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viernes, 28 de febrero de 2014

Fetén

Entre suspiro y suspiro

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Habla Hughes del “madridismo rubio” que ha visto en Alemania: son los nietos de Juanito Valderrama (la Generación Mejor Preparada de la Historia), que siguen poniendo cañas, pero orgullosos de un madridismo “no ibérico y nada toreril”. Pobres.

    Un madridismo posmoderno, como de El Juli, que el miércoles, a la hora del fútbol, en el Círculo de Bellas Artes, donde Sabina le canta a Pilar Bardem, presentó, “de corto y oscuro”, su plan industrial para el 14.

    Ese mismo día, en Casa Salvador, donde el Porrina de Badajoz le cantaba a Ava Gardner (de coruscantes muslos), unos amigos almorzamos con los amigos (Carrasco, Núñez, Juan Barco) de un príncipe de los ingenios, Curro Fetén, como nos teníamos prometido desde la cena de toros en ABC. Un madridismo fetén.

    Fetén almuerza con Domingo Dominguín (el Dominguín comunista) en Colombia: piden una fuente de caviar, y entra su hermano (beneficiario de los coruscantes muslos gardnerianos) con el presidente del país, a quien le son presentados los vecinos de mesa por Luis Miguel: “Dos comunistas españoles comiendo”.

    –Curro, en esa venta se tiene que comer bien –le dicen un día, por Burgos–. Hay muchos camiones en la puerta.
    
Desengáñate. Donde se come bien es donde hay muchos Mercedes.
    
Hoy ha muerto Paco de Lucía, y sale a colación lo de Fetén con el guitarrista y un famoso sablista con cueva en el Sacromonte. Curro les llama “colegas” y Paco no sabe por qué:

    –Porque los dos vivís del toque.

    Es martes y 13, y Curro aborda a un gafe que llega a la barra:

    –Anda, paga, que hoy celebras santo y cumpleaños.
    
A un trepa que le colocan en la radio, viéndolo ayuno de tauromaquia y ahíto de lo que lo parece, le hace la confidencia fatal (que el trepa corre a soltarla):

    –¿Has visto qué vergüenza? ¡En Madrid, y todos los picadores sin coleta!
    
Y a un famoso comunicador que, achispado, va tras de él haciendo el cojo, revolviéndose: “¡Ay, como me ponga yo a hacer el hijo de p…!”

    Nada así ha dado el fútbol.