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jueves, 31 de octubre de 2013

Odón


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Odón pertenece a la pandilla que sus propios correligionarios denominan Generación del Narcisismo Absoluto, la de Gonzalón, Cebrián y Rubalcaba (juntos suman cero segundos de cárcel por su lucha antifascista):

    –Una generación convencida de que el país tiene una deuda eterna con ellos, pues nadie será capaz de realizar las hazañas que ellos protagonizaron –aclara Javier Valenzuela.
    
Si será narciso Odón que, durante su etapa de alcalde donostiarra, hasta Juaristi confundía a San Sebastián con Villaviciosa de Odón.
    
Con Gonzalón y Cebrián pasando la gorra por sus hazañas prestadas al País (con mayúscula cebrianesca), a la intemperie queda Rubalcaba, que, hijo de aviador (franquista) después de todo, parece decidido, para remontar en las encuestas, montar su propio número de Batman, y de Joker, Odón, que pide “volar” el Valle de los Caídos para tapar con el jaleo el frufrú de la estampida de presos etarras.
    
Antes que Joker, Odón fue un gran chisgarabís del socialismo pilpil que llamaba a las víctimas etarras “ausentes involuntarios” (un día que nos dé el folio veremos el papel del lenguaje en este muladar) mientras advertía a sus amigos de que “no hay que humillar a los presos etarras”.

    Faltaría más.

    Para evitarse esa humillación, los propios presos han dado en compararse, no con Manson (Charles), que sería lo suyo, sino con Mandela.

    –Gatza y Elurtxuri permanecieron entre rejas 4 y 3 años más que, por ejemplo, Nelson Mandela, que estuvo en prisión algo más de 27 años –ilustra “Gara”.

    Y si cogen a Mandela es porque a Gandhi, por culpa de la Logse, aquí ya no le pone cara nadie.

    Mas con Odón de hermano lego en Cuelgamuros, de esta España podría decirse lo que Prieto dijo de aquella Francia: que toda ella era un pobre gallo que había recibido una fuerte pedrada y saltaba al pin-pin, con la cresta colgada y pálida, sin energía para imponerse a las gallinas.

    Es la herencia de la Generación Más Narcisa de la Historia.

Chirino con su son


Porompompero

Manolo en la cuna
 
Hughes
Abc

Nadie puede afeitarse cantando el porompompero como lo canta El Príncipe Gitano. Era necesario, por tanto, Manolo Escobar, al que Andrés Pajares definió en el Sálvame como «la copla fácil». El humorista, que parecía en buen estado de forma, iniciaba entonces su alocado y genial porompompero cuando Paz Padilla, siempre tan ella, le cortó cargándose el perfecto homenaje al cantante, porque lo cierto es que todos tenemos nuestro personal porompompero, que parece siempre el mismo, pero no lo es. Cada español ataca esa frase de un modo único y se diría que el carácter de cada cual se descubre a mitad de estribillo (habrá incluso porompomperos tristes). Si será así, que hasta Julio Iglesias tiene su versión (está en Internet y es una cumbre) y no es casualidad, porque Julio se le parece mucho a Manolo Escobar en permitir cantarlo todo, en desmusicalizar las canciones haciéndolas universalmente accesibles. Todo se puede cantar por ellos. Hasta Wagner.
 
Tienen el don de lo popular y si Julio es la genialidad sentenciosa, Manolo Escobar tenía el talento de lo desapasionado y un distanciamiento que a mí particularmente me desasosegaba un poco.
Y el porompompón es el tirititrán de lo popular. La frase que inicia un compás y el inicio del canto.
Tiene la magia del idioma, porque lo dijo muy bien Rosa Belmonte, él era la dicción española, nuestro fraseo. Si con Sinatra se aprende inglés, a los estudiantes de español habría que someterlos a la prueba cervantina del porompompero antes de darles el diploma.

¿Pero por qué termina en adversativa ese estribillo que fue nuestro obladí, obladá, himno de los patios de luces? En esa canción («el cateto de tu hermano») estaba también encerrado el cuñadismo, natural recelo español a la familia política.

Escobar más que copla fue rumba leve. La forma artística de lo andaluz en Cataluña y por ello forma clave, política, importante (el federalismo quieren que sea otra rumba).

Mi abuela, que no cantó jamás, al envejecer («se me va la chilondra, hijo») empezó a cantar en la cama canciones de Manolo Escobar que no sabíamos de dónde le venían. Pero es que estaba allí, en el fondo feliz de la memoria del país.

Chirino vuelve al Círculo


 No te puedes imaginar, Sonsoles...

 La obra

Bocados del Mundo

La oferta colateral

La letanía zapatera

La cena en Casa Salvador

 Gran Vía
Cuatro angelitos

Jueves, 31 de octubre

Turner, 2001

miércoles, 30 de octubre de 2013

"No se respeta, y cuando no se respeta..."

Don Arminio
El Jefe

ESTOS BUEYES TENEMOS, CON ESTOS BUEYES ARAMOS

-Undiano actuó como él entendió. Ahora se le va a mirar con mucha lupa, pero él está estupendamente preparado para aguantar estos embistes (sic)

Don Arminio


Undiano
El Mandao

De Abiel (no Amiel)


Malditismos




Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Leer las elegías a Lou Reed es llegar a la conclusión de que la Generación Más Preparada de la Historia ha vivido (vive) en un infierno.

    Es lo que tiene el malditismo.

    O mejor, esos intensos del malditismo, que dice Hughes, que se hacen un poleo flipando con “Venus in Furs” y que, al final, siempre sacan a los grises.

    –No hay muerte en que no aparezcan Los Grises, que ya suenan a grupo mod.
    
El Sartre nuevo de este viejo infiernillo (el infiernillo siempre son los otros) podría ser Loriga, por el existencialismo derramado sobre las pavesas de Lou: “Tenía que ser precisamente en Halloween”.

    Halloween, con mayúscula.

    –Si dios (con minúscula) tuviese sentido del humor, haría cosas así.

    En ese juego de mayúsculas y minúsculas cabe todo el “corpus” de la cultura progre, por lo que Loriga merece la calabaza de Fray Gerundio, cuyo gramático postuló que las letras se inventaron para ser representación de las palabras, “y así, cuando yo concibo una cosa pequeña, la debo escribir con letra pequeña, y cuando grande, con letra grande”.

    –Verbigracia: ¿qué cosa más impertinente que, hablando de una Pierna de Vaca, escribirla con una “p” tan pequeña como si se hablara de una pierna de hormiga?
    
Si Nixon dimitió por una cosa pequeña (espiar al partido del asno), ¿debe dimitir Obama por espiar a todo el género humano (cosa grande)?
    
Cuando Jeremías Bentham calificó los derechos del hombre de “obra metafísica, el non plus ultra de la metafísica”, no dijo ninguna bobada.

    En España, la autoridad en derechos humanos proviene hoy de la Eta, que acusa a su víctimas de luchar contra los derechos básicos (?) “con esquemas de la ultraderecha”, es decir, con pancartas, en vez, supongamos, de las exigentes “Parabellum” de los esquemas de la ultraizquierda.
    
¡Elurtxuri ha cumplido más cárcel que Mandela! –protesta la prensa del movimiento.
    
Y el fiscal, viendo “Pasión de los fuertes”, que ahora es “Pasión de los febles”.

Barbie licenciada

Ya saben ustedes que el dogma proclama que el pensamiento crítico es un atributo patrimonial de la izquierda, cosa que cualquier memo puede comprobar, porque, como confirma la práctica, el pensamiento crítico sólo es uno, homogéneo e incuestionable. El pensamiento crítico, en definitiva, es el que coincide con el nuestro. Y los nuestros, claro está, no son los del PP. El corolario de este hermoso silogismo es fácil de establecer: Las leyes del PP sólo pretenden crear mano de obra mansa y obediente, sin capacidad de pensar por sí misma. Y ya ven ustedes, esta bazofia lógica funciona entre nosotros con una capacidad de convicción que para sí quisieran las matemáticas. De sus poderes contaminantes dan muestra objetiva los sucesivos estudios internacionales sobre la calidad de nuestro sistema educativo. ¿Pero a quién le importa la realidad si podemos salvar nuestros prejuicios?

El Niño del Museo

Hermano Lobo
J. R. M.

Miércoles, 30 de octubre

Turner, 2001

martes, 29 de octubre de 2013

Noche oscura del alma

...estando ya mi casa sosegada

La España de Clint Eastwood

 San Pedro de Arlanza

@pfbarbadillo
 
La España de Clint Eastwood, donde el hombre sin nombre hizo las Américas

La derrota


Ortega Lara

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    La consigna oficial es la derrota de la Eta, pero Ortega Lara ha tenido que volver, no a la cárcel, como en la mofa de “Egin” (aunque todo podría andarse, según está la cosa), sino a la calle.
    
¿A quién representa Ortega Lara? –preguntó en TV doña Elvira Rodríguez, presidenta del Mercado de Valores (o “valors”, que diría Xavi, el cerebro de España).
    
Ortega Lara, compañero de Instituto en Burgos, cabe en un ataúd pitagórico, 2,5 x 1,80 x 3, donde Bolinaga, el “olentzero” de Mondragón, lo tuvo encerrado durante 532 días, y la verdad es que ahora mismo debe de representar a cuatro gatos, porque la sociedad española es lanar: churra o merina, pero lanar.

    En la calle Ortega Lara ha dicho algo que en el 71 ya dijeron los filósofos del positivismo lógico en una TV holandesa: a los políticos hay que juzgarlos por lo que hacen, no por lo que dicen.
    
Lo saludable –decían aquellos caballeros– es no escuchar la retórica sobre la democracia, sino contemplar los hechos.
    
Ellos habían discutido más de trescientas definiciones diferentes de democracia a fin de refutar a los políticos que dicen que la democracia requiere esto y aquello: los británicos se retrotraían a ciertos autores griegos, y los soviéticos, a Platón y a Aristóteles.
    
Contra los hechos, paja.

    Paja es toda esa literatura de la derrota etarra, la idea de la derrota como un fin, muy de Almafuerte, con gotas de Stevenson y T. E. Lawrence, como un gin-tonic de tonto del “cool” amenizado con bayas paulinas (dónde está, oh muerte, tu victoria, y tal y tal y tal) en recompensa a 532 días a golpe de 2,5 x 1,80 x 3.

    –¿A quién representa Ortega Lara?

    Caramba, con los españoles. Somos más que demócratas: somos cisnes de Samotracia, que, como la Victoria áptera (todos estos términos pueden los estudiantes del comité de huelga buscarlos en la Wikipedia), nos hemos dejado amputar las alas.
    
Y la Eta, a todo esto, sin entregar un solo cargador, siquiera de móvil.

XXII Fiesta del Orujo

Pacifismo comunista

Mercader

Descubro, gracias al Dr. Martín Gabriel Barrón Cruz, criminólogo y profesor del Instituto Nacional de Ciencias Penales de México, que el fiscal en el juicio de Ramón Mercader, Francisco Cabeza de Vaca, "falleció víctima de un envenenamiento, el mismo día que se dictó sentencia contra Mercader”. Es imposible reprimir la sospecha de que quienes organizaron el asesinato de Trotsky estaban detrás de esta muerte.

Martes, 29 de octubre

El Cavia y El Cid (en vísperas de los victorinos de Bilbao)

lunes, 28 de octubre de 2013

Panteras rosas en conserva


La Roja de Doña Croqueta


@hughes_hu
Fotaza encontrada en Internet. La Roja

Por qué creyó Mas que la independencia era posible

 José García Domínguez
 
Los estrategas de Convergencia calcularon que ese desorden anárquico sí se iba a producir. Y hacia estas fechas, esto es, en las vísperas míticas de 2014. Erraron el tiro, es evidente, pero por poco, por muy poco. Su cálculo, al cabo, no parece en absoluto descabellado. Con la prima de riesgo en 649 puntos, descontaron que España acabaría intervenida por la Troika, perdiendo en ese instante la poca soberanía que le resta. Y que, al tiempo, la tensión extrema en los mercados forzaría la salida de Grecia del euro, dando inicio a la voladura controlada de la moneda única. O sea, pensaron exactamente lo mismo que las élites económicas españolas. De ahí la masiva fuga de capitales que llegaría al clímax del histerismo en 2011. Ante semejante escenario, con el país administrado desde el exterior, un corralito bancario y el euro en plena descomposición, el plan independentista no hubiera supuesto ninguna idiotez. Al contrario. Pero les ha fallado la premisa mayor. De momento, al menos. Y ahora están, ¡ay!, metidos en un lío. Que los moque la yaya.

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El cocido de Carletto


Valgrande, Chinchón


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Que no le dé más vueltas Plutarco (si hablamos del clásico, tiremos de los clásicos): la vida paralela de Del Bosque, el marqués, es Ancelotti, el pacificador, dos grandes “administradores de egos”, como en el lenguaje de los tontos con eco se conoce a los cocedores de garbanzos.
    
Estoy más cerca de Del Bosque que de Mourinho –avisó Carletto la víspera de volar a Barcelona.
    
Y Cruyff, la vieja sibila, se apresuró a explicarlo: “Con Ancelotti el Madrid tendrá más señorío”.

    Que es de lo que se trata.

    Carletto, ciertamente, es, como Del Bosque, de careto descolgado, tal que el Pultofagónides de Plauto, otro clásico, gente que a mí nunca me dio buena espina, aunque tampoco es cosa de señalar.
    
Como Del Bosque, Carletto recurre en los partidos grandes a los tres centrales, con Ramos disfrazado de cerebro que los enanos del Barça confundieron con una calabaza de Halloween.
    
Tres horas antes supimos que Ramos jugaría así –confesó el Tata, que gracias al topo cambió al equipo.
    
Y como Del Bosque (un año para encontrarle un sitio a Zidane), Carletto no sabe qué hacer con el futbolista más caro de la plantilla: Bale, que en Barcelona jugó en el puesto del cojo, es decir, de palomero.
    
El Barça es una ruina y el Madrid es muy poco, por lo que la partida sólo podía resolverla el de la guadaña, Undiano, que hizo un arbitraje amoral (que le permite contar con la confianza del cántabro Arminio, que en las cosas del poder sólo compite en décadas y con Fidel Castro) resumido en un tuit:
    
La oreja de Bale y el hombro de Modric, pero la única mano, la de Adriano, no la ve.
    
Los enanos del Barça están viejunos y su Blancanieves, que es Messi, tiene el mal de la piedra. Carletto quiso matarlos a todos con una garbanzada de balines, pues este Madrid es otro cocido como el de Del Bosque: un puchero con los mejores (y más caros) productos del mercado, y que cada quien ponga nombre al garbanzo castellano (cantera, para el pipero), al morcillo, a la gallina, al tocino y a la punta de jamón.
    
Los clásicos odiaban el cocido.
    
Vendrá a mi casa... Le convido a un cocido en familia –dijo a don Eugenio d’Ors, que bajaba del tren en Zaragoza, un maño castizo que lo esperaba en el andén.

    Y D'Ors murmuró para sí:

    –Las dos cosas que más molestan: la familia y el cocido.
    
Me da igual la familia (ese hijo y ese yerno de Carletto que al parecer hacen piña en el Madrid), pero el cocido… no.

    Los clásicos gallegos tenían al cocido por nefasto, ya que invade sin darte cuenta las celdillas del cerebro, y si eres literato, escribes cuentos llenos de sentimentalismo cursi; si eres político, comienzas a notar la preponderancia de las palabras sobre las ideas; si, sencillamente, eres gente sin ambición, comienza a gustarte la oficina y la Puerta del Sol; y si eres futbolero…
    
Veo el cocido de Carletto y me acuerdo del de Del Bosque, que ganó dos orejonas a base de garbanzos. Pero también de aquel chico de los Soprano para quien el infierno era un pub irlandés donde todos los días era San Patricio.

    No quiero un Bernabéu de casa de huéspedes donde todos los días den cocido.




CRUYFF, FRANCO
Cruyff fue al Barcelona porque Bernabéu no quiso ficharlo (“no me gusta su jeta”). En Barcelona, de jugador, ganó una Liga (más importante, para la Prensa, que las seis Copas de Europa de Gento), y si no ganó más cosas fue por culpa… de Franco. “Si no querían que ganases, no ganabas”, dijo el fenicio holandés, preparando el clásico resuelto por… Undiano. (De entrenador, y gracias a que ya no vivía Franco, Cruyff ganó cuatro Ligas: dos de ellas servidas por Valdano en Tenerife y otra por Djukic en La Coruña.) Éste es el tío que, mirando por el señorío del Madrid, está contento con Ancelotti.


Artur Mas la toma con la heráldica

CiU ha llevado ante la Comisión Europea una protesta por la presencia de símbolos “franquistas” en las aeronaves del Ejército del Aire. Hablan, concretamente, del distintito de la Cruz de San Andrés, también denominada Cruz de Borgoña, que ya lucían los tercios españoles durante la guerra de Flandes y que, a día de hoy, figura en el escudo de armas del rey Juan Carlos.

En la muerte de Lou Reed




José Ramón Márquez

Mientras en la Semana Santa de 1975 millones de compatriotas entre los que, por decir unos cuantos,  estaban Peret, Conchita Velasco, Pepe Sacristán Federico Mayor Zaragoza, Juanito ValderramaJosé Antonio Samaranch o Rodolfo Martín Villa, se esforzaban denodadamente por acabar con la dictadura, algunos muchísimo más frívolos nos sacamos una entrada -que debía ser bastante cara para la época-  para ver la actuación de Lou Reed en el Pabellón Deportivo del Real Madrid, que estaba en el lugar donde hay ahora esas cuatro torres monstruosas que se ven desde todas partes, por lejos que te halles, y que, al decir de Gallardón, sirven como declaración de modernidad para Madrid.

De Lou Reed sabíamos más de su mito casi que de sus discos. Su clásico Berlin no se había editado en España ni el imprescindible Andy Warhol, con la Velvet Underground,  no sé si por las cosas de la censura o porque las compañías no veían claro el negocio de editar aquellos vinilos.  Por lo que más conocíamos al neoyorquino era por el tema Walk on the wild side, que estaba en el Transformer. En aquella época nadie se imaginaba que entre medias de aquel coro que cantaba «chu-churú-churú…» y aquel espléndido saxo de Ronnie Ross, lo que iba era la historia de Holy, que vino de Miami FLA, y de otros dos travestis que se fueron a New York a buscarse la vida. Nadie sabía inglés entonces, ni los de la censura, y me temo que nadie sabía qué era eso de «giving head», ni en la traducción ni en la práctica.

Lou llegó al Pabellón, medio lleno o medio vacío, con toda su mitología de heroinómano. Entonces apenas se sabía qué era eso de la Heroína -un título de una canción de Lou en la que declaraba "she’s my life and she’s my wife"-, ni que faltaba muy poco para que empezásemos  a saber de tantos que, por ella, se perderían en la flor de la juventud. Con un retraso respetable, incluso para un concierto de rock, Lou salió al escenario con visibles signos de estar bajo el influjo de los estupefacientes, trastabillando, iba guiado por alguien, quizás de la organización, hasta el micrófono que debía ocupar y allí le dejó, a la izquierda del escenario. La banda comenzó a sonar. Lou Reed comenzó a susurrar sus canciones, pero antes colocó su mano derecha en un acorde y ya no cambió ese acorde en toda la actuación. El concierto no fue muy largo. Se ve que Lou no estaba para esos ruidos. Al finalizar la actuación el mismo lazarillo salió a recoger al artista y le guió de vuelta al camerino, a descansar. No hubo repeticiones, por más que allí la gente se desgañitó.

A la salida, las furgonetas grises de la policía hacían pasillo casi hasta la Plaza de Castilla. Gracias a Lou, aquel día los luchadores por la libertad, a los que tanto debemos, pudieron trabajar por acabar con el franquismo con algo menos de presión.

Hoy, con la noticia de su muerte, no sé por qué, me viene a la cabeza aquella estrofa repetitiva y absurda de su «Coney Island Baby»: «So I had to play football for the coach / and I wanted to play football for the coach».

Que la tierra le sea leve.

Cochinillo asado

Se coge un cochinillo en El Cordobés del mercado de Torrijos...

 ...que pese unos dos kilos...

...y se le asa

Lunes, 28 de octubre

Chistuleros (de pago) por San Antonio

domingo, 27 de octubre de 2013

Moteros a todo ritmo

Carretera de Chinchón

Octubre, octubre

Plaza Mayor
Seita dominguero

Plaza Mayor
Mañana motera
El modelo son las aceras madrileñas en día laborable

Barcelona 2 - Real Madrid 1 (Liga, 10) Qué será, será


Después de una oscura noche del alma, Anchelotti parió la alineación. Mientras anunciaban a Ramos de mediocentro, se oyó el crujido de la fina capa de hielo que era el centro del campo Real, cediendo bajo el peso del miedo. Arriba, soltaban los caballos en espera de ser alcanzados por la pelota. Misión imposible: los pasadores estaban en casa o enterrados en el jardín. Todos los balones volvían imantados a los pies barcelonistas como en aquella pesadilla antigua. El centro era colonizado por los pequeños esclavos del pase y la nación. En el norte del campo, sufría Bale que no acaba de mezclar con las cortinas del salón. Cristiano no se quitaba a los inspectores de encima y acto seguido, Iniesta dibujó un gol lento para el último de los brasileños sonrientes. Al estar Messi mutando en edificio oficial, no se amontonaron los excrementos, pero sí la desilusión.

"Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido"

DOMINGO, 27 DE OCTUBRE
 
En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola:

-Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: "¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo." El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador." Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.

Lucas 18,9-14

Domingo, 27 de octubre

 Leguineche
(¿En qué mano, el tarro de los pendejos?)

sábado, 26 de octubre de 2013

BagggzzzzZZpzzsa 2 – 1 Real de Madrit

Jarroson
 
Dijo Pitaco de Mitilene que para conocer a un hombre había que revestirle de poder. Para conocer la inteligencia de un futbolista, sácale una amarilla. Busquets y Ramos se llevaron las dos primeras amarillas del partido en los 10 primeros minutos. Busquets pasó inadvertido, no así Ramos, que fue sustituido por Illarramendi. La secuencia completa de la amarilla a Ramos  es como el guión de una mala película de terror americana en la que se puede adivinar dónde, cómo y cuando caerá cada gota de sangre. De todas formas, tampoco nos vamos a poner a pedir peras al olmo a estas alturas del camino. Neymar, futbolista vivo, dinámico y difícil de parar le hizo dos niños a Carvajal, una niña a Varane y un sobrino a Ramos; y a todo asintió López desde lejos con una verónica en el 1-0.
 

Barcelona, 2; Real Madrid, 1. El Madrid, comparsístico


Miley Cirus


Hughes
Abc

Dominaba el Barcelona y el Madrid esperaba como dejándose mecer por la circulación culé. Lo más parecido a un automatismo que tiene el Madrid es cuando Ramos toca las palmas. Actualmente, su centro del campo tiene menos criterio que la lengua de Miley Cirus. En el minuto 22, Carletto tomó una decisión táctica: colocó a Bale donde Cristiano y a Cristiano donde Bale, inventando no el cambio de banda, que ya estaba inventado, sino el intercambio de puntas.

Messi, como la hiedra, ay, como la hiedra, se le enreda a Pepe por las piernas, tiene una relación con él puramente orgánica y le saca penaltis, faltas, protestas. Pepe histeriza todos sus reacciones con un delicioso punto cómico que la grada no entiende (brutalmente, le llamaron asesino: asesino sí, ¡asesino del orden y de los nervios del madridista!).

De repente, entre tanto grito, suenan bocinas marineras en el estadio, como si zarpasen barquitos por los vomitorios. Romanticismos que subsisten en este fútbol crecientemente fosforito. Neymar confirmó su condición estelar y Carvajal, que cada día nos parece más bajito, le dejó recaditos porque el brasileño tiene la puñetería del extremo que si no puede de extremo lo vuelve a intentar por dentro, en ese subcarril que ha inventado Iniesta. Tan crecido Iniesta que se enredó en una ruleta zidanesca y le generó la mejor ocasión a Cristiano Ronaldo.

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Huelguistas

Todo lo malo viene de Estrasburgo
Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El dios de la lluvia llora sobre España, y los estudiantes no pueden salir a la calle a hacer huelga.
    
Los colegiales / estudian. Monotonía / de lluvia tras los cristales.
    
Alguien debería aprovechar la ocasión de decir a los colegiales que sólo sus agitadores tienen el futuro asegurado (como liberados del Sindicato o como bocachanclas del Partido), mientras los demás irán de huelga en huelga hasta los váteres de Londres o Berlín, que son el destino que Europa tiene reservado para los frutos más granados de la Generación Mejor Preparada de la Historia.

    Esta lluvia es buena para el campo, pero mala para la huelga, porque se mojan las Converse, herederas de la alpargata menestral, glosada en su día por don Eugenio d’Ors contra la sandalia nihilista.
    
Al carácter nacional de la alpargata obedeció la orden de 1944 que obligaba a entregar las alpargatas viejas al comprar las nuevas (la escasez de caucho aconsejaba no desperdiciar las gomas), y cuando Ridruejo fue a El Pardo a pedir a sindicatos, Franco le dijo que lo que el obrero nacional necesitaba era, no sindicatos, sino bicicletas, para no mojarse las alpargatas cuando llovía.
    
Ridruejo, en vez de conseguir las bicicletas, se fue a un periódico falangista de Valladolid a llamar al dueño de ABC “señorito liberal y demócrata” porque había luchado por la monarquía liberal, no para sustituir la dictadura del proletariado por otra militar.

    El caso es que, si en el 21 hizo D’Ors la glosa intelectual de la alpargata, en el 24, y desde Estrasburgo, hoy sede judicial de cuantos abogados progres persiguen su cuarto de hora de gloria, Gecé haría la glosa intelectual de la bicicleta, manifiesto ciclofascista que inspira toda la movida municipal del carril-bici.

    –Nunca la pierna femenina –escribe Gecé– adquiere mayor relieve ni mayor gracia que al empujar briosamente el pedal: la pierna hasta la rodilla que vemos en el cruce fugaz.
    
Ahí está Joane Somarriba.

Sábado, 26 de octubre

Bayona, Francia

París, Francia

viernes, 25 de octubre de 2013

Pasos de cebra


Por San Rafael

San Rafael, el que sana

Francisco Javier Gómez Izquierdo

 El 24 de octubre en Córdoba es fecha extraña y regularmente anacrónica, pues se venera a San Rafael, el arcángel que “dio la vuelta al mundo sin descansar” y al que la iglesia tiene asignado su día. El 29 de septiembre, junto a los custodios Miguel y Gabriel. La romería de San Rafael es un ir al campo de perol a comer migas a las once de la mañana y arroz a las seis de la tarde,  y en la de este año se subía a los Villares con muchos temas de conversación con los que dar vuelta “al perol”.

     Todo apuntaba a comentar las debilidades de Barça y Madrid en el ecuador de la Champions más la irrupción imperial del equipo de Ibrahimovic y el triunfo de la doctrina asfixiante de Simeone. De que ya no extraña nada del Borussia de Dortmound, aunque pilla un poco de sorpresa el pinchazo del Arsenal, acostumbrándonos a aguantar exigencias hasta  después de Navidad. Digo a Rafael que es posible que Wegner haya cargado con demasiada responsabilidad los hombros de Özil, sin caer en la cuenta de que el turco- alemán es genial en las escaramuzas, pero apocado en las grandes batallas. El zumbido del avispero de Klopp es la tercera vez en poco tiempo que anula la creatividad de un futbolista admirado en lo técnico y empeñado en dar la razón a sus críticos. Un servidor no es sospechoso de negarle talento, pero desde que vino a Madrid siempre le he afeado sus desapariciones en las grandes citas. Otro Rafael dice que la Juve puede morir fusilada por los balazos de Drogba y me echa en cara lo bien que hablaba antaño de Kaká. Es cierto. Cuando Florentino fichó a Kaká creí que traía un profeta del fútbol. Yo le tenía en más que a Cristiano... pero ya lo dice la Biblia, “... desnudad a los falsos profetas”.

   Como además de huelga de estudiantes se juntó que era fiesta  en la capital, una avalancha ansiosa quiso colarse por las bravas en una extraña fiesta para la que nuestros hijos compran entradas por interné sin saber el sitio donde va a celebrarse. Una cosa rara que al parecer tiene su aquél. El mío ha ido a dos o tres eventos de estos, pero me dice que siempre en abierto y que es increíble la cantidad de solicitudes de entradas que reciben los organizadores fantasmas. Un amigo suyo pagó en la reventa 50 euros por algo que valía 12, con lo que me quedo a cuadros al conocer la deriva juvenil tras el nombre inconcreto de Rebel.

     Y por fin, Manolo Escobar. Un buen hombre que tenía cara de serlo. Un español sin las taras, miserias, envidias y malquerencias españolas. Uno de nuestros amados difuntos. En su honor, coros espontáneos rodearon cientos de guitarras en los campos y parcelas cordobesas para cantar el Que Viva España. Dentro de poco, un acto impuro.

El fiscal


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Fui a ver a la Juve soñando con su mítico uniforme presidiario, pero en el Bernabéu la Juve vestía de Cádiz (¿quién era aquel tipo de las barbas apostólicas, Pirlo o Juan José?) y en la tribuna, por una vez, no estaba Torres-Dulce, el señor fiscal.

    –Se habrá quedado en la oficina, con el recurso del Faisán.
    
Pero ahora he sabido que ya no habrá recurso del Faisán, y la melancolía me lleva a pensar que el señor fiscal habrá pensado: “Recurso, ¿para qué?”
    
Para consuelo de los pobres cuya única volatería en la mesa es la gallina, recordaré lo que Brillat-Savarin dice del faisán en su “Fisiología del gusto o meditaciones de gastronomía trascendente”:

    –El faisán es un enigma cuya clave sólo es revelada a los adeptos.
    
Y cuenta cómo él guisó uno para un comité de magistrados del Tribunal Supremo, “a quienes demostré sin esfuerzo que la buena comida es una compensación natural de los sinsabores del despacho”; después de un concienzudo examen, el decano articuló, con voz grave, la palabra “¡excelente!”.

    Me sorprende esta inacción en un hombre (hablo de Torres-Dulce, no de Brillat-Savarin) que, al entrar yo a ese “bar de borrachos” que, al decir de los progres, es el Tuiter, acababa de denunciar por usurpación de identidad a un “fake” que con su nombre tuiteaba ingeniosidades como la siguiente:

    –Mi madre me ha comprado una funda para llevar el móvil en el cinturón. Igual que John Wayne, me ha dicho. Qué forma de reír camino a misa.
    
Era tal la sintonía de aquel Zelig tuitero que veías a Torres-Dulce y te pasaba lo que a la viuda Luciana Sanz con el viudo Leopoldo Rodrigo en el cuento de Jardiel, que no sabía si llamarle Leo o llamarle Poldo, pues de todas maneras él era el mismo para ella, y si escribía Poldo, leía Leo, y si escribía Leo, leía Poldo, Leopoldo.

    Acojonado por la denuncia del señor fiscal, el “fake” cerró la cuenta y Manuel Jabois escribió, para despedirle como merecía, una grande elegía, pícara y especiosa.

Lo que Mata a Hughes & Táuler

Hughes y Táuler, anoche, en un campo de girasoles

Viernes, 25 de octubre