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viernes, 26 de abril de 2013

La homérica decisión de ser Mourinho



Jorge Bustos
 
Una tarde de 1926 o 1927 el joven Ruano recibió del escritor Vargas Vila –“un D’Annunzio para negros”- la lección inaugural de la vida del artista. El escritor veterano le preguntó al aspirante si ya tenía una leyenda:

«Yo casi me tanteé los bolsillos. Lo preguntaba como si eso de tener una leyenda fuera como tener cerillas o llevar pañuelo.

-Pues, yo… no… Creo que no. Es decir, se han dicho cosas malas de mí, claro está, pero tanto como tener una leyenda….

-Pues cuide mucho de tener una leyenda. Si no tiene difamadores, haga por tenerlos. Si no tiene usted una leyenda monstruosa, horrible, no será nunca nada. Ya sabe usted ser audaz, hacer elogios crueles y meterse con los maestros. Ahora procure usted que le difamen. ¡No hay tiempo que perder!»

José Mário dos Santos Mourinho Félix escuchó en algún momento el mismo consejo, o bien arribó por sí mismo a su mefistofélica verdad. 

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