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sábado, 22 de julio de 2017

Sábado, 22 de Julio

Valle de Esteban

Por ende fingime la Esfinge Tebana,
Y dentro de cifras propuse verdades:
Maguer sean obscuras por ellas sepades
Que las sus palabras non es cosa vana.
Libro del Candado

viernes, 21 de julio de 2017

Polonia

Saint-Just


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

A frau Merkel se le va de las manos el Reich, y nos faltaba por ver a Alemania dando lecciones de “valores europeos”… ¡a Polonia!, que se los ha llevado todos en el lomo.
Sin salirnos del siglo XX, los “valores europeos” son el fascismo y el comunismo, como saben los polacos, que son, ciertamente, católicos practicantes, y han dado muy malos ratos a los comunistas con Juan Pablo II y Lech Walesa.
Un periódico brutal advierte que la UE dejará sin voto a Varsovia… “si se consuma el control político del sistema judicial”.

Políticamente, la UE es un Estado de Partidos organizado por un ejército de ocupación (el americano, felizmente), e ideológicamente, el relativismo cultural propagado por la Cía mediante el Congreso por la Libertad Cultural de Michael Josselson.

Y ahora, conectamos en directo con la guerra fría de la cultura –fue el gag de la BBC.

¿Por qué ha de ser Polonia la primera nación que adopte como refugiado a Montesquieu en Europa, donde nunca ha estado… ni se le espera?

Este cinismo europeísta viene desde los días en que la Revolución francesa decidió imponer sus trolas más groseras.

La Declaración de los Derechos del Hombre de 1789 establece que la nación que no separe los poderes carece de libertad y de Constitución. Mas el 6 de abril del 93 la Convención crea la dictadura ilimitada del Comité de Salud Pública, pero el 24 de del mismo mes todavía el listo, que es Saint-Just (¡el Ángel de la Muerte!), derrama su cinismo en la Convención proclamando que hay que dividir los poderes para que domine la libertad, al modo como los tiranos dividen al pueblo para mandar ellos mismos. Thuriot, actor en los crímenes de la Bastilla que Saint-Just juzga propios de caníbales, niega con sofismas que la dictadura suprima la separación de poderes, aunque el zafio Marat acepta esa supresión apelando al “despotismo de la libertad”. Hasta hoy.

Y ahora viene frau Merkel con que si los polacos fuman.

Vosotros primero, que a mí me da la risa.

Viernes, 21 de Julio

Valle de Esteban

tu blancura,
con enigmas sangrientos salpicada...
Miguel de Unamuno

jueves, 20 de julio de 2017

La tala

8:30 AM

9:30 AM


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

La abuela Carmena, esa miliciana que según el periódico gubernamental nos trajo las libertades comuneras, está talando las acacias de mi acera. Llega una grúa, se despliegan los leñadores, talan la acacia y en el tocón clavan este cartel: “Este alcorque será replantado en noviembre”, no aclaran si al tresbolillo o al marco real.

Los árboles temen a los milicianos como si fueran falangistas escondidos –escribe Foxá en el invierno del 38–.Y ya no son las acacias urbanas pacíficos árboles municipales, en cuyos troncos ataban las niñas la comba, sino árboles de bosque, temerosos del hacha y del invierno.
El umbralismo, esa franquicia costumbrista que aún cultivan los patos del aguachirle periodístico, no fue sino un madrileñismo con fanfarria de lucha de clases contra la tala municipal de la derecha con seat 1500 en los bulevares de Madrid. Y yo tengo edad para haber visto a Tita Cervera encadenarse a unos plátanos que Gallardón quería talar en el paseo de Recoletos. Tita, que es baronesa, se puso ruanesca y ante el hacha gallardoní hablaba a los plátanos como una Juana de Arco en su oración postrera:
¡Nos quema el sol de vuestra ausente sombra! ¡Nos habitan la memoria vuestros pájaros!...
A falta de árbol genealógico, la acacia talada era como mi árbol de Guernica familiar, símbolo de las libertades vecinales, incluida la del obligado y natural cumplido del perro, y uno la tenía por su árbol Bo, como el suegro cuáquero de Bertrand Russell llamaba a un roble de su vecindad. En el árbol Bo tuvo Buda las revelaciones de la verdad, y aquel suegro, que era predicador, había perdido la fe.
No se lo diga a mi señora –dijo un día a Santayana, pero no soy cristiano en absoluto. Soy budista.
Ver la acacia subir, con la grúa, al cielo invita a pensar en el “Timeo” (hombre-árbol con las raíces hacia arriba para absorber idealidad). O en que acaso esté uno también municipalmente marcado y señalado su derribo.

El caso es que nadie boicotea la tala.

Jueves, 20 de Julio

Valle de Esteban

Si estás preparando un humilde caldo de hierbas silvestres, que el asco y el desdén no se apoderen de ti; y, si lo que preparas es un potaje suculento y cremoso, que tampoco tu corazón se ponga a dar brincos de alegría.
Dogen, Instrucciones al cocinero zen

miércoles, 19 de julio de 2017

El chupito

Periquito que vola, periquito a la cassola


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Una tertuliana de la segunda dinastía egipcia se encampana en la TV del Estado contra las amenazas de Trump a Maduro:

¿Es que quiere cargarse el diálogo? –pregunta, entre vendajes, con ese tufo de Agencia Tass de todo lo internacional en España.

El tufo Tass cumple lo que Revel llama cuádruple función de la ideología: instrumento de poder, mecanismo de defensa contra la información, pretexto para sustraerse a la moral haciendo el mal con buena conciencia y medio para prescindir del criterio de la experiencia.
En lo internacional, los productos de nuestra Academia compiten con las fresas de Lepe y los raf de Almería: “guerrilla”, “cojones” (Truman Capote en “A sangre fría”), “tortilla”, “gilipollas” y, ahora, “de la ley a la ley”, ese chupito jurídico, mezcla de Torcuato y Kelsen, que, tomado al pie de la letra, causa estragos, como sabían Rubio Llorente y, sobre todo, García Pelayo, estudioso de Schmitt y quien no por nada murió en Venezuela, donde Maduro ya compara el plebiscito de la MUD (jurídicamente, una encuesta de la oposición para derribar un hamponato) con el referéndum de Cataluña, donde Pere Soler, el Patton de los Mossos, ha traducido al catalán el dictum “de la ley a la ley”:

Periquito que vola, periquito a la cassola.
Al pie de la letra, el birlibirloquesco “de la ley a la ley” hace que el poder constituido se convierta en poder constituyente, y que le vayan dando al abate Sieyes, pues de lo que se trata es que la manteca no cambie de manos, una vez echado a perder el régimen, con el miedo de los que están a los que vienen y la codicia de los que vienen por los bienes de los que están. Es el chupito que se toman los sediciosos catalanes para poner la urna, los hampones de Maduro para montar su Constituyente y los lúseres de la MUD para leguleyear con su encuesta.

Mientras, “Newsweek” fantasea con que Hillary es presidenta: “Who runs the world?”, pregunta Hillary. “Girls –le responde Huma Abedin–. Girls run the world”.

Miércoles, 19 de Julio


El amor pisó el olvido.
De sue huella
nace un río...
Emilio Prados

martes, 18 de julio de 2017

Los besales



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Macron no tiene hijos, gracias a lo cual ha tenido tiempo para hacer su gran descubrimiento desde el “pienso, luego existo” de Descartes, que concibió el “racionalismo” en un sueño:

No se puede luchar contra el terrorismo sin luchar contra el cambio climático.
El descubrimiento de Macron (“hace calor, luego me voy a la yihad”) remata la campaña mundial contra los signos de vida: primero el periódico global advierte que luchar contra el cambio climático es no tener hijos, y luego la revista “Time” enseña que no tener hijos es la mayor felicidad de una pareja. Ojo, pues, con las aventuras veraniegas, no vaya uno a ligar con una turista sueca y acabar, sin saberlo, justificando a la Tigresa, que ya anda suelta por la calle.
El hipocondriaco José Luis Cuevas, para celebrar un alta médica hizo la exposición “Signos de vida” con fotos gigantescas de su persona, llamadas “los besales”, para que fueran besadas por las mujeres que acudían, y dejaran estampados sus besos, matizados por los “rouges”. Y un cuadro, “Semen de artista”, que consistía en un frasco con su propia semilla junto con un autorretrato. Y una proposición artística para festejar su salud recobrada:

Era la invitación, muy seria, a que cincuenta mujeres se dejasen embarazar por mí, en una especie de apoteosis del arte vivo. Y se colocó una libreta para que las mujeres interesadas en ese arte anotasen sus nombres. Y arriba, en la propia galería, se instaló una gran cama para la ceremonia creativa.
A José-Miguel Ullán le confesaría que, al término, “no hubo edición propiamente dicha, y me conformé con las pruebas de artista”.

Treinta años después, las fantasías narcisistas de Cuevas vienen al pelo de las verdades científicas de la “prensa seria”, ese “Time” que en el 83, cuando Reagan invadió Granada sin su permiso, pero con el apoyo popular, se preguntó cómo los medios habían podido suscitar contra ellos tan profundo resentimiento del público (“far ranging resentment”).

Martes, 18 de Julio

Valle de Esteban

Lo más bello que dejo es la luz del sol; lo segundo, las estrellas brillantes y la faz de la luna y, asimismo, los higos maduros y las manzanas y las peras.
Praxila de Sición

lunes, 17 de julio de 2017

Iros, idos, irsen

Dumas

Hughes
Abc

En un artículo reciente, Milena Busquets hablaba de los hombres elegantes. Uno de los rasgos de elegancia era saber llevar las mangas remangadas. Yo empezaría por señalar como elegancia evitar decir “arremangadas”, cosa que a mí me resulta difícil. “Me remango la manga” me parece flojo, insuficiente, me suena mejor “me arremango”. Quedo mal, lo sé, pero siento que lo digo mejor. Es algo curioso: sé que lo digo peor, pero lo siento íntimamente como más dicho. Lleno más una necesidad de comunicación. Ahora quizás la RAE me de cobertura como ha hecho con el “iros”. Es un caso difícil. La forma correcta, “idos”, es inutilizable. Nadie puede cabalmente usarla en el lenguaje hablado: “Idos a…” Para empezar, el imperativo en plural es muy infrecuente. Es como de púlpito. Suena a mandato divino. “Comed y bebed todos”. Así sólo habla Dios (o quizás Florentino). De hecho, llevo todo el día leyendo el mismo ejemplo de uso: “iros a tomar por culo”. Porque a nadie se le ocurre su uso en otra posibilidad. Es decir, no es el iros, es una forma verbal entera en crisis. Lo normal es mandar sobre uno. “Mira, vete a Pamplona”. Pero es muy raro mandar a muchas personas. “Idos a Pamplona”. Claro, lo usual es que suceda en sentido figurado (“Idos a Pamplona a que os empitonen a todos ya de una santa vez”) y entonces, ese “idos” es ultracorrecto. La ultracorrección venía agravada por la coincidencia con el “idos” cultísimo. Los idus. Sonaba muy anacrónico. Era como si de repente uno hablase como un romano. “Idus de mi vista, tribunos pompeyanos!”.

Siguiendo el criterio correcto, el hablante se veía acorralado en la marginalidad social. La RAE funcionaba como un GPS ciego que te llevaba a un abismo de soledad, entre risas de la gente.
Antes de esta reconsideración de la RAE, la dificultad del asunto la resolvió Lola Flores con su “irsen”. He de reconocer que en este tiempo yo opté por eso. Entre el “iros” popular (aún recuerdo el “veros” rústico, el maravilloso “veros de aquí” que sonaba como si además te dieran un correazo), entre el “idos” estilo Yo, Claudio, y entre el “irsen”, esta última opción parecía la más moderada y útil. “¡Irsen ya de aquí!” Aminoraba el mandato en el sentido faraónico: si me queréis, si os importo un poco, “irsen”. Era un ruego. Era perfecto. Pero esta salida fue meramente decorativa y política. Aquí no decidía la gramática, sino un criterio “bienqueda”.

Ahora la RAE está siendo criticada, pero no lo tenía fácil. El hispanohablante necesitaba una salida porque el “idos” no lo usaba nadie, salvo cuatro de meñique entablillado. O se recurría al “irsen” o se buscaban otras fórmulas. El “iros” era ya fundamentalmente un uso destinado a increpar: Iros ya a la mierda, iros a tomar por culo, iros a mamarla… Llegados a este punto, exigir la corrección era absurdo. El lenguaje había llegado a un cortocircuito. El imperativo sólo se usa si eres Dios o si mandas a alguien a tomar por culo. Y entonces la RAE te obligaba a decir “idos”. Había que hacer algo y la RAE ha relajado un poco el estrangulamiento. Es más, creo que ha calibrado entre el iros o el “irsen” y ha preferido minimizar el mal sabiendo que el “idos” está perdido. Es más, yo aquí creo que Pérez Reverte, ha sido clave porque sus personajes sí que hablan así. Dicen cosas como “voto a bríos”.

La solución correcta es imposible. Sólo un cambio social revolucionario (quizás en un sentido reaccionario) rehabilitaría el “idos”. El “irsen” transfigurado en ruego es tan tentador que para evitar su generalización se ha hecho esta reformilla del “iros”, como mal menor.

La democratización de la Academia según García Viñó

Lunes, 17 de Julio

Cala Vadella
Ibiza
Primera línea de playa

domingo, 16 de julio de 2017

Al abordaje

Exclusiva mundial de Hola!

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Lo que el Pompeyo de Zetapé, Julio Rodríguez, no hizo, por falta de valor, en Somalia (abordar a los piratas), lo ha hecho el publicano de Mariano, Montoro, en Formentera: abordar con viento duro de levante el yate de Cristiano por lo que pudiera guardar en el meyba.

    –¡Esos c…, en Depeñaperros! –se oye gritar a Manolo el del Bulto.
    
Al lado del comando de la Marina con atrezo de Cornejo que sale en “Hola!” abordando el yate de Cristiano en aguas ibicencas, quién sabe si infestadas de erizos y medusas, los “seals” que despacharon lo de Bin Laden en Pakistán serían como gorrillas de la Ora. Es un buen alarde del gobierno de Mariano, ahora que Macron y Trump presumen de músculo militar en París, y si yo fuera Puigdemont me cuidaría de la dársena barcelonesa donde solían fondear las balsas de Kitín Muñoz.
    
¿Serían así las naumaquias que prometía Carmona en el lago de la madrileña Casa de Campo, si salía alcalde?

    Esta versión marinera del Cobrador del Frac pone sobre la mesa la maravillosa literatura jurídica de Carl Schmitt sobre Tierra y Mar, civilización de tierra y civilización de mar, una gran meditación sobre el espacio que, siquiera en lo fiscal, viene a proponernos el gobierno “liberal” de Mariano, y en medio, Cristiano, el golero de los Balones de Oro, que, visto el espectáculo balear, cualquier día podría ser abordado en el Bernabéu y en el instante de ir a lanzar un penalti, para asegurarse el interés de la cámara de TV.

    En la vieja democracia americana, la oposición promueve el “impeachment” porque Trump se aparece un día conduciendo su propio buggy por el green de su propio campo de golf, que eso es vivir bajo la bota del populismo.
    
En la nueva talasocracia española no hay oposición. La sangre del Consenso es el dinero de bolsillo: si desembarcas, te entra el de las hamacas, que es de Podemos, pero si te quedas en el barco te aborda el comando Cornejo, que (aún) es del Pepé.

    Es el spot estival del gobierno para un país que vive del turismo.

Domingo, 16 de Julio


Aquello que en la tierra es tenido por vergonzoso,
y las leyes prohíben, aquí -entre nosotros, los pájaros-
es digno de alabanza.
Aristófanes

"El que tenga oídos que oiga"

DOMINGO, 16 DE JULIO

Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló mucho rato en parábolas: 

-Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos que oiga.

Mateo 13,1-23

sábado, 15 de julio de 2017

Francia



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Francia es una monarquía de paisano y todo el mundo ve en Macron al Sacarino de frau Merkel, la ama del Reich (gane quien gane, en Francia mandará una mujer, avisó Marine Le Pen), pero él tiene esa cosa de la “grandeur” que le hace invitar al más grande, que es el tío Trump, para celebrar lo de la Bastilla cenando con Melania y Brigitte en la torre Eiffel, donde Macron habla del clima (conversación de taxista), y Trump, de Tom Paine, más un cumplido a Brigitte, “You’re in such good shape”, que en España, donde por haber tomado un benjamín en D’Angelo cualquier zoquete se cree la reencarnación de las yemas de los dedos de Warren Beatty, ha excitado el celo mediático.
Como diría Santayana, Brigitte tiene esa vivacidad e inteligencia que, unidas a las discretas artes de tocador, “hacen que las damas francesas nunca parezcan viejas”.

Cuando dije en Francia que no era americano –recuerda Santayana–, observé cómo recibían el jarro de agua fría todos aquellos funcionarios hipócritas y pelotilleros que odiaban y ridiculizaban a América a cada momento, pero limpiaban el polvo delante de cualquiera del que esperaran conseguir dinero.
Macron, desde luego, tiene alma de funcionario que se pasa la vida haciendo revoluciones para volver al antiguo régimen.

–Y he aquí que la Revolución Francesa vuelve a empezar, porque siempre es la misma –escribe Tocqueville.
El liberal de Embassy es muy de la Revolución Francesa (hasta Tamara Falcó la discute a la luz de las velas), pero la Revolución Francesa, insiste Santayana, no fue liberal sino verbalmente y de una manera accidental: el cristianismo no era considerado como episodio normal de la historia humana, y el mundo necesitaba liberarse de él.

Una vez eliminado este íncubo se esperaba que toda la humanidad fundase una república inmutable, intrépida, heroica, compuesta de catones, brutos y cincinatos.
¿Y qué tenemos ahí fuera? A Casares Quiroga en La Moncloa, y en la calle, calentando, a Agapito García Atadell.

Sábado, 15 de Julio


Todo lo que mis manos tocan, vuela.
Está lleno de pájaros el mundo.
Octavio Paz

viernes, 14 de julio de 2017

Los Serrano

José Sánchez-Rojas

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Serrano es un economista español al que Maduro, el vicejefe del hamponato venezolano (el jefe es el locazo de Raúl Castro), llama “Jesucristo de la economía”, aunque tampoco estamos hablando de Martín de Azpilcueta, el Doctor Navarro.
Habla Ruano de un escritor, José Sánchez-Rojas, al que llamaban “el chulo de Santa Teresa” por el dinero que había sacado a la Santa publicando artículos sobre ella. Bueno, pues Serrano sería “el chulo de Chávez”, por el dinero que saca del militarón de Sabaneta con el libro “El pensamiento económico de Hugo Chávez”, que cabe en un tuit, pues se limita a atacar, como Shaw, a los economistas de Manchester por no ser lo suficientemente groseros y materialistas.

Cuando el economista ortodoxo –explica Chestertoncomienza con su fórmula primaria y correcta: “Supongamos que hay un hombre en una isla”, Shaw (Chávez, Serrano) siempre está dispuesto a interrumpirle bruscamente diciendo: “Hay un hombre en la calle”.
Como buen marxista gaditano, Serrano no es lector de “El Capital”, sino de la “Crítica al programa de Gotha”, unos folios confidenciales (no destinados a la publicidad) donde Marx expone su sistema del economato del Estado y del bono de sopa obligatorio, que es con lo que Lenin estableció su bolchevicato moscovita, y Chávez, su hamponato caraqueño (franquicia del habanero), asistido por “teóricos de la economía cristiana”, que es lo que Maduro, apoteosis de una calabaza, cree contratar en los Serrano.

Pero Serrano es algo peor.

Circula por la Red un video de Serrano en un avión recién aterrizado en Caracas; algunos pasajeros lo reconocen y lo increpan con una urbanidad impropia de un país muy rico serranamente condenado a la hambruna; y Serrano, español (¡extranjero!), con una fanfarronería de chulapo que toca el organillo con el codo (¡ese tipo no es de Cádiz!), graba con el móvil a los increpantes y los subraya con una mueca que es la mueca del chota en el talego.

¡Si Miranda levantara la cabeza!

Viernes, 14 de Julio


Vamos con la memoria,
la memoria es una parte del presente.
David Hockney

jueves, 13 de julio de 2017

Al hilo

Enrique Ponce


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Si las designaciones son justas, el orden reina; si son equívocas, reina el desorden. El que confunde las designaciones corrompe el lenguaje. Las cosas prohibidas sustituyen entonces a las permitidas. La inexactitud toma el lugar de la exactitud y lo falso ocupa el sitio de lo verdadero… El hombre noble escoge sus designaciones de tal modo que puedan ser empleadas sin equívoco en el discurso, y compone sus discursos de tal suerte que puedan, sin equívoco, transformarse en actos.
Con esta sabiduría china encabezó Camba su explicación de la kermés republicana del 31. Y cómo lo falso vuelve a ocupar el sitio de lo verdadero lo vemos hoy en los toros, sin los cuales no se puede entender la vida española.
Se expone más estando al hilo, es decir, en la rectitud del pitón por el que vas a citar, que estando cruzado con el toro, y, por lo tanto, cruzarse no es un axioma –proclama Enrique Ponce en una Universidad.

Este discurso de Ponce produce en un aficionado a la tauromaquia el mismo anonadamiento que en un aficionado a la política oír a Rajoy llamar Democracia al Consenso y Separación de Poderes a la División de Funciones.

Es la cizaña sembrada por la otra figura de este tiempo, el Pasmo de San Blas, cuando dice que cargar la suerte no es echar la pierna hacia adelante:

Cargar la suerte es echar el peso sobre la pierna de salida, independientemente de que la pierna esté delante o atrás.
(“Cargar la suerte –vuelve a recordarnos Domingo Ortega– no es abrir el compás: el torero profundiza cuando avanza su pierna hacia el frente y no hacia el costado.”)
Del modo Ortega se torea al toro, mientras que del modo Ponce el que resulta toreado es el torero, que es la diferencia entre el arte de torear y el arte de ser toreado.
Los disvalores que propone Ponce son, pues, la socialdemocracia del toreo, que interesa a “los profesionales”, mas no al público que paga, y al que en Madrid, si exige que el torero se cruce, le mandan a la policía.

Laus Deo.

Jueves, 13 de Julio


Citar, cargar la suerte y rematarla. Cuando los tres tiempos que acabo de indicar no se señalan ni observan, la suerte está mal hecha y no resulta ni eficaz, ni elegante, ni clásica.
Amós Salvador

miércoles, 12 de julio de 2017

Bocas

Jack McCall / Garret Dillahunt


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

El país más antitrumpiano (y antifranquista) del mundo, según las últimas estadísticas, también es el más perezoso, España, esta España mariana que va por la calle con la camiseta de Roncero:
Hola, soy español. ¿A qué quieres que te gane?
Intelectualmente, el político está por encima del intelectual propiamente dicho, acostumbrado a pensar lo mismo que el político, sólo que después.

Político es Macron, que dice una jitanjáfora contra Trump y luego se marca una carrera de San Fermín (con curva de la Estafeta incluida) entre sus colegas para abrazarse en la foto a la cintura de Trump.

Intelectual es Savater, filósofo máximo de la nación, que reacciona al discurso de Trump en Varsovia con un análisis de la boca (“morros de malcriado”) de Trump, que es como si Ussía hubiera reaccionado al discurso de Obama en El Cairo con un análisis de las orejas de Obama, teniendo en cuenta que cada vez que el filósofo sale en la tele los niños piden a los Reyes un Juego de la Rana.

En la boca de Trump ya había reparado profesionalmente un académico, que la llamó “boca de lamprea”, obviando que la suya es famosa, además de por caño de tropos, por su parecido con la de Jack McCall (Garret Dillahunt en la serie “Deadwood”), el asesino de Wild Bill Hickok, quien no soportaba los movimientos de boca de McCall en la mesa de póker.
Ignoro la importancia política de la boca de Trump, pero creo conocer el origen de la obsesión bucal del académico y el filósofo, “el Sartre español” que comparó con Cervantes y Dostoyevski a Marías, novelista máximo de la nación, quien en “Todas las almas” (“¡todos al almax!”, decían los graciosillos) hizo con una p… en la boca de Muriel el juego de la náusea que hiciera Sartre con un guijarro en la mano de Roquentin:
Tengo la p… dentro de su boca, pensé al tenerla… Ella no dice nada, porque está distraída. Yo tampoco hablo, pero no estoy distraído, sino que estoy pensando.

Como pensadores, vamos a pensar que todos tenemos algo en la boca, cuando lo tenemos.

Miércoles, 12 de Julio


Orean mi bautismo, en alma y carne vivas,
las ráfagas eternas entre las fugitivas.
Ramón López Velarde

martes, 11 de julio de 2017

Seculares inclinaciones

Plaza de España
Sevilla

Francisco Javier Gómez Izquierdo

       Resultan estomagantes los dimes y diretes que llegan de la capital sobre las tendencias, querencias y comportamientos de la alcaldesa Manuel Carmena, como si la Memoria Histórica sólo hubiera que documentarla entre 1936 y 1975. ¿No hay nadie que recuerde las inclinaciones de su Juzgado cuando Su Señoría ejercía de Juez de Vigilancia?  Perdonen la osadía, pero va a hacerlo un servidor.

       La Transición, con su complejo de culpas franquistas, creó la institución de Juzgado de Vigilancia, un acierto sensacional, dicho sea con un agradecimiento de corazón hacia los redactores,  para que presos penados y preventivos denunciaran abusos, irregularidades, privación de derechos, etc., ante dicho Juzgado. Al funcionario de base, al funcionario de patio y galería, lo vigilaba la dirección de su centro, el preso y dos jueces. El de instrucción y el de Vigilancia.
     
Doña Manuela, pionera en la experiencia y con ánimo de imponer doctrina (toda sentencia de magistrado lo es un poco), entendió que los funcionarios de prisiones -casi todos- no podían ser otra cosa que torturadores y verdugos y ante la más absurda reclamación del interno, “m’han metío el primer grado por la cara..”, ponía a bailar a los directores de las prisiones y a los subordinados de estos, que a veces no sabían si los requerimientos iban en serio o de cachondeo. Quiero recordar que estamos a finales de los 80 y principios de los 90. Años de “l’abuja” y el tiro etarra en la nuca. Años difíciles, duros y homicidas para los funcionarios de prisiones, que cacheaban pertenencias con el temor de topar con la jeringuilla escondida y se acercaban a su propio Peugeot muy de mañana con la sospecha de que el vehículo se hiciera volcán. Diariamente el funcionario de prisiones redactaba un “parte” de indisciplina por la negativa de los Pachis a levantarse al recuento como sí hacía el resto de la población reclusa. La incidencia se comunicaba por escrito a un interno que no hacía el menor caso y que si tenía el día farruco te soltaba aquel “tu muerte me sale gratis” que el tiempo demostraría ser verdad de las que se tocan y duelen.

     Aquellos Pachis recurrieron al juez de Vigilancia los partes por la “obligación de levantarse y permanecer visibles ante el funcionario”. Un infausto día el Juzgado de Vigilancia resolvió “conforme a Derecho” ¿? y determinó que basta con que el interno mueva un brazo para demostrar que está con vida y cumplir con las obligaciones del Reglamento al respecto. El resto de la población, que, como era preceptivo, lógico y razonable, se levantaba al toque de recuento se apoderó de sentencia tan curiosa y hasta bien entrado el siglo con la creación de los módulos de respeto, en las prisiones se consintió y propició la vagancia y la falta de modales gracias a las inclinaciones de jueces como doña Manuela, mucho más cerca siempre del etarra que de la víctima. Sobran disimulos, amagos y regates para parecer digno. Se es o no se es.

Gasol



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Tengo un amigo que le gusta el baloncesto, con lo cual tampoco sé por qué es amigo mío, y que anda con depresión (hasta el punto de no salir a la calle en bermudas y chanclas) porque Gasol, un pivot español que pone tapones en la América de Michael Jordan, se ha pasado al bando del referéndum catalán.

¡Con lo español que parecía!
Justamente porque es español ha decidido Gasol salir del armario y pegar el codazo para colocarse con ventaja en la zona, al estilo como Macron, el nieto que todas las abuelas querrían tener, ataca la zona de Trump en la foto del G20 codilleando contra dos filas de saurios.
El español es un auténtico sabueso del poder: Gasol, que podría ser el “peje espada muy barbado” del soneto de Quevedo a una nariz, se levanta, levanta su napia y, como buen oportunista, capta que la emanación del poder ya no viene de Madrid, sino de Barcelona, y se pone a hablar de votos como si lo hiciera de rebotes, estadísticas, ruidos, furias, la política, ay, contada por un idiota, y no precisamente el de Shakespeare.

Yo es que soy muy de votar.
Barcelona, que tuvo la cultura más franquista, tiene hoy la más antifranquista, sin perjuicio de que mañana haya de pasarse al bolcheviquismo, si tal cosa diera dinero.

Yo soy bolcheviquista –decía al indio Alberto Guillén el tonto de Martínez Sierra (no tan tonto, dicen algunos, sólo porque sus obras se las escribía María de la O, su esposa, y las cobraba él).
En la nueva España la versión socialdemócrata del “yo soy bolcheviquista” es el “yo soy federalista”, tontería que se le quita al que la padece con una simple pregunta: “¿De Hamilton o de Proudhon?”
El tabarrón catalán deviene en pantano, que hasta en eso se les aparece a estos el franquismo, y sólo queda congratularse, como diría Cliff Richard, de que en el periódico global empiecen a ver ya lo que siempre estuvo bien claro: que el coñazo del 155 es el sonajero para olvidarnos del 116, imposible de ser aplicado por los jefes del Consenso.

Felicidades a Esteban