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martes, 30 de septiembre de 2014

Mise en Place para camareros


El juego de la oca español. Villarejo

1962

 1966

2014
Click

De la ley a su ley



Hughes
Abc
 
No era de esperar que Ana Pastor consiguiera lo que Amanpour en su entrevista a Mas en la CNN. Y no tanto por la periodista como por el propio Mas, que como todo nacionalista cuando brilla es hablándole a Madrid. El domingo dejó una sensación de pesadilla lógica, Groucho Marx vacilando a la señora Dumont:

¿Pero cómo no va a ser legal si tengo una ley?
 
Piensa que por haber aprobado una Ley es legal. Y que por salir gente a votar ya es democrático (cuánta democracia y qué poquito Estado de Derecho). Las palabras no significan nada y llamó lo mismo («consulta») a un referéndum que a un trámite de alegaciones. Lo intentaba Pastor, pero es más fácil entenderse con Ahmadineyad que con Mas cuando enciende la máquina del «perezroyismo». Yo hasta me acordé de Hegel cuando empezaron a crujirme las meninges. Lo de Mas, a la luz del filósoso, parece a la vez fraude («la apariencia del derecho como tal está querida contra el derecho en sí»), delito («la voluntad particular entra en colisión con el derecho en sí y niega su reconocimiento») y hasta venganza («se coloca una ley formal que no está reconocida más que por él»).

Unamuno contaba que España era el país con más publicaciones dedicadas a la cuadratura del círculo. La moderna cuadratura del círculo es el encaje catalán y lo del Parlament (hereu del hereu Pujol) se parece al Ateneo votando la existencia de Dios. Santayana decía que por católico, el español nacía con la claridad encima y no tenía que buscarla. Eso sería antes, ahora todo es un galimatías; y no es que esté en crisis la Nación, que por supuesto, es que ya peligra el entendimiento. Como una crisis del positivismo, un vacío de los conceptos por abuso de escolástica jurídica.

Impotente, Pastor al menos inventó el pecado laico («Sólo creo en el pecado si es laico»), que debe de ser aburridísimo. Antes hubo un incomprensible preámbulo en el que Sardá («Quiero vivir como un portugués»), Otero («Mi patria son las personas que quiero») y la propia Pastor («Yo al que quiero es a mi hijo») nos contaron su idea de patria, como si le importara a alguien. El pirata de Espronceda, el de la patria en la mar, lo tenía más claro. ¡Y qué moderno era!

Dos taurinos

"Tot-o-res"


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El tabarrón catalán rompe en paripé, sobre cuyo tapete el “senyor” Mas (pronúnciese con la gracia de Gaspart cuando llamaba “senyor Amunik” a Emmanuel Amunike) hace su envite de “tot-o-res”.
    
De este “tot-o-res” derivó Madariaga, que en el fondo era un incauto, su neologismo “totorresismo” para designar el aspecto extremista de la psicología española.

    Desde un punto de vista “totorresista”, pues, el “senyor” Mas sería más español que la bata de cola, sólo que la bata de cola no es cursi, y el “senyor” Mas, sí, como todos los separatistas.

    Si el lema separatista de los vascos es “dialogar sin desfallecer”, el lema separatista de los catalanes sería “votar sin desfallecer”, con Mas dispuesto incluso a ir a la cárcel, como Pujol, que en el 60 fue llevado a una comisaría por cantar el “Cant de la Senyera”, de Maragall, cuyo centenario venía de presidir Franco con Escarré, abad de Montserrat.
    
¿A la cárcel por “totorresista”, Mas, cual un Ortega Cano o la Pantoja?
    
Conviene recordar que el relativismo moral es el pan socialdemócrata. Contra el separatismo, la República enviaba a Barcelona soldados, pero Rajoy envía abogados, con lo que por una vez cobra sentido la tautología “Estado de Derecho”, esa invención alemana, como toda la industria del Estado en Europa. (Por Gregorio Luri me entero de que Stalin pidió al filósofo Jan Sten que le explicara a Hegel, y cuando entendió que nunca entendería nada, lo mandó a fusilar.)

    En un país donde un novio puede ir a la cárcel por llamar “idiota” a su novia, Mas no corre el menor riesgo de ser enchiquerado por promover el desguace de España, cuyos actuales habitantes, según creencia aceptada por todos, nacieron con el privilegio de decidir (votando) su ruina.
    
Somos la generación decisionista y en el decisionismo estamos, otro invento alemán (importado en el 42 por el burgalés Conde para exponer su doctrina del caudillaje en “Arriba”). Falta explicárselo a los chicos de la Complutense.

Martes, 30 de septiembre

Extremadura

lunes, 29 de septiembre de 2014

Tono y las señoras marquesinas


La historia de Virgil McMahon


Jueves, 20 de Noviembre 
– Madrid – We Rock (+ Vucaque)

Virgil McMahon nació y creció en Johannesburgo, África del Sur, en Noviembre de 1991, y en la actualidad está considerado uno de los mejores guitarristas surgidos de la escena blues-rock en Inglaterra, en donde algún medio ya lo ha denominado tesoro nacional. Su primer álbum, “The Radium”, fue  mejor álbum de Blues Rock de 2011 según la revista británica Classic Rock Magazine y alcanzó el puesto Nº 2 en la prestigiosa revista norteamericana Blues Rock Revue, entre los 20 mejores discos del año junto a estrellas como Joe Bonamassa, The Black Keys, Warren Haynes, Black Country Communion, Phillip Sayce o Rival Sons. Con su segundo álbum, “Live At Marshall”, grabado en directo en 2013 en la sala de audiciones de la factoría de amplificadores Marshall de Londres, Virgil fue galardonado mejor guitarrista europeo  en los prestigiosos European Blues Awards.

Su padre, guitarrista profesional, empezó a darle clases de  guitarra a los 4 años de edad y a los 10 ya estaba influido por las músicas que escuchaba en los discos de  Stevie Ray Vaughan, Jimi Hendrix y Joe Bonamassa de su padre. A los 11 años se mudó con su familia de Johannesburgo a Gales y unos años después a Birmingham, su actual residencia. Con 14 años Virgil se unió a la banda de su padre, The Accelerators, donde brillaría con luz propia, así que su padre le sugerió  formar su propio grupo con músicos de su edad. Su hermano Gabriel, sin ninguna experiencia musical, ocupó inmediatamente la batería, y al bajista lo encontraron a través de anuncios en tiendas de música. Había nacido Virgil & The Accelerators. En estos últimos años este joven power trío no han parado de actuar por algunos de los escenarios europeos mas importantes, así como abriendo eventos para artistas de la talla de Johnny Winter, Wilco Johnson, Black Country CommunionMichael Schenker  o Uriah Heep, lo que además de consolidar una buena reputación en los medios, ha contribuido a incrementar una base de fieles seguidores que ahora acuden a sus conciertos.

El 6 de Octubre de 2014 sale oficialmente su tercer álbum “Army Of Three”, producido por Chris Tsangarides, prestigioso productor nominado al Grammy en varias ocasiones por sus trabajos con Black Sabbath, Gary Moore, Thin Lizzy, Judas Priest, Ian Gillan y Bruce Dickinson, entre otros. Tras la salida del álbum el trío iniciará una extensa gira de presentaciones en Europa, incluyendo diez ciudades españolas entre el 19 y el 30 de Noviembre.

Virgil & The Accelerators son: Virgil McMahon, guitarra y voz principal; Gabriel McMahon, batería, y Jack Timmis, bajo y voces.

Discografía: “The Radium” (2011), “Live at Marshall” (2013) y “Army Of Three” (2014). Todos publicados por Mistyc Records.

No podemos ser tan malos

 Queremos ver la parte delantera
La retaguardia, pasable de momento

Francisco Javier Gómez Izquierdo

Estábamos aún los cordobesistas espabilando la resaca del ascenso, cuando de repente se nos ha aparecido lo evidente. Seis partidos y últimos. Matemáticamente, los peores de Primera.
      La verdad es que no necesitábamos el farolillo rojo para sabernos menesterosos. No creo necesario ponderar en demasía a los futbolistas del Valencia que nos dieron un repaso de muy señor mío, con un Parejo mágico tal como lo creyó Don Alfredo, un Alcácer inquietante al que han bendecido los dioses del gol y un Fedjhouli lanza y martillo por el ala diestra, al que no se reconoce del todo su categoría. Además crece una rara seta en los campos de Paterna, la “sinistra laterale” que se reproduce cuando llega la necesidad: Jordi Álava, Bernat, Gayá... La especie encaja espléndidamente en un guiso más que emperejilado. Buen equipo el Valencia. En Mestella parecimos juguetes en manos de niños traviesos. Allí nos fuimos dando cuenta de nuestras miserias.
     Ganar al Español era tarea obligada, por parecer esta temporada el equipo periquito harto temeroso y pusilánime y de parecida calidad a la nuestra. No me gustó nada el Español. Ni siquiera Sergio García. Me huele mal y más desde que contrató al central Álvaro, un defensa que mete en aprietos al equipo que lo llama..., pero nuestro problema no es el Español, ni el Levante, Dépor, Elche o Éibar. Nuestro problema es que salimos asustados, con complejo de inferioridad, agarrotados ante un posible fallo y obsesionados con no perder el sitio. Técnicamente no pasamos el aprobado de Primera, pero la deficiencia otros la suelen suplir con casta. No es exigible la del Atlético de Madrid contra el Sevilla en una tarde que hubiera sido invencible ante cualquier club del mundo, pero agradeceríamos el espíritu del Éibar, donde un mozote como Raúl Albentosa que no era titular en Segunda B ni en el Cádiz, ni ¡¡en el San Fernando!!, es referencia testicular vasca.
      De donde no hay, poco se puede sacar, y sería injusto exigir  a Ferrer aquello de lo que no es responsable, pero sí que nos gustaría que futbolistas como Borja García (sí, del Madrid, pero del B, al que dicen Castilla), reserva en un equipo que ha bajado a Segunda B; Fidel, Xisco, Havenaar... espantaran la caraja y evitaran posturitas infructuosas. Lo suyo es dejarse la piel en una granja de pobres. Barrer más rápido con escoba de retama que la aspiradora del rico. Al final, es actitud que agradecemos todos. La que más, la su cuenta corriente.

Parola, parola






Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    En Villarreal volvió Casillas, con lo que, mediáticamente, lo único importante de la jornada fue que… volvió Casillas y, por lo visto, evitó un gol.

    –¡Parola! ¡Parola! –berrearon (es la época) los locutores.
    
Paradón, paradón –corrigieron a pie de campo.
    
Es un culebrón insufrible sentarse a ver el fútbol y que te coloquen otro capítulo de “Pasión de gavilanes” con narradores engorilados que gritan “¡Parola! ¡Parola!” cuando el Mejor Portero del Mundo atrapa un balón.

    Además, no son horas las cuatro de la tarde.

    A las cuatro de la tarde (y tumbado en un sofá), “¡Parola! ¡Parola!” suena a “Parole, parole” de Mina replicando a Alberto Lupo o Alain Delon: “Palabras, palabras, palabras… Caramelos, ya no quiero más…” Cierras los ojos y no sabes si estás en el “Pasapoga” de la Gran Vía con el robot de Susana Estrada o en “El Madrigal” de Villarreal con los muchachos (¡Cani!) de Marcelino García Toral.
   
 Se los ve (se los oye, quiero decir) tan engorilados con su muñeco, que no sé si serán conscientes de lo que dañan al espectáculo. Es como ver una película de los hermanos Marx, que no disfrutas los chistes de Groucho (aquí, los goles de Ronaldo) porque estás pendiente de en qué momento Harpo tocará el arpa, que es como decir en qué córner cantará Casillas. En el cine, el arpa de Harpo era la señal para los cuchicheos, y en el fútbol, el córner de Casillas es la señal para los cabildeos, entretenimiento que al cabo de tres años produce una pereza infinita, y eso que sus creadores no escatiman medios.

    En la calle, Casillas me parece un personaje posmoderno: él se tiene por muy rencoroso, y, sin embargo, al ganar la Copa del Mundo, habló como un capitán muy agradecido: “Estoy encantado de tener unos compañeros así, aunque sean unos cabrones y me den por culo”.

    Y en el campo ya no sabe uno decir dónde quiere ver a Casillas, si en la portería o en el banquillo, teniendo en cuenta que Queylor no supone competencia alguna para él, y esto lo sabe hasta el realizador de TV, que el día que juega Queylor vuelca todo su afán en narrarnos el dramático culebrón casillista, con planos del banquillo inspirados en “El gabinete del doctor Caligari”, joya del expresionismo alemán, con porterías oblicuas y áreas con forma de flecha.

    Me aburro de pitos y aplausos, de vírgenes robadas y niños muertos, de Silvino Louro y de Villiam Vecchi, de portero en casa y de portero fuera, del gol de córner y de la parada milagrosa, del pequeño Tiny Tim y de Ebenezer Scrooge, del Telediario con la primicia de la alineación y de Guti que condena la pita a Casillas.

    Te entretienen con las caras de Casillas en el área pequeña, donde el capitán manda como la bruja en el tren de la escoba, y te quitan de la avioneta del “Vuelve a casa por Navidad” (“Come home, Ronaldo”) del United a Cristiano, que, bien mirado, empieza a tener cara de as de la aviación, como aquel Alvarito Palmares (Ramón Franco) de Pemán en “De Madrid a Oviedo pasando por las Azores”.

DIEGO COSTA
Diego Costa, que es feo y sigue teniendo cierta pinta de pobre, camina por la Premiere con goles, que son andares, de megaestrella. Se codea en el área con la inteligencia de Eden Hazard y discute en español con los árbitros más señoritos del fútbol, que le sacan amarillas por su pinta de pobre y su cara de feo del Celta, del Albacete, del Valladolid y del Rayo, antes de ir al Atlético para pelearle un puesto al guapo Forlán. Lo ves moverse con tanta soltura en Inglaterra, con maniobras a las que se apuntaría Van Basten, y no te crees que sea el tronco que hace de delantero centro del Combinado Autonómico de Del Bosque. Mi impresión es que Diego Costa ha entendido mejor que nadie aquella viñeta del Perich: “Decir que los pobres somos mejores que los ricos es una tontería… La prueba es que todos los pobres quisiéramos ser ricos.”


Las caras de la noticia




MARX BUSCA CURRO

Estoy leyendo la interesante biografía de Karl Marx firmada por Jonathan Sperber, y aprendiendo muchas cosas que no sabía. Por ejemplo que en una ocasión en que Marx se encontraba en una situación económica desesperada, durante su exilio londinense, acudió al recurso extremo de buscar trabajo. No encontró ninguno. Su mala caligrafía -"que era execrable", puntualiza Sperber-, le cerró todas las puertas.

Que cada cual resuelva como le parezca bien este nuevo problema filosófico.

***



EL HIJO LISTO DE PUJOL

 Todos sabíamos que éramos tontos. Y contumaces
"En un verano de los años 90 le comenté (a Jordi Pujol) que corría por Barcelona que su hijo Jordi cobraba comisiones. Me lo razonó y me dijo que todo el mundo lo hacía, pero que su hijo lo hacía mucho mejor, más rápido y con mejores resultados."

***


CÓMO EXPLICARLE HEGEL A STALIN

 El trabajo más peligroso de la historia
A mi parecer, que en este caso alcanza la condición de dogmático, el trabajo más peligroso de la historia de la humanidad le cayó encima al filósofo marxista Jan Sten el día que Stalin le ordenó que le explicara La fenomenología del Espíritu de Hegel. Como era de esperar, el pobre Jan Sten acabó fusilado.

El The llega a Toledo

Mocejón, Toledo
De The Maestros a The Matador
R.S.M.

Lunes, 29 de septiembre

Villaviciosa

domingo, 28 de septiembre de 2014

Los pablorromeros de Corella y por partes, como manda Jack el Destripador

 A los toros

José Ramón Márquez

Como es natural había que poner tierra de por medio con la mamarrachada ésa de The Maestros, que ahí sólo faltaba el Fool on the Hill de Galapagar,  y qué cosa mejor que irse en pos del toro, que lo quieran o no The Maestros y los que les hacen los sahumerios, es lo que da sentido a un espectáculo que, por el momento, se sigue llamando “Los Toros”.

Después de la interesantísima corrida de Partido de Resina (antes Pablo Romero) que se dio en Madrid el pasado domingo, irse a Corella a ver otra entrega de la misma vacada era una tentación de lo más interesante. Y la verdad es que la cosa no defraudó. Corella tiene una coqueta Plaza clasificada como de tercera categoría, que hace unas cuatro mil localidades, sin contar las que aportan las fincas colindantes, y que tiene todo el sabor y el encanto de las Plazas antiguas, o sea lo contrario de la espantosa arquitectura del Palacio Vista Alegre en particular y de las espantosas Plazas con techo en general.

Toros de Pablo Romero en Corella. Toros en puntas, bien armados y bien criados, de presentación muy por encima de lo que se suele esperar en cosos de tercera, de variados comportamientos y tamaño entre los que ha brillado con luz propia la bravura del quinto, número 32, toro de una extraordinaria bravura con una embestida vibrante, irreductible, un toro para un torero. Pero vayamos por partes, como decía Jack el Destripador.

El primero es un toro terciado de tamaño, muy serio, algo remiso en varas, aunque una vez arrancado se encela con el caballo empujando con fuerza y fijeza y cobrando bastante de parte del hombre tocado con el castoreño. Pronto en banderillas, llega al tercio de muerte desafiante y enterándose. Su matador, Rafaelillo, se da cuenta de que el bicho es exigente y que demanda que el torero pise el terreno adecuado para responderle. Rafaelillo plantea con este toro la faena más seria de la tarde, buscando la rectitud, mandando sobre la embestida del toro y aguantando las miradas del de negro. Construye Rafaelillo su faena con ciertos altibajos y cuando se echa la muleta a la izquierda, rompe al toro en un espléndido natural largo, templado y mandón que habrá hecho las delicias de los que se hayan enterado, que me temo que no habrán sido muchos.

El segundo es un tío. Derrota con sequedad en el burladero una, dos, tres veces sacando astillas. En varas demuestra su condición blanda en la única que recibe, cayendo al piso de esa manera que caían los de esta ganadería hace años. Su matador es Sánchez Vara. Constantemente estorbado por la cháchara de su apoderado y de sus peones, nunca sabremos si el planteamiento de su faena es cosa suya o del sanedrín de consultores que no cesan de darle la murga. El torero da tiempo al toro para que se reponga y comienza a torearle a media altura; el toro empieza a regalar unas embestidas suaves y humilladas, tipo toro artista, sin molestar al torero, sin una mirada de aviso, sin un cabezazo o derrote: pura embestida para hacer el toreo de carretón. El torero, sin embargo, no acaba de fiarse y está todo el rato por afuera, carrerita va, carrerita viene, para ponerse otra vez por fuera, toreando al toro bien por fuera para no desentonar y así se le van las bondadosas embestidas del número 28 sin que le sirvan de gran cosa a su matador. Lo de matador es por decir algo.

El tercero, un cárdeno herrado con el número 21, le corresponde a Alberto Álvarez que pide el cambio con el primer puyazo y lo vuelve a pedir con dos pares de banderillas. En este toro Álvarez ha manejado todos los resortes de espectáculo que tiene la tauromaquia, desde el pase cambiado al principio de la faena hasta el invertido circular y las ya imprescindibles manoletinas, llevándose al público de calle. El toro no ha cesado de embestir y, en ocasiones, ha puesto la emoción que acaso le faltaba al matador. Toro hondo y bien hecho, de gran seriedad que perfectamente podría haber salido en cualquier Plaza de primera categoría.

El cuarto, número 11, fue un toro agresivo, también de gran exigencia. Da la impresión de que Rafaelillo decidió que ya había hecho el esfuerzo en su primero y que en este segundo no estaba mucho por la labor. El toro tenía bastante que torear y la misión del matador habría sido someter y doblegar las condiciones del de Partido de Resina, que al darse cuenta de que el matador no tomaba las medidas que el bicho demandaba, se fue viniendo arriba y haciéndose el amo del cotarro, con unos derrotes de gran fiereza buscando directamente el pecho del matador, y menos mal que Rafaelillo es torero placeado, que no se aflige por eso.

El quinto es el toro de la tarde, y acaso de muchas tardes. Desde que pisó la arena y se fue al burladero a derrotar, que casi lo arranca de cuajo, se fue enseñoreando del ruedo, haciendo lo que le daba la gana  y poniendo en aprietos a los peones, especialmente cuando querían prepararlo para un salto de la garrocha de Raúl Ramírez rematado con un par de banderillas del matador, cosa de gran lucimiento por cierto. Después, en la muleta, demostró la entereza de su vibrante embestida, de su brava violencia de toro macho que demandaba a gritos frente a él a un torero de muchas tardes y de muchos recursos. Como la gente andaba en otros asuntos se les olvidó pedirle la vuelta al ruedo y el animal se fue al desolladero arropado por  los aplausos de veintitrés aficionados que andaban desperdigados por aquí y por allá.

El sexto negro y gordo como un morante, número 30, se desplomó lo mismo que las torres gemelas y el usía le sacó el moquero verde. Le sustituyó otro de Partido de Resina, negro, número 53, muy terciado, algo anovillado, que tuvo una espectacular salida hacia el capote de Alberto Álvarez, quien se fue a la vera de las peñas a darle muchos pases y ninguno bueno en una faena bullidora y de poca enjundia, y pasó las de Caín hasta que consiguió tumbarle después de un buen puñado de intentonas.

Fiesta del toro en un pueblo, en una Plaza de pueblo, mientras a cientos de kilómetros de allí manaba el arte de un mofletudo lidiador, bullía el poder de un pequeñín y uno de Sabadell dejaba su impronta ante unos perros amaestrados y falderos. Para gustos, los colores.

El cartel

El águila y la liebre

La calle

El boleto

Los que no pagan

Corella, Navarra, España

Todos con The Maestros

La chupa de piel cunicular

La autoridad

La terna

El primero

El segundo

Pitones

Asesores

El tercero

Vuelos

 Sol y sombra

 Luz y sombra

 El cuarto

San Miguel

Pitón

El quinto

La garrocha y las banderillas

El sexto

El siglo de Monica Bellucci y Rossy de Palma



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Monica Bellucci y Rossy de Palma, dos alegatos contra la igualdad, cumplen cincuenta años, y su medio siglo las confiesa a medias.

    A esa edad, Proust y Valéry, “en medio de la ciudad más curiosa e intelectual de mundo”, eran dos desconocidos, cosa que sólo llamó la atención de Stefan Zweig.
    
A Valery, precisamente, se debe la expresión “bello negativo”, o idea de belleza (negativa) que desde el feminismo del 68 pretende igualmente atractivas a Monica Bellucci, que viene de la Venus de Botticelli y va hacia la Ava Gardner de “La noche de la iguana”, y a Rossy de Palma, que viene de la nariz sombreada (¡el origen del cubismo!, para los hooligans del picassismo) en “Las señoritas de Avignon” y va hacia la mujer de la lámpara del “Guernica”.
    
En los 80, Almodóvar, que tenía otras miras, vio en Rossy von Donna (nombre para “La ley del deseo”) una mezcla de Capucine (¡ay, Jesús!) y Angelica Huston, de moda por “El honor de los Prizzi”, donde el ritmo sexual la marcaba Kathleen Turner con sus campanitas de “Fuego en el cuerpo”.
    
A Kathleen Turner fui a entrevistarla al hotel de las estrellas en la Castellana, pero una emoción confusa, hecha de miedo y de gloria, me dejó en blanco… y sin entrevista, como me hubiera ocurrido ante la pura venustidad de Monica Bellucci, “Magdalena” con Mel Gibson.
    
Cuando Rossy cambió el Von Donna por el De Palma hicimos una sesión de fotos en Atocha. Era viernes y la estación hervía de soldados de permiso. A pesar de Almodóvar y de “Peor Imposible”, ninguno la conocía, y, sin embargo, Rossy llamaba la atención de tal manera que estuvimos muy cerca de la foto de Eisenstaedt con el marinero y la enfermera en Times Square aquel 14 de agosto del 45.
    
Era la fascinación por la geometría cúbica de los ideales socialistas del momento: cineastas, profesores… y reclutas.

    A los cincuenta años. Un paisaje del cual se sale, en que todo se empequeñece y se pierde. Dice Julio Torri que eso es la vida.

Domingo, 28 de septiembre

San Pio

Felicidades a Claudia



sábado, 27 de septiembre de 2014

Pederastas


Carroñero en insospechado lugar

Francisco Javier Gómez Izquierdo

La pederastia es inclinación abominable que no ha faltado nunca en la historia de la Humanidad y que tiene muchas variantes. A las noblezas egipcias, griegas, romanas y por ahí, les entraba el vicio ya de mayores para que unos pocos vates afearan discretamente la degeneración de la edad. Conforme los siglos fueron convirtiendo a los niños en  personas, mayor ha sido el asco y desprecio del mundo civilizado hacia esos malvados de maneras huidizas y cerebros monstruosos.
      
      Todos sabemos de los “pecados mortales”  de aquellos  frailes y curas de antaño que nos educaron y lo libidinosos que salen hogaño tanto monitor deportivo y tanto orientador educativo. Un cura marianista nos llevaba de excursión andando desde Villafría hasta la cueva de Atapuerca antes de que la descubriera Arsuaga y  nos tocaba el trasero para que sorteáramos  estalagmitas, sin que el hombre comprendiera que le teníamos todos calado.

   Si es usted mínimamente observador, notará que en los urinarios de las estaciones, de centros comerciales y locales de mucha bulla, pululan dos o tres tipos de cierta edad, asquerosos y con la perversión en la  mirada, a los que sacan las perras los moritos y los enganchados adolescentes. Estos guarros normalmente están fichados por la policía y son denunciados por jóvenes que necesitan dinero para sus cosas. Entran y salen tanto de la cárcel que hasta los jueces sienten  caridad hacia ellos. Son despreciables, pero por lo general su peligro es que un día los mate a palos una cuadrilla harta de ron.

    Todo es pederastia, pero el canalla de Ciudad Lineal y otros muchos como él no son pederastas al uso. El canalla de Ciudad Lineal es un ser de perversión criminal superlativa y contra el que nada podrá el Código Penal. Se escandalizan las gentes porque al pérfido lo soltarán de la cárcel con edad de seguir haciendo daño, pero no hay político que trabaje con seriedad contra la degeneración que acecha en el parque.

       ¿Y cómo nos protegemos de esta amenaza? Pues mire usted, hay una solución que llevo años explicando a personas que tienen mano para que se estudie, pero   nadie se atreve a proponerla, supongo que por vejatoria, indigna o pusilanimidad cualquiera. Veamos:
       
Cuando al canalla de Ciudad Lineal le den la libertad –cumplirá 20 años a pulso, supongo-, pongamos en 2034, se le coloca un chip subcutáneo -sí, sí, como a los perros con pedigrí- que esté conectado a un terminal policial que en todo momento lo tendrá localizado. Desde su primer delito o intento de cometerlo, estos demonios -vale para todo tipo de agresores sexuales y diría que también para terroristas-  estarían controlados y las fuerzas de seguridad sabrían por dónde camina el mal. Personalmente lo veo  bastante factible y me sorprende que nunca se haya contemplado la idea.
      
No hay valor para plantear en el Congreso tres artículos en el Código Penal contra tipos como el pederasta de Ciudad Lineal, tal que no obtener beneficios penitenciarios hasta mas allá del cumplimiento de las tres cuartas partes de la pena, cumplirá el total de la pena sin beneficios si no satisface la responsabilidad civil y se le colocará un chip subcutáneo a su puesta en libertad para que la sociedad pueda protegerse de sujetos cuya mejor característica es su reincidencia.
     No hay valor porque quien tal cosa proponga será tomado por nazi, fascista, etc.... Mientras, un niño se bambolea en un columpio bajo la concupiscente mirada de un hombre que regala piruletas.