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lunes, 29 de abril de 2013

Novillada de Madrid. Primavera del invierno y chuchos callejeros de Juan Pedro

Nueva figura para el Belén de Abella
"Obras para ubicación de la estatua de D. Luis Miguel Dominguín"
 reza el cartel


José Ramón Márquez

Ni Ventas ni Espíritu Santo  ni ná de ná. Valdemorillo puro y duro, de cuando la Plaza portátil al lado de las chimeneas, que lo único que faltó esta tarde a la cita de las seis de la tarde fue la nieve, porque frío hizo por un tubo, con la de calor que pasamos en Sevilla hace siete días. Y que conste que no es queja, que a los toros la intemperie les viene al pelo y les da sabor. Era cosa digna de ver cómo se iba despoblando la Plaza a medida que arreciaban las ráfagas de viento helado e incluso unos del siete que habían ido con mantas para abrigarse se largaron antes del final entre imprecaciones de los reglamentistas que siguen al pie de la letra la monserga de que no se puede abandonar la Plaza mientras dure la lidia.

Una vez oí esta conversación:

Portero: ¡Oiga! Siéntese... ¡Que no se puede abandonar el sitio durante la lidia...!

Espectador: ¿La qué?

Portero: ¡La lidia...!

Espectador: ¿Y a eso de ahí abajo lo llama usted lidia? ¡Eso es una birria, una colección de trapazos, de mantazos... eso no es lidia, porque aquí no lidia nadie, y por eso me voy..! Etcétera.
Hoy en Madrid teníamos anunciados a un Cerro, Rafael, y dos Campos, Tomás y Brandón, para dar fin de una novillada de Guadaira, antigua ganadería con casta de Santa Coloma que eliminando, eliminando llegó a la juampedritis. Peor para ellos.
Seis de Guadaira, pues, que finalmente fueron cinco por inconsistencia motriz y sustentatoria del número 8, Lagarijero, que salió en tercer lugar y que no podía ni con la penca del rabo. De los cinco Guadaira hubo al menos tres con hechuras de toro en casi cualquier Plaza y dos más terciados, especialmente el segundo, el auténtico ‘Toro Artista’, el sueño del nigromante ganadero, que a falta de otros previsibles merecimientos al bicho le habían bautizado con el nombre de Artista, número 54. El sobrero fue un toro melocotón y salmantino, de Julio García, Tostador, número 26, feo de cara pero bien hecho y musculado que echó al suelo a Juan Carlos Sánchez y a su penco con gran facilidad a base de empujar.

A muchos de estos que le compraron ganado a Juan Pedro les va pasando que no tienen el conocimiento o la intuición o la suerte que el mentado ganadero y con el tiempo, más pronto que tarde, los productos que van obteniendo van sacando un genio asperito y un estilo algo tabernario, lo cual, unido a la blandura de sus extremidades y al descaste que procede de su propia procedencia, suele dar como resultado unos juampedros muy poco juampedreros. Quiero decir que posiblemente los propietarios o accionistas de la S.L. Ganadería de Guadaira se creían que se iban de cabeza al candelero por mandar al matadero los buendías y comprarse 91 vacas y dos machos de Jandilla, y por lo visto hoy en Madrid, parece que más bien están en el candelabro y chorreados de cera. Claro que siempre les queda la posibilidad de volver a eliminar lo anterior mandando a sus jandillas al sitio donde los transforman en medias canales.

La corrida de hoy, por algo que contaron unos jubilados de la andanada del 10, era como un concurso de novilleros que al que ganaba le regalaban una furgoneta. Debe ser  por si acaso no triunfa en el toreo, que al menos el hombre tenga un medio de ganarse la vida, digo yo.

Espoleados acaso por la posesión de tal furgoneta hoy resultaron cogidos o atropellados los tres jóvenes diestros. Cerro fue revolcado por el primero y luego cogido -perra suerte- por el cuarto cuando el bicho tenía un estoque dentro y estábamos a la espera de que doblase. Tomás Campos fue volteado sin consecuencias por el quinto y Brandón Campos fue volteado por dos veces por el sexto, llevándose dos porrazos de picador de los de antes del peto y una cornadita. Digamos, para acabar la crónica de sucesos que Rafael Cerro -¡Rafa!, le gritó un joven aficionado en la andanada 9- perdió innumerables veces el capote y la muleta, y que no es de recibo estar perdiendo las herramientas del oficio tan de seguido, que eso ningún maestro de ningún oficio lo toleraría.

En cuanto al resultado de los toreros, Rafael Cerro dio una estimable serie de redondos a su segundo que debió ser de casualidad porque en la siguiente se ajulianó y ya estaba escamoteando la patita practicando eso que dicen los listos que se hace para prolongar el muletazo. Dio muchos pases y buenos sólo fueron los reseñados. Antes había galleado con gusto y justeza por chicuelinas para llevar a ese toro al penco. Tomás Campos necesita menos toro. Posiblemente con las vacas dé gusto verle torear, pero hoy no ha traído a Madrid más que su planta. De toreo más bien nada. Brandón Campos dio mejor impresión en su anterior comparecencia. Hoy en su primero estuvo deslavazado y sin ideas, porque el fuenteymbro de Julio García se fue haciendo el amo del cotarro y tenía bastante que torear;  en su segundo atropelló a la razón, y puede decirse que toreó más el toro que el torero.

En las cuadrillas hoy, con un Montoliú, un Jaro y dos Pirri, las palmas se las llevó Agustín Marín, pero a mí me gustaron las hechuras y la facilidad de Tito en el par que le puso al tal Tostador.

Por una vez salimos a escape, ateridos, sin esperar la salida de las cuadrillas. En las escaleras sentimos las psicofonías venteñas:
-Nfghjejngnnn dhnnhhggnhhd...goneta mmenghdenfrrrhg rmnghttnnr...fael Cerro.

La papela de Abella

La cara de Belmez, que no de Abella

Los desconchones de la Andanada

Admoniciones de Abeya a sus fans antes de ponerse bajo cubierta

Pirri y Pirri chico bajo palio (el Palco Real)

El paseíllo
Rafael Cerro, Tomás Campos, Brandón Campos
(Un cerro dos campos, dos pirris, un montoliú y un jaro)

Prima gayola

El desdén

Un hispanista

Inicios de Cerro

El auténtico toro artista

Inicios de Tomás Campos

¡Viva México!

El enésimo Guernica

Seconda gayola

Canil y el capote

Inicios de Brandón Campos