viernes, 21 de junio de 2013

El jurado de Bretón


El pueblo

Francisco Javier Gómez Izquierdo

Para que el descrédito de la Justicia sea democrático, nada mejor que el pueblo juzgue. Si jueces prestigiosos interpretan mal los más claros artículos de las leyes ¿cómo debe entender un lego la maldad de Bretón, ese Lute de última generación?

 El Lute tenía a la Guardia Civil en los talones y ya por entonces no faltaban periodistas argentinizados  que buscaban el lado bueno del “quinqui”. Aquellos periodistas hablaban mucho de psicología en los papeles, por lo que los padres de la Constitución, que también presumían de leer a Machado, despreciaron sus versos salvadores sólo del diez por ciento y creyeron que el español es sensato en general y justo en particular.  El disparate del jurado se consumó en 1995 y tuvo su mas brillante actuación en el juicio de Dolores Vázquez por el asesinato de  Rocío Wanninkhof
       
Si en ese curiosos escalafón  de los jueces se recuerda en sus ascensos las filias ideológicas, dando por hecho cierta contaminación... ¿qué ha de pensar el miembro -perdón, y “miembra”-  del jurado que está juzgando a Bretón mirando el televisor de su casa?  La respuesta es fácil: lo mismo que los que condenaron a Dolores Vázquez, de la que una psicóloga redactó su sabiduría para que se considerara informe pericial: “...fría. Capaz de matar...” El jurado escuchó... y el jurado votó.
       
Córdoba es un clamor contra este hombrecillo de aspecto extraño que alcanzó notoriedad gracias a la impericia de una perita que se bastaba sola y que fue motivo de risión en las Facultades de Medicina y de desesperación entre los profesores de Anatomía. Dicen que a Bretón le calaron a la primera los presos y por eso vive en módulo aparte, acompañado por sombras* que vigilen su integridad. Bretón sólo puede ser agredido por sí mismo y si el caso hubiera sido resuelto a las 24 horas, que era lo que correspondía, es hasta posible que se hubiera quitado la vida a pesar de su psicopatía. Hubiera ahorrado tiempo y dinero.

       Bretón es culpable. Es lo que creemos todos. Cuando tuve conocimiento de que en sus declaraciones había manifestado que le lanzaban animales por la tapia de su finca y que “...una vez hasta echaron un borrego...” me convencí de lo que ya era evidente. Bretón es culpable y los crímenes parecen resueltos . Por ello nadie mejor que un juez para decidir con conocimiento y argumentar en sentencia. Si al jurado le ponen en televisión un día de éstos “Doce hombres sin piedad”, puede que hasta absuelva al criminal. Por justicia democrática... una cosa que uno no sabe qué cosa es.
   
* Sombra: Cuando se sospecha que un preso puede intentar suicidarse se le adjudica un preso de confianza que lo vigile continuamente. Al preso-ángel de la guarda se le conoce como Sombra.  Al parecer dos Sombras de Bretón salieron la otra noche en la cadena 3 contando mentiras por dinero. Uno de ellos se cree que hace años vendía farlopa por Marbella y según salían caras por “el tele” iba diciendo a los funcionarios, los que sí seguro y los que puede que también.
 
Hágase su voluntad