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jueves, 31 de diciembre de 2009

JUEVES, 31 DE DICIEMBRE


EL CARTEL DE LA FERIA

Los dos personajes más reacios al marketing y al glamour del cornudo arte moderno que conozco son el pintor Bonifacio Alfonso y el torero Manuel Jesús El Cid. Todo lo que son en sus mundos -y son mucho-, lo son a pesar suyo. Ahora Luis Gordillo ha compuesto el cartel de la Feria de Sevilla 2010 con imágenes de El Cid, que le cautivó en una actuación en Antequera.

Dice Andrés Amorós que los buenos aficionados deben seguir la norma de Corrochano: fijarse en el toro y, según sus condiciones, ver si el torero le da una lidia adecuada.

Si nos fijamos en el toro, el torero con mayores credenciales del actual escalafón es El Cid.

-Mirad a ése -decían unas mujerucas de Verona, según cuenta Bocaccio-, mirad a ése -refiriéndose al Dante-, que va al Infierno y vuelve cuando quiere.

El Cid ha ido al Infierno en todas las grandes plazas de España y Francia, y de allá, con toda su trágica alegría creadora -cómo olvidar la alegría de su soledad circular entre los seis victorinos de Bilbao-, ha vuelto cuando ha querido.

-Nada puede hacerse sin soledad -decía Picasso-. Yo me he creado una soledad que nadie sospecha. Es difícil hoy estar solo, porque tenemos relojes. ¿Habéis visto un santo con reloj?

Pero los hestetas -ayer explicábamos aquí el hesteticismo- no conciben la hestética si no se les para el reloj.

El gran Cid ninguneado por los hestetas solemnes -para mí hesteta es igual que bobo- se merecía un homenaje así.

Ignacio Ruiz Quintano


DICCIONARIO DEL DIABLO

Ambrose Bierce
The devil's dictionary, 1911


Beber, v. t. e. i. Echar un trago, ponerse en curda, chupar, empinar el codo, mamarse, embriagarse. El individuo que se da a la bebida es mal visto, pero las naciones bebedoras ocupan la vanguardia de la civilización y el poder. Enfrentados con los cristianos, que beben mucho, los abstemios mahometanos se derrumban como el pasto frente a la guadaña. En la India cien mil británicos comedores de carne y chupadores de brandy con soda subyugan a doscientos cincuenta millones de abstemios vegetarianos de la misma raza aria. ¡Y con cuánta gallardía el norteamericano bebedor de whisky desalojó al moderado español de sus posesiones! Desde la época en que los piratas nórdicos asolaron las costas de Europa occidental y durmieron, borrachos, en cada puerto conquistado, ha sido lo mismo: en todas partes las naciones que toman demasiado pelean bien, aunque no las acompañe la justicia.

FELIZ AÑO NUEVO

En la Casa de Abc, Serrano, 61, 1989. De pie, de izquierda a derecha: Loles León, Jorge Berlanga, Emma Suárez, Santiago Castelo, Ignacio Ruiz Quintano, Joaquín Albaicín, Beatriz Cortázar, Rossy de Palma y José Luis Martín Mena. Agachados: Guillermo Fésser y Javier de Juan.




VOLVER

Yo adivino el parpadeo
de las luces que a lo lejos,
van marcando mi retorno.
Son las mismas que alumbraron,
con sus pálidos reflejos,
hondas horas de dolor.
Y aunque no quise el regreso,
siempre se vuelve al primer amor.
La quieta calle donde el eco dijo:
"Tuya es su vida, tuyo es su querer",
bajo el burlón mirar de las estrellas
que con indiferencia hoy me ven volver.

Volver,
con la frente marchita,
las nieves del tiempo
platearon mi sien.
Sentir, que es un soplo la vida,
que veinte años no es nada,
que febril la mirada
errante en las sombras
te busca y te nombra.
Vivir,
con el alma aferrada
a un dulce recuerdo,
que lloro otra vez.

Tengo miedo del encuentro
con el pasado que vuelve
a enfrentarse con mi vida.
Tengo miedo de las noches
que, pobladas de recuerdos,
encadenen mi soñar.
Pero el viajero que huye,
tarde o temprano detiene su andar.
Y aunque el olvido que todo destruye,
haya matado mi vieja ilusión,
guarda escondida una esperanza humilde,
que es toda la fortuna de mi corazón.

Volver (Tango), 1935 / Música: Carlos Gardel / Letra: Alfredo Le Pera

PARA LA NOCHE DE FIN DE AÑO

miércoles, 30 de diciembre de 2009

ABC Y ANDRÉS AMORÓS



HACE MUCHO TIEMPO QUE HACÍA FALTA EN LA PRENSA ALGUIEN ASÍ


José Ramón Márquez



I

Tengo la certeza de que la crítica, al igual que las Reales Academias, en la actualidad no sirve para nada. Antes, los periódicos ponían críticas de exposiciones, que había que ver los jeribeques que se montaban con el conceptualismo y con la abstracción. También las ponían de música, que si Celebidache esto o Karajan lo otro con la novena de Mahler. Aquéllas las hacía gente ilustrada que, al menos, solía tener buena pluma. También había la crítica literaria y la de las películas. Después aparecieron mostrencos como la crítica de restaurantes y la de conciertos de rock. Con esta última creo que lo de la crítica en general ya tocó fondo. Seguramente la crítica valió en el pasado, al igual que las Reales Academias, pero en la época de las autopistas de la información, del móvil, del youtube, de las películas en internet sin descargas, del punto com, el oficio dignísimo de crítico es equivalente hoy en día al del linotipista de hace veinte años: especie en extinción.

II

En toros, para mí, la cosa es bien distinta; especialmente porque odio los toros en televisión. Es ése un espectáculo que no soporto, aún quitando el sonido de los señores que hablan, que a mí me produce la misma sensación que cuando en el tendido se te sienta al lado un pelmazo. Y luego esas imágenes tan de cerca o tan de lejos y con tantos colorines, y haciendo preguntas con un micrófono por el callejón, lo cierto es que en televisión transforman mi afición en un triste mamarracho. Sigo la temporada por lo que veo en la plaza, por lo que me cuentan testigos directos, por los portales electrónicos y por el periódico –en toros el periódico se llama ABC-; allí veo las reseñas, que en general es lo que más me gusta, y las críticas, según el crítico. Me hago mejor idea de la corrida en un texto escrito que en un resumen de Tendido Cero, la verdad.

III

Hoy me entero de que entra como crítico taurino de ABC don Andrés Amorós. En una entrevista que le hacen en el propio periódico, declara que el número uno de toda la historia de la tauromaquia es Gallito. Don Andrés podía haber dicho Bienvenida, o Antonio Ordóñez, o Guerrita, o Luis Miguel, o Curro Romero o Lagartijo. Dice Gallito, y en esa simple y sincera expresión en la que entronca con Pérez Lugín, con Corrochano, con Pepe Alameda, con todos los que viéndole o sin haber visto al coloso de Gelves fueron y somos sus partidarios, uno encuentra, emocionadamente, la decencia de la afición insobornable, la educación de fondo clásico aprendida desde la infancia, la fiesta entendida como afición inteligente y como pasión bien aprehendida desde este lado de la línea, desde el tendido que a todos iguala. Y nace el deseo ferviente, casi la necesidad, de que ahora retornen a ABC la censura y el elogio, la opinión fundamentada y la reflexión inteligente, la escritura culta y la independencia, la explicación de lo sutil más que el odioso trazo grueso, para que busquemos la crítica con la misma ilusión con que leíamos de niños a don Antonio Cañabate, para que tengamos un papel que podamos dar a leer a los hijos y que aprendan, como a nosotros nos lo dieron. Creo que el señor Amorós tiene más que cumplida su vida profesional en lo que es su oficio y ahora le corresponde un premio, un gran honor, que es el de poner su culta firma donde antes la pusieron los más grandes, los que nos enseñaron todo lo que las palabras pueden explicar sobre esta afición, sobre esta pasión. Hace mucho tiempo que hacía falta en la prensa alguien así.

MIÉRCOLES, 30 DE DICIEMBRE

José Gómez Ortega

ANDRÉS AMORÓS

A la cátedra taurina de Abc llega felizmente Andrés Amorós Guardiola, un crítico que tira de la excelencia de Gregorio Corrochano para saludar al Número Uno de la Tauromaquia: José Gómez Ortega, el quinto Gallo, Joselito, muerto por el toro a los veinticinco años.

Y todo lo demás es hesteticismo.

-La hache y la palabra "hesteta" son homenaje a Cortázar, a quien tanto debemos los simples cronopios. El "hesteta" es alguien que se atribuye e infla grandilocuentemente el estatuto de "esteta" y, en consecuencia, sus opiniones zahieren porque tratan de imponer un sistema de valores estéticos que su pobre sensibilidad no justifica. Son esa gente que hacen daño pregonando sus gustos de forma tajante.

(Juan Luis Romero Peche, libelista Contra los estetas, a Alfredo Valenzuela en Leones y camaleones.)

Ignacio Ruiz Quintano

EL CRIMEN DEL DÍA...

...2 de Julio de 1889

(Resuelto por el inspector Zabala)

FOXÁ, MALAPARTE Y LA "ENVIDIA MIMÉTICA"




Aquilino Duque
vinamarina.blogspot.com

El lunes 14 en la Biblioteca Pública de Gijón, bajo los auspicios del Ateneo Jovellanos, y al alimón con mi viejo amigo Alonso Álvarez de Toledo y Merry del Val, Embajador de España, y el martes 15 en Madrid en el Instituto de Estudios Europeos del CEU en unión del autor, asimismo Embajador, intervine en la presentación del libro Agustín de Foxá. Una aproximación a su vida y su obra. Reproduzco a continuación lo leído en ambas ocasiones.

Foxá, Malaparte y la “envidia mimética”

Todo el que habla de Foxá, lo haya o no conocido, se cree en la obligación de contar sus anécdotas u ocurrencias, unas auténticas y otras apócrifas, de suerte que su personalidad humana y literaria viene a reducirse a un centón de chascarrillos. En su célebre, inverosímil y amena obra Kaputt, Curzio Malaparte transcribe largas conversaciones con Foxá en francés cuando ambos están de observadores y corresponsales en el frente finlandés, y en un momento fugaz, que al lector puede pillar distraído, el italiano hace un aparte y dice de Agustín: Troppo spiritoso per essere veramente intelligente. En alguno de sus grandes artículos, menciona Agustín de paso a Malaparte y anuncia que le debe una réplica por su Kaputt. Que yo sepa, esa réplica no llegó a darse, puede que por la confesada pereza del conde, así que es difícil saber en qué discrepaba Agustín de la semblanza que el otro trazara de él. De todos modos, Malaparte aporta su granito de arena a la fama de ingenioso de Foxá, a la vez que insinúa que el ingenio guarde proporción inversa con la inteligencia. De Foxá se dijo en su día que era un lujo de la diplomacia, pero no faltó quien creyera que se trataba de un lujo demasiado gravoso. Entre los embajadores a cuyas órdenes sirvió hubo división de opiniones; por dar nombres, hay dos muy significativos, los de José María de Areilza y Javier Conde. Hoy, en esta “hora de los enanos” de la memoria senil, resulta que la totalidad de los españoles somos antifranquistas de toda la vida con efecto retroactivo, incluso aquéllos que con “lealtad inquebrantable” sirvieron al Régimen desde puestos de la máxima responsabilidad, y con esa misma desenvoltura incluimos en la nómina a los que, como es el caso de Agustín de Foxá, dejaron este valle de lágrimas cuando el susodicho Régimen gozaba de una salud inmejorable. A más de uno le gustaría reducir al conde al papel de bufón o, dicho sea en italiano, que resulta más fino, mosca cocchiera de la España en la que le tocó vivir.

El mérito del libro que ahora presentamos trasciende esa, digamos, visión caricaturesca de Foxá, entre otras cosas porque su autor lo confeccionó en unas fechas tan poco sospechosas como la segunda mitad del decenio de 1960, fechas en que nadie tenía aún necesidad de retocar la historia reciente. El entonces joven alumno de la Escuela Diplomática don Luis Sagrera tuvo a su disposición materiales de primera mano y no se vio obligado a fantasear sobre el personaje a partir de conjeturas gratuitas y chismes de dudosa procedencia. Sagrera tenía a su disposición los testimonios de la madre y los hermanos de Agustín, los expedientes del Ministerio y los artículos y entrevistas con que sus contemporáneos iluminaron su figura desde todos los ángulos. La entrevista, por ejemplo, que le hizo a Foxá Marino Gómez Santos, y que se encuadra en las grandes entrevistas que hizo este periodista en el diario Pueblo a los personajes más destacados de la vida literaria madrileña, debió de ser para el joven Sagrera una fuente caudalosa de datos y de observaciones pues, como él mismo dice, tal vez fuera Marino “una de las personas que más acertadamente ha captado la personalidad de Foxá”. A mí este libro me hace pensar en otro de corte parecido que es Infancias y muerte de Federico García Lorca, de Marcelle Auclair, puesto en español por Aitana Alberti, en el sentido de que la etopeya del poeta se completa con un estudio atento de su obra literaria. Sagrera se ocupa de todas y cada una de las obras de Agustín de Foxá en los diversos géneros que cultivó y llega incluso a hacernos un resumen de los más destacados de sus magistrales artículos de prensa. Del mismo modo y con la misma delicadeza con que la Auclair alude a los “dramones” que el pobre Federico llevaba por dentro, Sagrera alude a las desdichas de la vida privada de Agustín, que pueden explicar un hilo de amargura en su visión irónica de las cosas.

Todas las personas que yo he llegado a conocer que tuvieron amistad con uno u otro de estos escritores, o con los dos, me han transmitido de ambos una imagen risueña y bienhumorada. Bien a la vista está que a la hora de la verdad, fuera la de la creación o la del amor y la muerte, cada cual llevó su cruz por su calle de la Amargura, y eso se ve en la respectiva obra dramática. Sin embargo, el tono general de su vida pública o social y de su literatura escrita u oral, nunca deja de ser simpático y alegre. Su lectura no deprime, sino que anima y exalta. Hay escritores que ganan con la ausencia y la distancia. No es éste el caso de estos dos, en cuya compañía se debió de estar tan a gusto como se está entre sus libros. Y es que mi impresión es que, puestos a ver el lado cómico de las cosas y las personas, lo primero que veían y de lo que se reían era de sí mismos, hasta el punto de que no sé en qué medida se tomaban en serio como escritores, a diferencia de otros que se toman tan en serio su profesión que contraen la seriedad del burro. El peligro de escritores que tengan esta actitud ante el hecho literario es que cobren fama de frívolos e irresponsables, que no otra cosa cabría pensar del Foxá de las ingeniosidades de cock-tail o sobremesa.

En este otoño del cincuentenario de la muerte de Foxá, un par de periodistas han exhumado en ABC un episodio de la vida del conde en el que la frivolidad y la irresponsabilidad brillan por su ausencia. El episodio sucedió en Finlandia y fue Malaparte el primero en divulgarlo, y se refiere a los esfuerzos del Foxá falangista por evitar el fusilamiento de unos comunistas españoles enrolados en el Ejército soviético que habían caído prisioneros de los finlandeses. De ese episodio estaba yo al corriente por el presente libro, en el que está relatado con todo pormenor. Cuando alguien me comentó el artículo Foxá y los 18 comunistas, yo pensé que a su autor, Ignacio Ruiz Quintano, le había faltado tiempo para reseñar el libro de don Luis Sagrera, si no era que había logrado hacerse subrepticiamente con las pruebas de imprenta. Quien levantó la liebre fue el también periodista Alfredo Valenzuela desde Sevilla, que poseía un ejemplar del Diario de un extranjero en París, donde Malaparte refiere el lance. Malaparte, que también presumía de spiritoso, de ingenioso, sentía por Foxá una especie de admiración doblada de envidia. Ya vimos la frasecita que deja caer en Kaputt para dar a entender que, si no en ingenio, él le gana al conde en inteligencia. La “envidia mimética” entre Curzio y Agustín la explicaría hoy muy bien René Girard, pero nada la plasma como la conocida réplica que le dio Agustín a su amigo cuando éste, desde su egolatría condescendiente, le confesó: “Si yo no fuera Malaparte, me gustaría ser Foxá”. Y Agustín replicó: “Y si yo no fuera Foxá, me gustaría ser Bonaparte.”

Por mucho que yo haya tratado de evitar ese lugar común que son las anécdotas de Foxá, no he podido impedir que ésta se me escapara. Y es que el buen humor de Foxá se impone hasta en los momentos más trágicos y, quiera que no, es tan lapidario que casi siempre tiene la última palabra. Claro está que un personaje que tiene tan alta opinión de sí mismo como Malaparte y que ha pasado y repasado la escala cromática del espectro ideológico, suele ser harto vulnerable ante quienes lo superan en ingenio. Otra vez fue su adversario nada menos que Louis-Ferdinand Céline el que, parodiando el conocido verso de Victor Hugo en Les châtiments que dice Déjà Napoléon perçait sous Bonaparte, le asestó el siguiente botonazo: Déjà Caméléon perçait sous Malaparte…

Es de suponer que, en este caso, la última palabra de Kurt Suckert sería Touché! al tiempo que saludaba con el florete y se quitaba la máscara que en ese momento llevara puesta.



martes, 29 de diciembre de 2009

PERO... ¿HUBO ALGUNA VEZ ONCE MIL VÍRGENES?



SE NOS CAE LA ICONOGRAFÍA

Santiago González
elmundo.es/elmundo/blogs/elblogdesantiagogonzalez

29 de diciembre de 2009.- De entre todos los fotógrafos de la guerra civil, ninguno como el valenciano Agustí Centelles para captar el desastre de la guerra en una comunidad. De entre todas las fotos, mi preferida era ésta de la barricada semoviente tras la que se parapetan los milicianos en la calle Diputación de Barcelona. Y ahora resulta que es falsa, una representación. Esto, al parecer, ya se sabía, según me cuenta Arcadi Espada, pero cada uno se entera cuando se entera de que los Reyes son los padres. Como la famosa muerte del miliciano de Capa en Cerro Muriano.

Los hijos del fotógrafo Centelles admiten que la famosa foto de los caballos "estaba preparada":

"Es una instantánea real en el mismo sitio, pero no es un documento de esos que estás fotografiando mientras sucede, sino que captas lo que ha sucedido".

Lo que pasa es que la fotografía tiene algunas limitaciones en su propia ventaja, que es la de ser fedataria, incontestable. Si aceptáramos que se puede hacer un montaje 'pedagógico', todo vale: la foto de Bauluz y su encuadre selectivo o el uso de photoshop a tutiplén. ¿Por qué no un poco más de sangre, después de todo? Si se acepta esto tenía razón Enric Marco. ¿Qué más da que él no estuviera en el campo de concentración de Flossenburg? Otros miles sí estuvieron y Marco contó sus historias para reivindicarlos. Lo hizo porque tenía más talento narrativo que sus verdaderas víctimas y lo hizo en primera persona para añadirle carga dramática.



MARTES, 29 DE DICIEMBRE

J. M. Arroyo en una prueba navideña de García-Alix


FLOR DE CANANAS

"Los toros están antes de Franco y después de Franco", ha dicho José Miguel Arroyo en Abc, y de pronto -vamos a parafrasear a Vicente Tortajada- toda la flor de cananas ha disparado su polen de azufre, carbón y clorato sobre cuarenta o cincuenta ecologistas cansados y a la espera de órdenes.

A Franco le daban igual los toros. ("Fui aficionado cuando era persona", le dijo al periodista mexicano Chávez Camacho, que vino a preguntarle.) Pero dejaba hacer:

-Yo pienso que debe torear el que guste al público.

Ésa fue la orden que dio a Girón, su ministro, para resolver el conflicto taurino. Pero Girón, natural de Herrera de Pisuerga, como aquel "senador de Massachutsetts" que llegó a presidente del Real Madrid, no era aficionado a los toros.

-Mire usted: yo no entiendo nada de toros -le dijo al mismo periodista-. Los toreros forman un grupo especial como el de los gitanos. Yo los veo como a la gente de circo y no tomo partido por ninguno de ellos, como tampoco tomo partido por el cirquero que levanta cien kilos con un dedo. Ellos viven en su medio y en él se sienten contentos. Pero yo tengo otra forma de vida.

Ignacio Ruiz Quintano

LA BECERRADA DE LOS ZAPATEROS

BÚFALO BILL'S EN BARCELONA




lunes, 28 de diciembre de 2009

LUNES, 28 DE DICIEMBRE




INOCENTES

Titular de portada del periódico global -un globo, dos globos, tres globos- en español, con el consejero delegado en la Academia, correspondiente al día 23:

Atracón de millones en Madrid, con el primer (sic) y segundo premios de la lotería

Titular de interior, página par, del mismo periódico, correspondiente al Día de los Inocentes:

Apuñalado un hombre tras ganar en una tragaperras

Ocurrió "en el casco-histórico de Vicálvaro", y la víctima, que recibió tres puñaladas -brazo, hemitórax y cabeza-, vive en la calle... de Socorro.

-España no sabe de avaricia -anota Cocteau-. Quiero decir que España gasta y da todo lo que tiene.


Ignacio Ruiz Quintano

JOSÉ TOMÁS ROMPE SU SILENCIO



"YA ESTOY HARTO DE TIRAR LÍNEAS"


José Ramón Márquez

[Vía Bull Star Magazine]

José Tomás rompe su silencio. Nos recibe por mediación de un radiofonista deportivo, José Ramón de la Morena, en su casa de Brunete [7.566 habitantes], Madrid. Tiene cosas que decir y quiere decirlas sin cortapisas. Quiere hablar con libertad y no desea entrar por los cauces al uso. Está dispuesto a dar un giro completo y sorprendente a su carrera, pero mucho nos tememos que todo el entramado taurino se le echará encima para no permitirle llevar a cabo su sueño para 2010. Un sueño de toreo y de torero. Aquí están sus palabras.

-Se ha especulado mucho con sus razones para no ir a Sevilla...

-Sí. He leído muchas cosas por ahí y ninguna es cierta. Yo estaba dispuesto a ir a Resurrección a condición de matar la de Miura. La empresa se cerró en banda diciendo que no habría toreros de cartel para esa corrida tan importante, con esos toros. Yo, incluso, les dije que la toreaba gratis y que donaba el dinero para el convento de San Leandro, pero no hubo acuerdo. Ellos me dijeron que tenían reseñada la de Núñez del Cuvillo y a través de [don] Salvador [Boix] les hice saber que yo no estoy dispuesto este año a matar ninguna de esa ganadería, para no encasillarme. Tengo una gran simpatía por Joaquín y por sus toros, pero creo que su compañía comienza a perjudicarme en mi carrera.

-¿Entonces el motivo no fue económico?

-¡Qué va! Ya he dicho en muchas ocasiones que en esto, yo al menos, no estoy por dinero. Este invierno, en América, aprovechando que allí me dejan en paz porque no me conoce nadie, he leído muchos libros sobre las grandes figuras de época. Hay que dejarse de monas e ir a por toros. Lo de Resurrección era y es una cuestión de principios. Sinceramente, debo confesarle que, para 2010, me siento en la obligación moral de tratar de matar corridas de ganaderías con las que nunca me he anunciado.

-Pero entonces ¿renuncia a su ‘ganadería fetiche’?

-Pues sí. La verdad es que ya me he aburrido un poco de tanta simpleza. Al principio, te diviertes porque estás a gusto. Vamos, como con el carretón, pero luego vas por todas las plazas y es más de lo mismo todos los días y ya llega un momento en el que te hartas. Además, me molesta, como le dije antes, que me encasillen. Si yo estuviese en esto por el dinero, no me plantearía nada de lo que estoy diciendo, cobraría en cada plaza y luego, a casa, pero yo ante todo soy torero y ahora, simplemente, quiero poner el listón muy alto, a ver quién me sigue. Y tapar la boca a esos detractores que me han salido, que son muy pesados, la verdad.

-¿Entonces, Madrid?

-Para Madrid tengo una sorpresa especial. He oído por ahí que andaban en tratos El Cid y Ponce para matar la de Palha y le puedo anunciar que nosotros estamos actualmente en negociaciones con los Choperita para ver si esa corrida la puedo matar yo en solitario. Es un gesto que le debo a Las Ventas. Así también me quito de enmedio las críticas de esos que dicen que sólo me anuncio con torillos que no meten miedo, porque además le aseguro que yo puedo con Palha y con lo que me echen.

-Caramba, maestro, qué sorpresa inesperada.

-Pues que sepa que además me he pedido la Adolfada. Tengo clavada la espinita de cuando me dejé vivo al Lagartijo I y me gustaría verme anunciado de nuevo con esos toros, que yo soy muy partidario de la casta de Saltillo, porque hace una lidia muy entretenida y espectacular. Es que le repito que ya estoy un poco harto de tirar líneas, ¿sabe? Además, impongo ir en la Feria de San Isidro, que ésa del Aniversario, pues como que no.

-¿Alguna sorpresa más?

-Mire, tengo la ilusión de Bilbao en las Corridas Generales, en Agosto, con Victorinos. En caso de que no se pudiese, que este año la cosa está complicada, voy a intentarlo con Dolores Aguirre, pero me encantaría hacerle un regalo especial a la afición de Bilbao, que para mí es de las mejores de España, y en esa plaza torista creo que el mejor regalo que se puede hacer es anunciarse con toros.

-¿Maestro, qué le resta por hacer en el toreo?

-¡Uff!... Una barbaridad de cosas. Fíjese, ahora mismo la gran ilusión que tengo es la de matar toros de Isaías y Tulio Vázquez, de Pichorronco, que Fundi me ha hablado mucho de ellos cuando voy con él por esas plazas; de esa nueva ganadería de Flor de Jara, que es también de Santa Coloma... Estoy como un chiquillo que empieza. Me he dado cuenta de que voy a arrasar el escalafón, a ver quién me sigue. Tengo la ilusión de poner el listón muy alto a base de ponerme enfrente de auténticos toros. Seguro que no faltarán por ahí los aguafiestas que me querrán echar por tierra, como siempre, pero creo sinceramente que no rehuyendo ganaderías ni carteles es la mejor forma de luchar por la fiesta, a ver si se enteran por ahí de lo que es el toro bravo...

Termina la entrevista. Salimos en dirección a Madrid con la grabadora en el bolsillo. Pensamos que los estamentos taurinos, los taurinos, el taurineo, van a tratar de hundir la ilusión de este hombre. En su mirada, sin embargo, se pinta la firmeza de su convicción, en ella se percibe que va a luchar denodadamente por su ilusión.

"PORQUE YO MÁS QUE PARA PEDIR SOY A PROPÓSITO PARA COGER UN TRABUCO"

domingo, 27 de diciembre de 2009

DOMINGO, 27 DE DICIEMBRE

Claudia Ruiz Picot 2009


CANCIÓN AL NIÑO JESÚS

Gerardo Diego

Si la palmera pudiera
volverse tan niña, niña,
como cuando era una niña
con cintura de pulsera.
Para que el Niño la viera...

Si la palmera tuviera
las patas del borriquillo,
las alas de Gabrielillo.
Para cuando el Niño quiera,
correr, volar a su vera...

Si la palmera supiera
que sus palmas algún día...
Si la palmera supiera
por qué la Virgen María
la mira... Si ella tuviera...

Si la palmera pudiera...

... la palmera...

[...]



VILLANCICOS DEL REINO ANIMAL AUSTRAL

El canguro a la cangura

dijo qué calor el día
que ha nacido esta criatura.


Arre borriquito,

arre burra arre,

vámonos p'al outback
que ya se hace tarde.

Los camellos de Melchor,

de Gaspar y Baltasar
son especie en e x p a n s i ó n*.


Arre borriquito,
arre burra arre,

vámonos p'al outback

que ya se hace tarde.


Y en vez de velar la cuadra

el arcángel del portal
se durmió contando koalas.


Arre borriquito,

arre burra arre,

vámonos p'al outback

que ya se hace tarde.


___

*Le están creando, de hecho, un grave problema al gobierno australopiteco, digo australiano. Vale.

[Versión para Australia, donde vive un ángel que le lee, de Ricardo Bada]

Ignacio Ruiz Quintano

ETIOPIA, DE EDUARDO ORTEGA Y GASSET


Editorial: Ediciones del Viento

Solapa.- Depués de siete meses de resistencia abisinia, el 9 de mayo de 1936, las tropas italianas desfilaban, al fin, por Addis Abeba, y en Roma la noticia se festejaba con la proclamación de un nuevo imperio: El rey de Italia, Victor Manuel III, era el nuevo emperador de Etiopía.
La indignación que este atropello a la vieja nación africana causó al periodista y por entonces Fiscal General de la República, Eduardo Ortega y Gasset, le había llevado a publicar, unos meses antes, este libro. Su primera parte es una narración llena de colorido en la que se presenta una de las naciones más peculiares de África, cuyos orígenes se remontan al Rey Salomón, y cuya religión -la copta de Alejandría- es la de los cristianos de los primeros siglos de nuestra Era. No obstante, la segunda es un apasionado alegato contra el fascismo de Mussolini y una defensa a ultranza de la recién creada Sociedad de Naciones, que venía a dar forma a la utopía como hija de la Primera Guerra Mundial.

TODO ESTUVO DISPUESTO PARA LA NOCHE DEL 27 DE DICIEMBRE...

sábado, 26 de diciembre de 2009

NAVIDAD EN SEVILLA

Calle de Adriano


Plaza del Pan


Calle de Sierpes


Calle de... la Justicia Poética

DICCIONARIO DEL DIABLO

Ambrose Bierce
The devil's dictionary, 1911

Tonto, s. Persona que satura el dominio de la especulación intelectual y se difunde por los canales de la actividad moral. Es omnífico, omniforme, omniperceptivo, omnisciente, omnipotente. Fue él quien inventó las letras, la imprenta, el ferrocarril, el vapor, el telégrafo, la perogrullada y el circulo de las ciencias. Creó el patriotismo y enseñó la guerra a las naciones, fundó la teología, la filosofía, el derecho, la medicina y Chicago. Estableció el gobierno monárquico y el republicano. Viene de la eternidad pasada y se prolonga hasta la eternidad futura. Con todo lo que el alba de la creación contempló, tontea él ahora. En la mañana de los tiempos, cantaba en las colinas primitivas, y en el mediodía de la existencia, encabezó la procesión del ser. Su mano de abuela esta cálidamente cobijada en el sol puesto de la civilización, y en la penumbra prepara el nocturno plato del Hombre, moralidad de leche, y abre la cama del sepulcro universal. Y después que todos nos hayamos retirado a la noche del eterno olvido, él se sentará y escribirá una historia de la civilización humana.

SÁBADO, 26 DE DICIEMBRE

Claudia Ruiz Picot 2009


Lope de Vega

Pues andáis en las palmas,
ángeles santos,
que se duerme mi niño,
tened los ramos.
Palmas de Belén
que mueven airados
los furiosos vientos
que suenan tanto:
no le hagáis ruido,
corred más paso,
que se duerme mi Niño,
tened los ramos.
El Niño divino
que está cansado
de llorar en la tierra
por su descanso,
sosegar quiere un poco
del tierno llanto.
Que se duerme mi niño,
tened los ramos.
Rigurosos hielos
le están cercando;
ya veis que no tengo
con qué guardarlo.
Ángeles divinos
que vais volando,
que se duerme mi Niño,
tened los ramos.

[...]

Ignacio Ruiz Quintano

VICTORIANO VALENCIA "RESPONDE" A JOSÉ TOMÁS

EL NACIMIENTO



Héctor Abad Faciolince
blogs.elespectador.com
[Vía Ricardo Bada]

Escribo esto el día de la fiesta del Nacimiento. Soy un no creyente y no puedo darle a esta fecha un sentido metafísico que vaya más allá de mi experiencia terrenal. Sin embargo, ya lo dijo Croce de una vez y para siempre: “No podemos no decirnos cristianos.”

Crecimos en esta cultura y estamos permeados por ella hasta el tuétano. Sumergidos durante dos mil años en unas imágenes, en unas historias que tienen que ver con una madre y un niño, un padre putativo, un establo y unos animales nobles (un buey, un burro), de alguna manera todos nos sentimos ligados por la magia, que es común a cada uno de los seres vivos, de un nacimiento.

A esto se une, en mi caso, el hecho de que mi misma madre haya nacido el día de Navidad (y por eso, con tradición muy medieval, fue bautizada como “María Cecilia Ana de la Natividad de Jesús”). Es obvio, entonces, que en mi casa se celebre cada año con un fervor que no es religioso -es mucho más que religioso- la fiesta del Nacimiento. En la larga cadena de la vida sabemos que “si no hubiera nacido Mercedes no hubiera nacido Tránsito, no hubiera nacido Victoria, no hubiera nacido Cecilia, no hubiera nacido Daniela…” y así hasta esa Eva primigenia que se confunde con la tierra de África (el verdadero Belén de los seres humanos) y con la cual absolutamente todos, desde los esquimales hasta los suecos, desde los bosquimanos hasta los aborígenes australianos, desde los patagonios hasta los mongoles, desde las hiperbóreas rubias hasta las morenas mulatas de Cali, compartimos un idéntico ADN mitocondrial.

Que la madre de todos los hombres haya vivido en el corazón de África hace menos de 200 mil años es un milagro científicamente comprobado, pues la huella de esa mujer palpita todavía en una idéntica secuencia ordenada de los aminoácidos que componen nuestros genes en la esencia de cada célula humana.

Creo que el increíble éxito cultural del cristianismo, la religión humana más extendida sobre la tierra, tiene que ver con el inmenso aliento poético de los evangelistas y profetas judíos que inventaron esta forma de creer en la vida. El solo hecho de celebrar la venida al mundo de un niño (nacido, podría decirse, de una madre soltera -san José es como un extra, un tío bueno y viejo, un cornudo paciente- es una gran idea para darles a todos los seres humanos un pensamiento hondo y común: quienes hemos asistido al parto de nuestros hijos (y los hombres primitivos seguramente asistían con horror y felicidad a este acontecimiento peligroso y decisivo) sabemos la intensidad y belleza de este momento único y maravilloso.

Escoger este horóscopo del tiempo frío (al menos en Palestina), y un parto como fiesta común de todos, eso sí que es tener visión de comunidad, de hermandad, es decir, de lo que nos acomuna y hermana. La iconografía cristiana es tan bella y evocadora porque la imagen de una madre que amamanta a un niño en un establo es algo que emociona a cualquiera que no tenga podrida el alma. A esa pareja, madre y recién nacido, cualquiera de nosotros (si no es Herodes) le daría protección. Si miran con cuidado los cuadros medievales y renacentistas del Nacimiento, todos podremos ver a nuestras madres, esposas, abuelas, hijas, y sentir una ternura indescriptible. La vida renace de todas ellas, milagrosa.

En algún momento el sol se apagará, y quizá mucho antes la tierra reventará de frío o de calor. Pero mientras tanto los seres humanos queremos seguir creyendo en esta especie de eternidad que se repite cada vez que de una niña grande nace un niño nuevo. Este ateo que cree en la magia cotidiana del Nacimiento les desea a todos feliz navidad.

viernes, 25 de diciembre de 2009

COMO ÉSTE HAY MUCHOS

LO QUE SON LAS COSAS

Los soldados españoles cumplen y cumplen muy bien
Mensaje navideño de Zapatero, 24 de Diciembre

***

Militares españoles matan a un civil en Afganistán al sospechar un atentado
Titular de El País, 24 de Diciembre

VIERNES, 25 DE DICIEMBRE

Claudia Ruiz Picot 2009
Si amores me han de matar
¡agora tienen lugar...!

(Ésta es la noche en que San Juan de la Cruz salió, de pronto, por los pasillos de su convento meciendo al Niño, entre enajenado y bailarín, dando saltos y canturreando un villancico humanísimo y callejero, que él trasladaba "a lo divino".- J. M. P.)


VILLANCICOS DEL REINO ANIMAL

Le dijo el buey a la mula:
¡Vaya día de nacer
se le ocurrió a la criatura!

Arre borriquito,
arre burra arre,
vámonos p'al kíbutz
que ya se hace tarde.

Los camellos de Melchor,
de Gaspar y Baltasar
son especie en extinción.

Arre borriquito,
arre burra arre,
vámonos p'al kíbutz
que ya se hace tarde.

Y en vez de velar alerta
el arcángel del portal
se durmió contando ovejas.

Arre borriquito,
arre burra arre,
vámonos p'al kíbutz
que ya se hace tarde.

(Regalo de Ricardo Bada)
Ignacio Ruiz Quintano

A LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD


Joseph Ratzinger en el Ejército alemán


Intervención radiofónica de Salvador de Madariaga desde la BBC en 1945 para todo el mundo de habla hispana. 26/27 de Diciembre

WEEKLY REVIEW

Por Salvador de Madariaga

Esta semana celebra todo el orbe cristiano la fiesta de la Navidad...

Observemos, para empezar, que es una fiesta sincera y verdaderamente popular, que no ha menester de propaganda o apoyo oficial para transcurrir cada año en un torbellino de alegría pública y doméstica... Religiosa en unos ambientes, laica y callejera en otros, tiene la Nochebuena una doble calidad que la distingue como fiesta vivaz y vigorosa: es a la vez universal y local...

¿A qué se debe esta universalidad, valiosa cualidad de esta fiesta? En primer lugar, a que la fe que vino a simbolizar es humana y sin fronteras. El Hijo del Hombre vino a llamarse más tarde el Niño aquel día nacido; y con este nombre que escogió para Sí dio al concepto de hombre una universalidad sin igual. Se argüirá que ya existía el concepto universal de hombre en los clásicos griegos y latinos, y se recordará el verso tantas veces citado del poeta latino Terencio:

Hombre soy: nada humano considero ajeno a mí.

Pero va mucho de un concepto pensado a un concepto vivido. Y en la antigüedad en que se pensaba así se negaba toda humanidad a los esclavos. También hubo esclavitud después. Porque el hombre es incorregible. Pero, mientras en la antigüedad era la esclavitud cosa conforme al sistema, en el mundo cristiano fue siempre cosa contraria al sistema, y terminó por desaparecer.

Este sentido humano que no conoce colores ni fronteras es el valor más preciado de la Nochebuena, valor que el pueblo siente en todas partes al celebrarla. Pero hay en su simbolismo otros valores casi tan altos, y que también contribuyen a otorgarle fuerza y universalidad. En primer lugar, el de la dignificación de los humildes y la supeditación de los grandes al conjunto social.

El Niño, el Hijo del Hombre, nace en un pesebre y es el huésped de unos pastores. Y tres reyes -uno de ellos, negro, para que nunca falte el sentido humano- viajan largo tiempo para venir a adorarlo. Todo este simbolismo, tan dramático que ha conservado intacto su vigor original a través de los siglos, ha producido y mantenido una corriente educadora de vigor incalculable en estos últimos dos mil años. Corriente que dice a todos los hombres "respetad al tan humilde como el pastor" y que constantemente recuerda a los poderosos: "Inclinaos ante aquello que está por encima de vosotros, aunque sea un niño, aunque sea una mujer."

Tomos, bibliotecas enteras de filosofía moral, no han ejercido sobre el progreso humano influencia mayor para hacer que se respete a todo hombre, por humilde que sea su ocupación, a toda mujer, a todo niño, por humilde que sea el pesebre en que haya nacido, que esta sencilla escena representada de nuevo cada año en toda la Cristiandad... Importancia política, y no poca, tiene el que se renueve cada año en nuestro mundo el respeto al trabajador, a la mujer-madre y al niño indefenso.

Buena prueba de todo ello nos la viene a dar a contrario el proceso de Nuremberg. Las revelaciones que han venido haciendo los fiscales sobre las órdenes dadas por Himmler y sus secuaces para el exterminio de judíos, de polacos y de rusos, son el mentís más cínico y criminal que jamás se ha dado al espíritu de las fiestas de Nochebuena. Los feroces nazis desencadenaron sobre la triste Europa su guerra cruel tan sólo por haberse aislado del resto de la humanidad; por haber tenido la inaudita pretensión de erigirse en una estirpe de hombres por encima de los demás. Para tomar esta actitud, los nazis tenían primero que abjurar todo el espíritu de solidaridad humana que haya podido penetrar en los hombres de su país en 1940 años de cristianismo. El espíritu cristiano no conoce alemanes, ingleses o turcos; no conoce más que hombres. Por eso Hitler tuvo que empezar por perseguir a todas las confesiones que en Alemania propagaban la fe y las ideas cristianas; la iglesia católica como la protestante; hecho lo cual, se dedicó a la gente joven para arrancarles de raíz todo elemento de cultura cristiana. Así se explica que una muchacha joven, como la desdichada Irma Greese, ahorcada hace quince días por su criminal conducta en Belsen, hubiera perdido a los 22 años hasta los sentimientos más elementales de caridad.

Las revelaciones de Nuremberg, después de los cuadros siniestros de Belsen, Buchenwald y otros infiernos nazis, descubren un abismo infrahumano muy distinto del que a veces la historia ilumina en los tiempos primitivos o en los bárbaros de la humanidad. Los hombres que hoy se sientan en el banquillo de los acusados en Nuremberg pertenecen a uno de los países en donde el pensamiento técnico, científico y hasta filosófico ha logrado resultados más brillantes. Figuran entre ellos gentuza criminal y poco inteligente, como Julios Streicher; pero también hombres de cuya inteligencia general y técnica no cabe dudar; como Goering, Keitel, Sauckel, Jodl y otros más. Todos ellos aparecen comprometidos directamente en crímenes de lesa humanidad concebidos como operaciones políticas o sociológicas con una frialdad y una eficiencia técnica del cinismo más repugnante. Todos ellos, y los millares o cientos de millares de colaboradores que ejecutaron sus planes, son menos que hombres, no por sentencia nuestra, sino por decisión suya; porque ellos fueron los que por querer ser nada más que alemanes, se hicieron menos que hombres.

Pues ésta es la maravillosa enseñanza de Nochebuena, el verdadero regalo espiritual de Navidad: que el hombre no puede negar su humanidad sin caer en lo animal. El hombre no puede elevarse por encima de lo humano. Quiso el alemán hacerlo y cayó en la bestialidad repugnante del nazismo. El Niño que nació en Belén no es ni blanco, ni negro, ni judío, ni ario, ni alemán, ni ruso; es el hijo del Espíritu y de la Virgen, es decir, el hombre sin raza que vive en la Tierra sin fronteras para aprender a padecer. Por eso es la fiesta de Navidad fiesta de todos los hombres y todos los hogares donde una madre inerme protege a un niño más inerme todavía. Fiesta de solidaridad humana y de paz.

Pero -ya lo dice la palabra sagrada- de Paz tan sólo para los hombres de buena voluntad.



Benedicto XVI

jueves, 24 de diciembre de 2009

JUEVES, 24 DE DICIEMBRE

Claudia Ruiz Picot 2009

IN MEMORIAN

A María del Carmen

José María Pemán

La Navidad sin ti, pero contigo.
Como el volver a ser
cuando empieza a nacer
verde de vida y de memoria, el trigo.

Porque tú no estás lejos.
No sé si es que te veo o que te escucho.
Me iluminan, me templan tus reflejos.
Voy hacia ti... No puedo tardar mucho.

[...]

Ignacio Ruiz Quintano

LAS VIDAS MÚLTIPLES DE IGNACIO SÁNCHEZ MEJÍAS



Aquilino Duque
vinamarina.blogspot.com


Hace unos años, el literato lisboeta Joaquim Montezuma de Carvalho estaba interesado en conocer la hora exacta en que Ignacio Sánchez Mejías recibió su cornada mortal en Manzanares, ya que las cinco de la tarde del Llanto no le parecía con razón una hora muy exacta. Hablé por teléfono con Pepín Bello, quien poco me pudo aclarar pues me dijo que él estaba nada menos que en Rota la tarde de la corrida, pero tuve ocasión de saludar en un bar de Llanes a Alfredo Corrochano, único superviviente de los participantes en aquel trágico festejo. Corrochano no recordaba bien la hora en que éste dio comienzo, pero sí que quien rompió plaza fue el rejoneador Simão Da Veiga que, por tener que viajar para atender otro compromiso, alteró el orden de la lidia rejoneando sucesivamente los dos toros que le correspondían. Si la corrida empezó a las cinco, el toro de la viuda de Ayala que corneó a Ignacio y que salió en tercer lugar, no pudo hacerlo antes de las cinco y media, de suerte que la cogida debió de producirse entre las cinco y media y las seis menos cuarto. Decía Valle-Inclán en una carta al pintor Romero de Torres que nada es como es, sino como se recuerda, y el reloj de la plaza de Manzanares se detuvo para la posteridad a las cinco por obra de la poesía. Algún motivo debió de tener Lorca para poner esa hora, que a la fuerza hemos de dar por buena los que creemos que el Llanto es una de las obras cumbres de la poesía española en el siglo XX.

Ignacio Sánchez Mejías debió de ser una fuerza de la naturaleza a la que todo le venía estrecho, empezando por las plazas de toros. Poco a poco han ido desapareciendo los que lo conocieron y trataron, así que todo cuanto sabemos ya de él es de segunda mano, de lecturas o de una tradición oral a la que se le ha echado toda la fantasía que merecía tan legendario personaje. Debo decir que a mí me seduce desde la infancia, pues aún vibraba el eco de su trágica muerte cuando yo alcanzaba el uso de razón. Ni llegué a verlo torear ni, lo que es más imperdonable, he leído sus obras teatrales, pero recientemente ha caído en mis manos la novela La amargura del triunfo, rescatada y puesta en limpio por Andrés Amorós, que la precede con un amplio estudio. Esa novela no está nada mal y a mí me inspira el respeto de todo aquel que habla de lo que sabe y cuenta lo que conoce, y nadie le va a regatear a Ignacio Sánchez Mejías “la madurez insigne de su conocimiento”. Claro está que algunos capítulos están apenas desarrollados y que el asunto daba para el doble de páginas, pues al fin al cabo el material sobre el que Amorós ha trabajado es un borrador que el propio autor, al que no le faltaban buenos asesores en su entorno inmediato, podría haber pulido y ampliado. Lo que no estoy seguro es de que hubiera encontrado el momento de sosiego para hacerlo, pues Ignacio fue lo que se dice un “hombre de acción” que además quiso vivir varias vidas y vivirlas con prisa, como si supiera de antemano que disponía de poco tiempo.

Para empezar, era en él sumamente aguda la propensión viril a la poligamia, por decirlo finamente, y son mujeres las que, con el recato de otros tiempos en que se guardaban más las formas, nos han hecho el relato de sus conquistas extramatrimoniales. Estas no se redujeron a Encarnación López La Argentinita, sino, que sepamos, incluyeron a amigas o presuntas amigas de dos memorialistas: Mercedes Formica y Marcelle Auclair. Mercedes nos describe la difícil convivencia de Ignacio en Pino Montano con Lola Gómez Ortega, su legítima esposa, y sus borrascosas relaciones con la esposa de un respetable sevillano dueño de un colegio cuyo nombre no da y que tampoco voy a dar yo. También habla Mercedes de la verdadera identidad de la presunta amiga de Marcelle Auclair que no es otra que la propia Marcelle. No recuerdo ahora cuál de las dos refiere cómo se presenta Ignacio en París en casa de Marcela a la que intenta llevarse de vuelta a Madrid en las propias narices de su marido Jean Prevost. Marcelle Auclair, hispanista de nota, biógrafa de Santa Teresa, en cuyas manos depositó García Lorca el manuscrito de El público la última vez que se vieron, tiene un libro que no me canso de recomendar y que tradujo al castellano Aitana Alberti. Ese libro se titula Infancias y muerte de Federico García Lorca, que no sólo es un estudio penetrante de la vida del poeta a través de su obra teatral, sino que en él se da cuenta de las pesquisas que hizo la autora en Granada para esclarecer las circunstancias de la muerte de Federico, y hay que decir que no dejó piedra sin remover, de suerte que nada nuevo ha sido capaz de añadir toda la necrofilia posterior, incluidos los profanadores de tumbas de la memoria senil.

Cuando Alberti escribió sus deliciosas Chuflillas del Niño de la Palma, Ignacio comentaba que qué pena haber hecho unos versos tan buenos a un torero tan malo. La propia carrera taurina de Ignacio, interrumpida varias veces, y compartida con otras carreras, la literaria, la académica, la deportiva, la de mecenas, pues fue presidente del Betis Balompié y de la Cruz Roja sevillana, amén de anfitrión y padrino de la desde entonces llamada Generación del 27, fue un reflejo de sus infidelidades amorosas, pero fue en ella en la que alcanzó su mayor triunfo: el de la muerte en el ruedo y el de la deslumbrante elegía a que dio lugar. Nada de lo que se escribió que fue mucho estuvo a la altura del Llanto de Federico. También los pintores pusieron manos a la obra y entre ellos hay que destacar dos: José Caballero, con esas manos superpuestas que tratan de tapar la vista de la sangre derramada, y Pablo Picasso que, metido de hoz en coz en su Tauromaquia, bosquejó el gran cuadro que a la vuelta de tres años no tendría inconveniente en despachar como Guernica. El Guernica no representa ningún bombardeo, sino la muerte de un torero, con el toro encampanado, los caballos espantados, las plañideras gesticulantes, la bombilla de la enfermería y el estoque partido en primer plano.

Entre los amigos de Ignacio que yo haya alcanzado a conocer están, además de los citados Pepín Bello y Alfredo Corrochano, Pilar López, José María de Cossío y, por supuesto, Rafael Alberti. Mención especial merecen otros dos a los que me unió gran amistad: Romero Murube y Manuel Halcón. Quiere eso decir que tuvo amigos en todas las vidas que vivió o intentó vivir. La última vez que volvió a los toros fue en Cádiz en abril de1934, el año de su muerte. Días antes hizo una visita al castillo de Santa Catalina donde estaba preso otro amigo suyo: el general Sanjurjo, que dos años antes, un 10 de agosto, había intentado sublevarse contra la joven República que él mismo había ayudado a traer.

(Texto leído en la mesa redonda sobre Ignacio Sánchez Mejías celebrada en el Casino de la Exposición de Sevilla el 18 de diciembre de 2009 en el marco de la Exposición dedicada a este polifacético sevillano.)




miércoles, 23 de diciembre de 2009

APARCAMIENTO EN LA CATEDRAL

Catedral de Sevilla, 23 de Diciembre

CUENTO DE NAVIDAD

NO PODEMOS CONDUCIR POR TI

NAVIDAD EN LA GALAXIA

MIÉRCOLES, 23 DE DICIEMBRE

Claudia Ruiz Picot 2009



Las pajas del pesebre,
niño de Belén,
hoy son flores y rosas,
mañana serán hiel.

Lloráis entre las pajas
de frío que tenéis,
hermoso niño mío,
y de calor también.

Dormid, cordero santo,
mi vida, no lloréis,
que si os escucha el lobo,
vendrá por vos, mi bien.

Dormid entre las pajas,
que aunque frías las veis,
hoy son flores y rosas,
mañana serán hiel.

Las que para abrigaros
tan blandas hoy se ven
serán mañana espinas
en corona cruel.

Mas no quiero deciros,
aunque vos lo sabéis,
palabras de pesar
en días de placer.

Que aunque tan grandes deudas
en paja cobréis,
hoy son flores y rosas,
mañana serán hiel.

Dejad el tierno llanto,
divino Emanüel,
que perlas entre pajas
se pierden sin por qué.

No piense vuestra madre
que ya Jerusalén
previene sus dolores,
y llore con Joseph.

Que aunque pajas no sean
corona para Rey,
hoy son flores y rosas,
mañana serán hiel.

[Villancicos / Lope de Vega]


Ignacio Ruiz Quintano

MERLUZA DE LAREDO

PROCESO A UNA PUERCA

Más o menos


VECINOS CON MANDO EN PLAZA

CORDERO DEGOLLADO

martes, 22 de diciembre de 2009

FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO 2010

Claudia Ruiz Picot 2009