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lunes, 22 de abril de 2013

Cambio de entrenador

Lucas Alcaraz en su etapa cordobesa
Un mundo de introspección en lucha contra la patronal

Francisco Javier Gómez Izquierdo

Cambiar de entrenador avanzada la temporada es decisión de más enjundia de lo que parece, pues si la elección no es acertada el club suele caer en la ruina del descenso, mientras que si se atina, la afición disfruta durante los últimos partidos como un burro en un berzal.
      
La memoria me es ya muy traicionera, pero en otros tiempos -los de Bernabéu, un poner- el secretario técnico no se daba casi importancia y se limitaba a recomendar al presidente. Creo recordar que Agustín Domínguez apostaba por Wimmer para sustituir a Breitner, pero don Santiago corrigió a su director deportivo cambiándolo por Stielike con sólo 20 minutos viendo jugar “...al 6 de bigote”. En Burgos teníamos al militar Preciado que decidía por cuenta propia sin necesidad de Valdanos que le hicieran sonetos de Olalde, Ederra, Benegas, Jacquet, Juanito, Viteri..., pero no demostremos vejez en la nostalgia.

       Hay un tipo de entrenadores muy a propósito para equipos desbocados al descenso que los directores deportivos desprecian por seguir modas indignas dejándose llevar por el caché y mucha tontería. (¿Dónde anda Quique Martín?) En el Español, Pochettino daba muestras de un ensoberbecimiento abúlico que auguraba fatales consecuencias y alguien se acordó de Javier Aguirre, un tipo que no es para equipo grande, pero es el ideal para mover voluntades con cuatro voces a tiempo y bien dichas. Que Pochettino no contara con Sergio García, hoy se antoja imperdonable, y ante la falta de dinero nada mejor que un señor acostumbrado a hacer de la necesidad, virtud. Lendoiro corrigió a tiempo el desvarío de Domingos Paciencia y recordó que en Galicia vive un míster enamorado del fútbol al que cierto periodismo despreció por impulsivo y al que la democracia celtarra no ha querido tener en su memoria histórica. Fernando Vázquez era el entrenador que hubiera salvado al Celta, porque es un señor que va sin exigencias de sistemas innegociables y demás presunciones. Fdo. Vázquez es un motivador como Aguirre, se acomoda a la plantilla y exige con fundamento porque conoce lo que lleva entre manos.
     
Lo que no es capaz de lograr de una plantilla Caparrós, es difícil que otro colega lo consiga, por lo que creo que el Mallorca se ha equivocado en la contratación de Manzano. El equipo depende más de Giovanni dos Santos que de la psicología del míster y me da que de donde no hay, no se puede sacar.  Manzano está pareciendo nómada sin espíritu que acude donde le pagan, como el empleado Lucas Alcaraz (“...sólo soy un empleado”), capaz de hacer la cama a un compañero, pero con principios marxistas.  A Lucas, de entrada,  le respetan mucho los presidentes hasta que desparrama su despotismo didáctico con tal cara de asco que no se sabe si desprecia a sus jugadores, a los aficionados, a los periodistas.... o a la patronal. Cuando Lucas no puede aburrir más, habla de la patronal en una rueda de prensa y entonces ya se puede temer lo peor. En Granada, un día de estos, Lucas reprochará algo a la patronal y empezará el acabose. Que conste que me gustaría que el Granada siguiera en Primera, pero con Lucas es prácticamente imposible.
     
Llama la atención la bendita tozudez maña aguantando a Manolo Jiménez (“Manolo qué güevos tienes”), pero sólo el sevillano es capaz de salvar al equipo. El Zaragoza es posiblemente el peor once de primera y mantenerse se antoja un milagro. Tan grande como el del año pasado.
      
Dejo para el final al Celta de Vigo, de donde era el Adorno argentino que jugó en Valencia. El fichaje de Abel como salvador no es decisión de persona muy sensata, pues este hombre va con su sistema a cuestas como si fuera una segunda piel. Allí donde llega sube la defensa al centro del campo, por muy lentos que sean los centrales, y si ya de por sí los jugadores dudaban en hacer mal lo que tenían por costumbre, ¿qué miedos no les entrarán responsabilizándose con riesgos novedosos? El salvador del Celta era Fernando Vázquez y los “democráticos” celtarras harían bien en considerarle su Molowny particular. Incluso podría ser un excelente director deportivo, que por supuesto nunca hubiera mirado a Abel Resinos.

      De la Segunda en general  hablaremos otro día...... y a Esnáider, un señor que tiene papeles para entrenar, le iremos haciendo el currículum, por si un acaso lo precisa para dirigir a la Juventus o a la Gimnástica Arandina.