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lunes, 22 de abril de 2013

¿Quién soy yo?



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El personaje madridista más periodístico del momento (pienso en Dumas padre: un Hughes o un Salcedo Ramos) es Diego López, en quien yo veo, o quiero ver, a Edmond Dantés, conde de Montecristo.
    
Pero el viejo periodismo deportivo sigue enredado en las coplas de Casillas, a quien cada día acercan más al personaje de viuda de España, cual Pantoja con marinero de luces, alma de fuego y espalda morena que quisiera olvidar que la prensa, gaviota de luna, le está esperando.

    –Olvidaste que yo golondrina del aire / te estaba esperando… / Te llevaste contigo mis últimos besos
 

Pero los últimos besos de Casillas no fueron para la prensa, sino para Diego López, y la venganza de los pantojos ha sido inventar que los Ultrasur eran las brujas de Macbeth gritando “Casillas, vete ya”, y uno se imaginaba a los consternados piperos respondiendo con el “Cantemos al amor de los amores”, como dicen que cantó la Pasionaria en su agonía.
    
Para que después venga Xavi Hache a decirnos que el Real no tiene identidad.
    
Ganan y están contentos, pero les falta identidad.
    
Si el Barça tiene monjas (sor Lucía, la monja argentina, o sor Forcades, la monja benita) que con Xavi Hache se inventan una nación, el Madrid tiene pantojos que con Casillas se inventan un himno, “Casillas vete ya”, para que en realidad se vaya Mourinho y venga… Ancelotti.
    
Klopp, el del Dortmund, no, porque es alemán, la lengua del pensamiento, y el pensamiento, como nos dejó dicho el señor Ortega, es una erección, y a ver cómo trata eso el psiquiatra del Poeta Verdadero, que explica lo de Casillas (que Casillas no salga del larguero, cuando juega, o del banquillo, cuando no juega) con un complejo de inferioridad... de Mou.
    
Ancelotti, en cambio, es como un Toril pasado por “Rufufú”, la comedia de Mario Monicelli

Ancelotti es de papo descolgado, símbolo de bondad para el piperío, y tiene esa cosa de lúser que también es muy pipera: ha dejado escapar vivo al Barcelona de Roures y una vez se dejó remontar ¡por Benítez! una final de Copa de Europa que ganaba 0-3 en el descanso.
    
Menudas sobremesas en Casa Doli: Ancelotti (cortando jamón), el psiquiatra del Poeta Verdadero (repartiendo complejos), el Poeta Verdadero (cobrándose en versos el jamón y los complejos) y una representación de prensa afecta diciendo que oyen voces a partir del segundo vaso de vino.
    
¡No pa-sa-rán! ¡No pa-sa-rán!
    
Arruinada su doctrina por los acontecimientos, la izquierda, avisó Revel, protege su identidad cultural llamando fascista a aquél que no sea asimilable a su “sensibilidad”.
    
Esta ruidajera antimadridista que precede al Real en su caminar hacia la Décima no es (estrictamente) izquierda, pero se le parece un huevo: desde luego, acosar al niño de Mourinho (el del complejo de inferioridad que dice nuestro héroe de la psiquiatría) como quien acosa a Bárcenas constituye un hallazgo del “agit-prop”.
    
Y la próxima semana contestaremos a la gran pregunta que ha de estar haciéndose Diego López:

    –¿Quién soy yo?




EL MÁS RICO DEL MUNDO
    Cuando Xavi, el cerebro del Barcelona, dice que con el Madrid está en juego la identidad del “fúpbol”, habla como el Papa Francisco (invitado por Rosell al palco del Campo Nuevo) cuando dice que con el gaymonio está en juego la identidad de la familia. Pero el principio de identidad dice que A es igual a A, es decir, que el Madrid sólo es igual al Madrid, y si Camba se comprometía por sólo un millón de pesetas a hacer de Getafe una nación, no quiere uno pensar en la revolución identitaria que podría liar el Madrid ahora que es el equipo más rico del mundo.