesa triunfaron los jacobinos unitarios. Podían haber triunfado los llamados “Girondinos” que defendían una visión de tipo “federalista”. Acabaron todos guillotinados. Del federalismo sabían vaguedades que venían de la reciente independencia americana a la que Francia, para fastidiar a Inglaterra, había contribuido poderosamente. Soñaban, más o menos, con armonizar la Francia de la monarquía con las ideas de las Luces. Entre ellos había desde republicanos moderados a partidarios de una monarquía de tipo británico. Nadie es capaz de imaginar qué tipo de Francia hubiese surgido de su modelo, pero cabe pensar que el país sería hoy muy distinto. El último movimiento monárquico legitimista y antimoderno de cierta envergadura, en Francia, fue “Acción Francesa” liderada por un intelectual brillante, profundo y contradictorio, Charles Maurras (1868-1952). Enemigo acérrimo de la “abstracción intelectual” fuente de los conceptos republicanos, convencido de la organicidad perenne de la vida de los pueblos, muchos de los aspectos de su pensamiento eran claramente premodernos. Es de suponer que compartiría totalmente las “Reflections on the Revolution in France” de Edmund Burke (1790), aquel paradigma de un tradicionalismo inteligente. Digamos que deseaba para Francia un radical “Estado de las Autonomías”, históricas y culturales, unificado bajo la autoridad de una monarquía tradicionalista y paternal pero severa. Aquello era un disparate, incluso en la Francia inmediatamente anterior a 1939, donde la conciencia monárquica, tanto política como simbólica, estaba casi desaparecida. Maurras era un intelectual brillante pero los militantes de Acción Francesa eran, con demasiada frecuencia, matones bastante impresentables. El régimen del mariscal Pétain (1940-44), nació muy influenciado por las ideas de AF. Llegó a pedir a los franceses que recuperasen “sus particularismos en el seno de sus antiguas provincias” y trató de introducir en la escuela pública el estudio de las “lenguas dialectales”. Pretendían destejer toda la modernidad posterior a 1789. Eso sí, su ardiente nacionalismo tradicionalista lo ejercían bajo la bota nazi. No quisieron ver contradicción alguna.

Intentemos un rápido balance de la Francia “periférica” al salir de la Segunda Guerra Mundial. Procedamos desde el norte en el sentido de las agujas del reloj. Alsacia y el Mosela germanófono se dejarán como caso particular. La parte francesa de Flandes no mostró ninguna tendencia política particularista. Saboya sólo anexionada a Francia desde 1860 era desde hace siglos más francófona que muchas provincias más antiguas. En Niza, anexionada con Saboya y ciudad natal de Giuseppe Garibaldi, hubo que contar con la renuencia de buen número de ciudadanos. Fue ocupada por Mussolini entre 1940 y 1943. Los italianos también ocuparon Córcega entre 1942 y43. En ambos casos no hubo ningún tipo de colaboración por parte de la población local. La Occitania lingüística vivió a partir de 1854 cierto renacimiento (paralelo a “la Renaixença” catalana) alrededor de una original asamblea cultural llamada “Félibrige” cuyos “diputados” los llamados “Felibres”, militantes o escritores, representaban las distintas tierras occitanas. En casa, mi abuelo leía, en francés, “El patriota”, diario republicano y más bien “comecuras”. Mi abuela con la vieja fe de los antepasados, leía, en bearnés, al “felibre” Simin Palay. El movimiento tuvo connotaciones políticas a través del glosado Charles Maurras, provenzal y próximo al Félibrige. Pero ni la figura señera del movimiento, Frédéric Mistral (1830-1914), Premio Nobel de literatura en 1904, por su obra en provenzal, galardón compartido con Echegaray, cedió a ninguna tentación centrífuga. En Bretaña se desarrolló un movimiento independentista muy minoritario, de corte conservador y próximo a los fascismos. Sus miembros colaboraron con los alemanes en la Francia ocupada. Constituyeron una unidad militar, con uniforme SS que no pasó de los 60 miembros. Varios fueron abatidos por la Resistencia. Cabe comparar con los flamencos belgas, con una población equivalente a la de Bretaña, y que aportaron 17 000 soldados al ejército tudesco.

 Escuela pública de niñas bretonas, hacia 1900

El caso Alsaciano y el de la Lorena germánica serán siempre muy complejos. En 1914, tras 44 años de anexión al Imperio guillermino, muchos alsacianos y moselanos se iban resignando o habituando a ser alemanes a cuya área cultural pertenecen. Los más francófilos se habían exiliado. Las fotos de noviembre de 1918 muestran una multitud entusiasta saludando en Estrasburgo la entrada de las tropas francesas. También las imágenes de la Diada muestran una multitud entusiasta. Sabemos que muchos más son los que se quedan en casa. Decenas de miles de alemanes que se habían instalado en Alsacia fueron expulsados manu militari. Algo inconcebible hoy. Entre los jóvenes actuales muy pocos hablan el dialecto alsaciano, pero el sentimiento de su particularidad sigue latente como tendremos ocasión de comentar.

Es llamativo una vez más contemplar las evoluciones divergentes de Francia en general y de Cataluña en particular. La historia del catalanismo político es rigurosamente contemporánea de la Tercera República francesa. Sólo que ésta trata de unificar y aquél de diferenciar. En 1882, Valentí Almirall funda el “Centre Catalá” que lleva en germen todas las reivindicaciones actuales. En 1887, Prat de la Riba, Francesc Cambó y Josep Puig i Cadafalch fundan la “Lliga de Catalunya” que solicita “Cortes generales libres e independientes”. De la “Lliga” procede la “Unió catalanista” que aprobará en 1892 las “Bases de Manresa”. Hasta allí se trata de un autonomismo conservador. La arrolladora victoria electoral de “Solidaritat Catalana” en 1907, organización que abarca todo el espectro del catalanismo político, señala el paso al nacionalismo y la definitiva instalación de la  grave “cuestión catalana” en la realidad española. Toda esta historia es densa y complicada, pero así llegamos, burla burlando, al fallido proyecto de invasión desde Prats de Molló (Francia) en 1926, por parte de Francesc Maciá. Luego llega la tentativa de proclamación por el mismo, ya líder de la recién creada “Esquerra Republicana de Catalunya”, del “Estat Catalá” el 14 de abril 1931. Hasta la nueva tentativa de lo mismo por Lluis Companys el 6 de octubre de 1934…

O sea, en un asombroso paralelismo contemporáneo, una Francia definitivamente centrípeta y una Cataluña parecida a las centrifugadoras que sirven para adiestrar a los pilotos de cazas. En realidad, nada de todo esto es tan claro ni tan evidente como parece.

Companys proclama el Estat Catalá, 6 de octubre 1934