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jueves, 27 de febrero de 2014

De cómo en los bajos de Las Ventas se impone el verde


 La nueva fachada

 Oferta de pallets

 Celosía en verde

 El arado subsolador y el dúmper

El dúmper y la arena

José Ramón Márquez

Algo ha debido pasar en el Leroy Merlin del suave Abella, conocido por tots els seus amics como Abeya, que ahora tiene como si dijéramos menos presencia. Pensamos que tratándose de una sana iniciativa de diversificación de negocio, de negoci, la iniciativa abeyana de montar en los bajos de Las Ventas un almacén minorista de materiales de construcción contaría desde su gestación con los necesarios business plans elaborados desde organizaciones de solvencia contrastada como McKinsey o la London School of Economics que avalarían con sus números las innegables expectativas y por eso extraña comprobar que el volumen de negocio ha disminuido netamente en los últimos días, lo cual nos lleva a pensar que acaso la revolucionaria iniciativa pionera del emprendedor Abeya, nada menos que tratar de montar un negocio de venta de materiales de construcción en espacios que no sirven para nada y que están ahí baldíos sin producir un céntimo, por mucho que estén en la llamada la Primera Plaza del Mundo, haya podido ser vista con malos ojos, la proverbial envidia española, por algún jerifalte que haya sentido celos del éxito en la emprendeduría abeyana, concebida con todo el bon seny del botiguer que tantos catalanes llevan en su corazón.

A lo mejor le pasa a Abeya como a aquel ingeniero cubano, Waldo B., con el que uno trataba cuando servía a una firma multinacional: en un momento fue requerido a deponer ante el correspondiente ministerio para explicar por qué estaba yendo tan bien la empresa que aquél regentaba en la Perla de las Antillas, y el hombre se compadecía mientras preparábamos el argumentario para los aparatchik:
 
-Ay, mi hijo, es que acá se puede morir de éxito.
 
Acaso Abeya, como Waldo, haya sido víctima de su éxito. O acaso es que se haya optado por otra estrategia de márketing, un rediseño de la estrategia de comunicación y una nueva imagen corporativa. El hecho es que ahora el negocio ha optado por el color verde, pues es sabido que la ecología es valor en alza, y con ese color se han dispuesto unas telas que ocultan los materiales de construcción. Claramente se ve que han decidido tener menor stockage, de acuerdo a las nuevas tendencias en distribución, y han rediseñado la zona de exposición con un concepto más minimalista.
Son tiempos difíciles y por ello es que conviene apoyar todas las iniciativas destinadas al fomento del empleo; no es hora de cicaterías ni de falsos golpes de pecho, y por ello, hay que reconocer que la obra de Abeya es, ante todo, de puro interés social, pues bien es sabido que la construcción da trabajo a miles de personas. Por ello no nos cabe duda de que en otras épocas, no tan remotas, una audaz iniciativa de este tipo habría sido suficiente mérito como para que nuestro encantador emprendedor fuese considerado como digno acreedor a la Medalla al Mérito en el Trabajo, galardón que desde aquí reclamamos para él por ser de pura justicia.